A falta de dos fechas para el cierre de la Serie A, tanto el norte como el sur de Italia se paralizaron por dos encuentros cruciales que podrían definir el Scudetto.
En el modesto Stadio Ennio Tardini, el Napoli enfrentó al Parma con la ilusión de la consagración. Es que un triunfo del combinado sureño y un tropiezo del Inter frente a la Lazio en Milán le hubieran permitido al combinado liderado por Antonio Conte sumar el cuarto título de su historia en el campeonato doméstico.
Sin embargo, el líder del certamen no pudo quebrar la solidez defensiva propuesta por el rumano Cristian Chivu y la fortuna tampoco estuvo del lado napolitano. Es que una magnífica acción individual de Frank Anguissa era merecedora de conquista y gloria, dado que el camerunés dominó con el pecho, se sacó de encima a su marca con un sombrero y resolvió con una tijera cruzada que lastimó a Zion Suzuki; pero la pelota rebotó contra el palo y el sonido metálico le ahogó el grito al virtuoso atacante africano.
Un lamento similar al que se observó en el complemento, cuando Scott McTominay se hizo cargo de un tiro libre peligroso en la puerta del área del dueño de casa y con toda su categoría hizo temblar el travesaño. Otra vez, el caño evitó el ansiado gol.
Mientras tanto, en el Giuseppe Meazza el Inter sabía que tenía que ganar para presionar al puntero y arrebatarle la cima en el tramo final de la competencia. Sin la presencia de Lautaro Martínez, quien se está cuidando para la final de la Champions League, los de Simone Inzaghi encontraron la ventaja a través de Yann Aurel Bisseck. El héroe menos pensado llegaba desde Alemania, aunque las emociones continuarían en San Siro.
El Nerazzurro sufrió la jerarquía del experimentado Pedro, quien emparejó el pleito a los 8 minutos del segundo tiempo y su gol se festejó en toda la región de Campania.
Con ambos partidos igualados, el Napoli volvía a recuperar su liderazgo, pero a diez minutos del final, un centro de Hakan Calhanoglu encontró la cabeza de Denzel Dumfries y el neerlandés volvió a poner en ventaja al Inter. Todo parecía indicar que los de Milán concretarían una hazaña épica para robarle el título a los humildes del sur. Y la desesperación se apoderó definitivamente del elenco de Antonio Conte.
Sin ideas y desbordado por el contexto, el Napoli no logró lastimar al arquero japonés y su atención se focalizaba en lo que sucedía en San Siro. Por lo tanto, cuando Pedro selló el 2 a 2 de penal, el tanto del canario con pasado en el Barcelona se festejó como propio en Nápoles. Y todos los corazones se paralizaron en tiempo de descuento, cuando en ambos partidos hubo revisión de VAR que podría haber cambiado el destino de la Serie A: Chiffi anuló el gol de Marko Arnautovic, por una clara posición adelantada y Daniele Doveri revirtió el penal que había sancionado a favor del Napoli porque si bien hubo infracción de Mathias Lövik sobre David Neres; en el principio de la jugada una patada de Giovanni Simeone invalidó la pena máxima. Todos se repartieron los puntos, pero el que hizo negocio fue el conjunto de Conte.
La Serie A se resolverá en la última fecha, cuando el Napoli reciba al Cagliari en el Diego Armando Maradona y el Inter visite al Como, en uno de los paraísos más hermosos de Europa. Con una unidad de diferencia, el contexto favorece al elenco que sueña con hacer historia del mismo modo que ocurrió en 1987, 1990 y 2023.
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