La selección de Brasil Sub-17 derrotó por 3-0 a Bolivia en el inicio de la segunda jornada del Sudamericano de la Conmebol, en un encuentro correspondiente al Grupo B, disputado en el estadio Jaime Morón León. El torneo otorga cupos al próximo Mundial Sub-17 y se celebra en las sedes colombianas de Montería y Cartagena.
El delantero Ruan Pablo Barbosa, de 16 años y jugador del Bahía de Brasil, fue la figura del partido tras marcar dos de los tres goles. El primero lo consiguió a los 6 minutos, luego de una acción individual por el costado derecho que finalizó con un remate cruzado al segundo poste del portero boliviano. El segundo tanto personal y tercero en su cuenta en el torneo llegó al minuto 61, consolidando su papel como goleador del equipo.
Kayke Santos completó la victoria brasileña con un disparo al minuto 81, estableciendo el 3-0 definitivo.
Brasil controló el desarrollo del partido desde el inicio, imponiéndose en la mitad de la cancha y limitando las llegadas de Bolivia, que solo logró aproximarse de forma esporádica al área rival. La defensa brasileña cerró todos los espacios y no permitió que los atacantes bolivianos encontraran continuidad.
Durante el segundo tiempo, dos acciones específicas provocaron atención adicional en el estadio: ambos equipos protagonizaron la controvertida maniobra conocida como la ‘Paradinha’ durante la ejecución de jugadas ofensivas. El primero en realizarla fue el propio Ruan Pablo, al minuto 74, y posteriormente Santos García, de Bolivia, intentó replicarla.
Los árbitros les mostraron tarjeta amarilla a ambos jugadores por considerar que incurrieron en conducta antideportiva. Se trata de una acción que viene replicándose con continuidad en varios encuentros, incluso protagonizadas por figuras. Hace unos días, Memphis Depay la realizó en la definición del Campeonato Paulista que ganó con el Corinthians y despertó la ira del Palmeiras. En la Libertadores 2023 también la había probado Valentín Barco, con el Verdao como rival. Y la reacción resultó similar.
¿Acertaron los jueces al amonestar? En el contexto del fútbol, el respeto al juego y a los compañeros es fundamental para garantizar la integridad de los partidos y la convivencia deportiva. Cuando un jugador se coloca de manera provocativa sobre el balón, obstaculizando el desarrollo del juego y buscando alterar el flujo normal de la partida, está demostrando una actitud antideportiva que va en contra del espíritu del deporte. Este tipo de comportamiento no solo interrumpe el ritmo del juego, sino que también genera tensiones innecesarias entre los jugadores y con el público.
La actitud de pararse encima del balón con intención provocativa va más allá de una simple jugada táctica; es un acto que desafía el fair play y las normas no escritas que rigen el buen comportamiento en el campo. En este sentido, el árbitro tiene la obligación de sancionar esta conducta con una amonestación. La sanción no solo busca castigar el comportamiento antideportivo, sino también prevenir futuras actitudes que puedan empañar la esencia del fútbol como espectáculo y deporte de camaradería.
El fútbol, al ser un deporte basado en el respeto mutuo y la competencia leal, debe penar estos gestos que atentan contra su esencia, y la tarjeta amarilla se presenta como la herramienta adecuada para dejar claro que tal actitud no será tolerada dentro del terreno de juego.
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