
El presidente Javier Milei presentó hoy un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de 366 artículos que implica una profunda desregulación de la economía, propone un “plan de estabilización de shock”, deroga múltiples leyes y normativas y apunta a avanzar en la privatización de empresas públicas. Entre las 30 medidas que enumeró se incluye la que les permite a los clubes que se puedan convertir en Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).
“Modificación de la Ley de Sociedades para que los clubes de fútbol puedan convertirse en sociedades anónimas si así lo quisieran”, afirmó el mandatario. En el artículo 19 bis de la legislación, de ahora en más, se indicará que “se considera asociaciones civiles deportivas integrantes del Sistema Institucional del Deporte y la Actividad Física, a las:
a) Personas jurídicas previstas en el artículo 168 del Código Civil y Comercial de la Nación, que tienen como objeto la práctica, desarrollo, sostenimiento, organización o representación del Deporte y la actividad física, de acuerdo con los principios generales enunciados en el capítulo 1 de la presente Ley, y reúnen las características que se indican en los artículos 20 y 20 bis;
b) Personas jurídicas constituidas como sociedades anónimas reguladas en la sección V de la ley 19.550 y sus modificatorias, que tienen como objeto social la práctica, desarrollo, sostenimiento, organización o representación del Deporte y la actividad física, de acuerdo con los principios generales enunciados en el capítulo 1 de la presente Ley”.
Vale aclarar que en fútbol argentino todos los clubes son Asociaciones Civiles sin Fines de Lucro y son muy pocos los que tienen gerenciadas algunas de las actividades, como el caso del fútbol profesional, a diferencia de lo que ocurre en Chile, Brasil o Uruguay, donde proliferaron las Sociedades Anónimas.
De esta manera, una vez implementado el DNU, cada club tendrá la potestad de definir si desea convertirse en SAD o mantenerse como una Asociación Civil. Varias instituciones del fútbol argentino tienen impedido estatutariamente la negativa a transformarse en SAD, por lo que, de plegarse a esta posibilidad, deberían modificarlo.
“A mí me gusta el modelo inglés...”, había anticipado el presidente en una entrevista con Alejandro Fantino, cuando todavía era candidato. “A las Sociedades Anónimas no les va mal, tienen su espectáculo. Tienen clubes que cotizan en bolsa y todo”, había subrayado entonces, ponderando la competitividad.
A diferencia de las Asociaciones Civiles, modelo en el que la conducción de los clubes está en manos de los socios elegidos a través de elecciones, en las SAD las decisiones quedan en manos de accionistas o inversores. En las organizaciones civiles los ingresos deben ser reinvertido en el club, mientras que las Sociedades Anónimas tienen fines de lucro. En ese afán, su inversión para alcanzar el éxito deportivo y maximizar ganancias suele ser mayor.
En Europa también existen formatos mixtos, como en Alemania. donde impera la regla “50+1″. ¿De qué se trata? Que la inversión externa está habilitada, pero los socios retienen el 50% +1 voto para que “los miembros del club conserven el control general, protegiendo a los clubes de la influencia de los inversores externos”, según explica el sitio de la Bundesliga en español.
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