
A sus 35 años, Óscar Trejo (con acento en la “o”, como se lo conoce en España) es uno de los grandes ídolos del Rayo Vallecano y su capitán. Como tal, era uno de los 13 representantes en la histórica Asamblea de la Federación Española en la que su presidente, Luis Rubiales, dijo hasta cinco veces “No dimitiré” (aunque luego dio un paso al costado). Identificado con el club obrero de Madrid, cuenta sus primeros pasos en Boca Juniors, donde lo comparaban con Carlos Tevez, su arrepentimiento por su pronta salida y cómo es su fundación que ayuda a mucha gente con problemas económicos.
-Sos uno de los actuales ídolos del Rayo Vallecano, con 35 años y mucha trayectoria en el fútbol español, pero siempre reivindicás a Santiago del Estero.
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-Uno se tiene que acordar de dónde salió y eso fue lo que me permitió seguir mi camino desde que salí de mi provincia.
-Tenés cuatro hermanas y comenzaste jugando al básquet, pero terminaste jugando al fútbol.
-Sí, comencé en un club de mi ciudad, Estrella Roja, cerca de mi casa.
-Y entonces, ¿cómo terminás recalando en Boca?
-La prueba me la consiguió un tío, que conocía gente de allí. Recuerdo que nos citaron en un predio en Laferrere en julio, me dijeron que quedaba en septiembre y ya en enero comencé a vivir en la pensión.
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-Habrás conocido a muchos chicos que luego fueron figuras o muy populares.
-Sí, claro. Recuerdo a Franco Cángele, a Neri Cardozo, Ever Banega, Nicolás Gaitán, Gustavo Eberto, Matías Silvestre, Pablo Ledesma. Matías Donnet. Recuerdo que aprovechaba para ver los entrenamientos de la Primera y era como vivir un sueño. Parecía mentira estar allí.
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-Ya en Primera, coincidiste con muy buenos tiempos, con Coco Basile de director técnico.
-Sí. En realidad, yo debuté con el “Chueco” Abel Alves, que estaba de interino, y al poco tiempo llegó Basile y me llevó a la pretemporada de 2005. En los primeros entrenamientos estaba nervioso, pero luego, en el vestuario, me encontré con personas magníficas de las que traté de aprender.
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-Sin embargo, no te fuiste del todo bien de Boca.
-No, es cierto. Boca me ofrecía un contrato a la baja y preferí irme al Mallorca y en Boca decían que había problemas con ese contrato porque yo no era libre, pero todo estaba legal. De todos modos, a la distancia que dan los años, yo no estuve bien asesorado. Me hubiera gustado seguir en Boca.
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-O sea que en cierta forma te arrepentís…
-De eso, sí, pero claro, uno lo ve con el paso del tiempo. Me aconsejaron mal y yo, en ese tiempo, era muy joven y desconocía muchas cosas del contrato, de lo legal. Y uno confiaba en la persona que tenía al lado. Tenía 16-17 años y quería jugar y aunque quería seguir en Boca, era muy difícil encontrar un lugar en ese equipo, que fue campeón.
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-¿Eso que te pasó te cambió como jugador? Porque hoy mismo sos el representante de Rayo Vallecano en el sindicato de futbolistas españoles (AFE).
-Totalmente. Los futbolistas argentinos del Mallorca me abrieron los ojos y, desde ahora, releo todos los contratos. Maduré mucho y aprendí.
-¿Cómo fueron esos inicios en el Mallorca?
-De enero a mayo fueron muy duros por aquel conflicto con Boca. Me preguntaba si había hecho bien o mal en venir, pero en el mismo debut metí un gol a los 4 minutos de haber entrado, ante el Getafe.
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-Muy pronto, para sacarte las dudas.
-Sí (risas), y encima, ese gol se lo hice al Pato Abbondanzieri, al que conocía de Boca. El problema es que tenía pensado pedirle una camiseta para mi papá cuando terminara el partido y fui con toda la vergüenza. Pero me dio la camiseta sin problema y me dijo que le diera para adelante.
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-Después, tuviste una larga trayectoria en España.
-Sí, me fui al Elche, al Rayo Vallecano, con el que ascendimos en 2011, pero luego me tocó descender con el Sporting Gijón en 2012, tuve un paso por el Toulouse y regresé al Rayo y volvimos a ascender dos veces, en 2017/18 y en 2020/21.
-O sea que por más que jugaste en otros clubes, estás identificado con el Rayo Vallecano.
-Sí, es el club que me marcó y donde soy feliz. Aquí crecí como jugador y como persona.
-Sos el capitán, siendo argentino, lo cual habla mucho de tu relación con el club.
-Sí, son muchos años y al final, lo que cuenta es el sentimiento de pertenencia y la unidad de la gente.

-Además, el Rayo Vallecano es un club especial porque se emplaza en un barrio obrero y su público tiene una ideología muy particular.
-Exactamente. Es admirable que en una ciudad como Madrid, donde se encuentran nada menos que Real, Atlético y hasta Getafe en las afueras, pueda convivir el Rayo con su idiosincrasia y con los valores que defiende su hinchada, compuesta por trabajadores, obreros, y que se encuentra en Primera y con mérito propio.
-Incluso, tiene un estilo estético de juego y en una cancha de dimensiones pequeñas, que podría compararse con Argentinos Juniors, tal vez…
-Siempre lo decimos, que hasta las canchas se parecen. Me hace acordar mucho a ellos. Además, fue llegando gente de mucha calidad al plantel y hay un proyecto a futuro, con una masa social importante, y que ya no se conforma con no descender, sino que ahora quiere salir entre los diez primeros de la liga. También tenemos jugadores de seis o siete selecciones nacionales distintas y eso habla bien del club y de su proyecto.
-Eso sí: saliste de Boca pero usás una camiseta blanca con una banda roja.
-(risas) No te imaginás cómo me cargaron en el primer año, y encima acá estaba lleno de peñas de River cuando vino a jugar Alejandro Chori Domínguez, pero yo digo que más bien se parece a la selección peruana.
-Estás muy identificado con el club y tenés 35 años. ¿Vas pensando en tu futuro cuando dejes la actividad como futbolista, si bien hoy todo se alargó y puedas jugar varios años más?
-Disfruto del día a día y nunca se sabe hasta cuándo puedo durar. Uno proyecta, pero al menos hoy no me veo como entrenador. Sí me gustaría estar ligado a la cantera, a la secretaría técnica, porque me gusta ver jugadores, qué tipo de jugador se busca, porque conozco, además, el perfil de este club.
-¿Seguís los torneos argentinos?
-Leo las noticias, pero me cuesta verlo por la diferencia horaria.
-Disfrutaste del pasado Mundial…
-Muchísimo. Los muchachos son merecedores de lo que les está pasando, y también (Lionel) Scaloni, a quien conozco desde los tiempos míos en Mallorca. Uno se imaginaba que estaban en las puertas de hacer algo grande, pero esto fue increíble, con tres títulos consecutivos: Copa América, Finalissima y Mundial.
-¿Pudiste hablar con él después del título?
-No, porque me imaginé que le estaría explotando el teléfono y no quise molestarlo, pero ojalá lo pueda encontrar para felicitarlo por todo lo bien que hicieron las cosas y la alegría que nos dieron.

-Antes conversábamos de tu capitanía en el Rayo y de tu representación del equipo ante la AFE, el sindicato. Eso te catapultó a ser uno de los que podían participar en la reciente Asamblea de la Federación Española (RFEF) en la que el presidente Luis Rubiales dijo por cinco veces que no iba a renunciar, aunque luego lo hizo…
-Sí, por la AFE somos trece los jugadores que integramos la Asamblea, pero nos reunimos los de Primera y Segunda y decidimos no concurrir por estar en contra de todo lo que sucedió entre Rubiales y Jenni Hermoso durante la premiación del Mundial femenino de Australia. Es lamentable lo que ocurrió y nosotros apoyamos a nuestras colegas futbolistas en su lucha y sus reclamos.
-O sea que sos el único argentino que participa en la Asamblea de la Federación Española entre todos los representantes…
-Sí, el único.
-Tenés una fundación que apoya a mucha gente con problemas.
-Así es, se llama “Chocota Trejo” y ahora estamos buscando el lugar indicado para volver a funcionar porque lo malo es la distancia. Siempre digo que el fútbol me permite ayudar a la gente de mi barrio. La idea comenzó en 2012/13 y hubo que hacer una cantidad de papelería, sellos, conseguir el alta, pero después pudimos hacer mucho, especialmente gracias a la ayuda de tanta gente del fútbol argentino y del exterior, compañeros, amigos. Organizamos partidos a cambio de alimentos no perecederos, útiles o ropa. Vino gente como el propio Scaloni, Mouche, Prato, el “Laucha” Acosta, Maxi López, gente de España, Francia. Hace un par de años que lo dejamos, pero ya lo retomaremos.
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