A cinco meses del épico triunfo de Argentina ante Países Bajos: el día que la Copa Libertadores se apoderó del Mundial

Los holandeses tienen fama de ser directos en su manera de comunicarse. Incluso tienen una palabra para ello, bespreekbaarheid, que significa que se puede y debe hablar de todo. Eso incidió para el clima tropical que invadió el estadio Lusail, que fue testigo de los dos homenajes de Messi a Riquelme

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Nahuel Molina celebra con Lionel
Nahuel Molina celebra con Lionel Messi tras anotar el primer gol de Argentina en el partido ante Holanda (AP Foto/Ricardo Mazalán)

(1) Hace unos días escuché esta conversación entre dos hombres de mediana edad en la cantina de una cancha de fútbol 5. Hombre 1: Messi ya ganó todo. Ahora que se dedique a disfrutar. Hombre 2: Todo, no. Le falta la Libertadores.

(2) En una escena de la serie Ted Lasso, un jugador holandés llamado Jan Maas le dice a un compañero en el vestuario: “Yo no cometí errores, solo vos jugaste mal”. El resto del equipo hace uhhh y el holandés no entiende por qué lo que dijo causó esa reacción colectiva. Otro compañero aclara: Jan Maas no está siendo grosero, solo está siendo holandés. Los holandeses tienen fama de ser directos en su manera de comunicarse. Incluso tienen una palabra para ello, bespreekbaarheid, que significa que se puede y debe hablar de todo. Priorizamos la honestidad por sobre la empatía, argumentan. Si uno pone en Google “por qué los holandeses son tan”, las dos primeras opciones que propone el buscador son “altos” y “directos”, y estas dos cualidades, como intentaré demostrar a continuación, contribuyeron a que el partido de cuartos de finales entre Argentina y Holanda fuera lo más parecido a un partido de Copa Libertadores que se le puede pedir a un Mundial moderno.

(3) En este texto voy a usar los términos Holanda y holandés porque siento que ya estoy viejo para empezar a decir Países Bajos y neerlandés. No creo que ningún holandés lea esto, y si alguno lo hace, debería entender que estoy priorizando la honestidad por sobre la empatía.

(4) ¿Qué dijo Van Gaal antes del partido? Que Messi no la había tocado en la semifinal de 2014. Que cuando Argentina no tiene la pelota, Messi no participa y eso les daba una ventaja. Esto último es bastante parecido a lo que le dijo a Riquelme en el Barcelona, cuando le explicó por qué no iba a jugar en su equipo. “A mí me sirvió porque él fue honesto”, admite Riquelme, a pesar de su disgusto, en una entrevista con Fantino. Maestro de Bielsa, honesto, esquemático, obsesivo, se dice que Van Gaal no tiene onda con los futbolistas sudamericanos. Ángel Di María, por ejemplo, aseguró que fue el peor técnico que tuvo en su carrera.

(5) Tenía pensado escribir que en este partido hay dos homenajes de Messi a Riquelme. El más evidente es el Topo Gigio que le dedica a Van Gaal después de hacer el gol de penal. Pero no creo que lo haya hecho como una forma de vengar a Riquelme, como algunos aseguran, sino porque simplemente no existe una mejor forma de decir “hablá ahora, bobo” que con esa puesta en escena patentada por Román. Después del partido, Messi va a decir que se arrepentía de haberlo hecho, sobre todo cuando Holanda llegó al empate en el último minuto. El segundo homenaje, ya más sutil, sucede al minuto 34 del partido, con el pase riquelmeano que Messi le mete a Nahuel Molina para el primer gol. Podría decir modricheano, bochinesco o maradoniano, pero también podría decir messiano (aunque no suena tan bien) porque lo cierto es que el Messi veterano es un asistidor tan exquisito como cualquiera de los nombrados. No sé si de joven también lo era. Quizá no lo necesitaba porque podía esquivar a todo lo que se le pusiera delante. Daría la impresión de que un día se dijo “ahora que voy a ser más asistidor, voy a ser el mejor asistidor del mundo”, y que lo logró sin demasiado esfuerzo.

(6) En un video titulado El día que Pep Guardiola explicó porqué Messi no corre todo el partido, Guardiola dice: “Camina por ahí. Eso es lo que más me gusta. No está fuera del partido, está participando. Mueve la cabeza: derecha, izquierda, derecha, izquierda. Huele los puntos débiles de la defensa. Después de cinco o diez minutos, tiene el mapa, en sus ojos y en su cerebro, para saber exactamente cuál es el espacio y el panorama”.

El capitán argentino Lionel Messi
El capitán argentino Lionel Messi celebra tras la victoria ante Holanda (AP Foto/Jorge Saenz)

Unos segundos antes del minuto 34 del partido con Holanda, Nahuel Molina sube por su lateral con pelota dominada y elude a un rival. Cuando nota que va a aislarse, vuelve hacia atrás y da un pase corto a Messi. Ya con el control, Messi se saca de encima a De Jong y arranca su clásica carrera en diagonal hacia el centro. El que lo marca ahora es Nathan Ake. Messi amaga frenar y sigue, y con esto logra sacarle medio metro de distancia. Mientras tanto, Molina continúa su carrera, también de la derecha hacía el centro, unos metros más adelante. Por lo general, es el asistido el que propone el pase al asistidor. En este caso, habría que preguntarle a Molina. Está claro que marca una diagonal, pero no sé exactamente en qué momento se da cuenta de que en ese callejón (entre las piernas de Ake, en la primera línea; entre la marca de Van Dijk y Blind en la segunda) había una línea de pase para dejarlo de cara al arquero.

En YouTube se puede ver un video que muestra la jugada a pantalla partida: una toma con la cámara aérea y otra, simultánea, con la cámara de frente sobre Messi. Al momento de dar el pase, Messi no está mirando a Molina. En la cámara que lo sigue de frente se nota que lo mira medio segundo antes. Es decir que esa línea estrecha por la que va a pasar la pelota no es algo que Messi está viendo, sino la proyección de un mapa basado en lo que vio medio segundo antes. En ese tiempo, y con la ayuda de la visión periférica, hace un cálculo inconsciente de los ángulos, velocidades y trayectoria de al menos cuatro jugadores, algo que haría estallar la cabeza de cualquier matemático. Le dicen no look pass. No sé si alguien lo hacía antes de Ronaldinho. Ahora vemos muchos, la mayoría innecesarios, y con un movimiento de cabeza tan teatral y exagerado que a veces, paradójicamente, termina anunciando el pase. La manera de no mirar de Messi es sin signos de exclamación, y es también funcional, porque es muy probable que un central con la capacidad de lectura de juego de Van Dijk hubiese cortado el pase si Messi no lo hubiera escondido hasta último momento. Pero no voy a seguir arruinando la genialidad con desgloses y tecnicismos, y además necesito volver a la analogía entre este partido y la Copa Libertadores que fue lo que propuse al inicio de este texto.

(7) Con el partido dos a cero abajo, en el minuto 79 de partido, Van Gaal manda a la cancha a Wout Weghorst. Unos minutos antes había ingresado Luuk de Jong. Los dos juegan de 9; el primero mide 1.97 y el segundo 1.88. Holanda empieza a jugar largo y por arriba, de una manera tan utilitaria que haría ruborizar hasta al Ruso Zielinski. Luego del partido, Messi va a decir: “Van Gaal vende que juega al fúrbol y metió gente alta y empezó a tirar pelotazos”.

Messi, luego del gol a
Messi, luego del gol a Países Bajos

(8) En las pausas de los partidos del Mundial, mi cable mostraba escenas de Mundiales viejos: pelos largos, cuerpos no tan atléticos, piernas peludas, ropa que parece cosida a mano, filmaciones analógicas. De todas las estéticas, la que más me gusta es la del Mundial de 1974. Cuando volvía de la pausa a la transmisión de Qatar, se sentía como pasar de Taxi driver de Scorsese a la filmación de un excelente videojuego. No creo que todo tiempo pasado haya sido mejor en el fútbol. Es más, creo que una selección de este Mundial le ganaría a una selección de los setenta casi tan fácil como Nadal o Federer le ganarían a Vilas o Borg. La hiperprofesionalización del fútbol produce mejores rendimientos así como también produce peores escenarios para la épica. Toda esta introducción es para decir que cuando Leandro Paredes revienta la pelota contra el banco Holandés, mi primera reacción fue un grito festivo. Sin dudas Paredes no fue inteligente. Se salvó de que lo echaran porque los holandeses entraron a la cancha desde el banco y Van Dijk lo sacó volando con un topetazo. Además, envalentonó aún más a los rivales para los últimos minutos de partido. Pero ese acto en caliente, irracional, amateur, contraproducente, fue también un acto humano, algo que nos acerca a lo que estamos viendo. Y fue, además, una inyección de entretenimiento.

(9) Se puso lindo el partido. Se picó. La Selección y Messi se pusieron en modo Copa Libertadores. Ganamos la batalla de Lusail. Todas estas cosas románticas se dirán luego de que Argentina gane el partido en la tanda de penales y consiga el pasaje a semifinales. En las entrevistas recientes a los jugadores argentinos se puede notar cómo disfrutan al evocar el quilombo de ese partido. No voy a hacer ahora un racconto de los penales, festejos, acusaciones y contra acusaciones que ya todos conocemos de memoria. Solo quiero decir que Messi por fin logró, después de quince años de reinado, meter una frase en lenguaje popular de los argentinos, una de esas que a Maradona se le parecían caer, y que hasta Dibu Martinéz, con apenas unos partidos en la Selección, ya había conseguido con su “mirá que te como, hermano”. “¿Qué miras, bobo? ¡Andá pallá, bobo!”, se hizo meme, latiguillo, sketch de Djokovic, tatuaje, tasa, remera, remix, y también este cuadro que me regaló mi hija para Navidad y que (estaba un poco sensible) me hizo lagrimear apenas rompí el envoltorio.

(10) Lisandro Martinez, compañero de Weghorst en el Manchester United, y (arriesgo) futuro capitán de la Selección, cuenta en una entrevista: “Él se lo toma bien. Yo por ahí le digo: buen día, bobo. Yo le digo bobo a él. Ya quedó así. Es buen chico, buena onda tenemos”. Y se nota que es cierto porque hace unos días, cuando pudo meter su primer gol en el Manchester después de once partidos, Weghorst estaba quebrado, aguantando el llanto en el festejo, y con el que más se abrazó fue con Lisandro Martínez. Incluso se apoyaron las frentes, una acción que en el lenguaje físico masculino —según el contexto y al igual que la palabra bobo— puede significar tanto un desafío a pelear como una muestra de cariño.

(11) La conversación en la cantina de la cancha de fútbol 5 siguió.

Hombre 2: Messi no ganó la Libertadores porque no la jugó. Con ese criterio tampoco ganó la Copa Italia o el Brasileirao.

Hombre 1: Pero la Libertadores es la Libertadores.

Hombre 2: Maradona tampoco la jugó.

Hombre 1: Yo si fuese dirigente de Newells haría lo que fuese para clasificar a la Libertadores. Entró Patronato, ¿por qué no va a poder Newells? Ahí sí que Messi no podría decir negarse. Que se venga cuatro meses, como hizo su amigo Suárez. Cuatro meses de locura y después vuelve a su vida normal. ¿Sabés qué fiesta sería eso?

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