
Los números, amplificados en las pantallas gigantes de los estadios, sorprendieron a los espectadores. En Inglaterra 6 Irán 2, con el duelo resuelto, el brasileño Raphael Claus otorgó 24 minutos de adición entre los dos tiempos. En Países Bajos-Senegal, el árbitro Wilton Sampaio dio ocho en el complemento (que se transformaron en nueve). En Estados Unidos-Gales, el juez Abdulrahman Al Jassim, nueve (que terminaron siendo 10). La continuidad de las determinaciones terminan transformando en habitual algo que en el fútbol a nivel Mundial no es común: que las interrupciones a lo largo de los 90 minutos se compensen de hecho en el tiempo agregado. Y, a juzgar por la bajada de línea de la FIFA, es lo que nos espera a lo largo de la competencia en Qatar, que culminará con la final el 18 de diciembre.
El pasado 18 de noviembre, Pierluigi Collina, presidente del estamento arbitral de la FIFA, dio una conferencia de prensa junto con Massimo Busacca, director de la subdivisión de arbitraje, y Johannes Holzmüller, director de la Subdivisión de Innovación Tecnológica del Fútbol. Y allí dejó en claro tres lineamientos que ya les había transmitido a los jueces seleccionados para comandar los encuentros de la Copa del Mundo: recuperar al máximo el tiempo perdido, no permitir el juego brusco y la instauración del VAR simplificado (o el offside automático) con el empleo de imágenes en 3D para ilustrar las resoluciones, tal como se pudo apreciar en el gol anulado a Enner Valencia en la victoria de Ecuador frente a Qatar en el compromiso inaugural.
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Se trata de medidas “para favorecer el espectáculo”, tal como subrayó el italiano, en público y en privado. “Les pedimos a los árbitros que sean muy rigurosos y añadan todo lo que se necesite para compensar las pérdidas de tiempo. Hace cuatro años empezaron a ser habituales los tiempos añadidos de seis o siete minutos. Hay que favorecer el espectáculo y no se puede permitir la pérdida de tiempo”, remarcó, y sus subordinados empezaron a aplicar sus palabras como mantra.
“No queremos que un rival ponga en riesgo a otro. Seremos muy duros con las entradas y se mostrarán rojas. Hay tres situaciones de entradas peligrosas: las acciones que van al límite de fuerza, subir la pierna muy arriba con riesgo aunque sea jugando el balón y proteger con el cuerpo y sacar demasiado los codos. No se consentirá. Sabrán que les puede costar la expulsión”, puntualizó Collina sobre el juego brusco.
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Países Bajos fue el equipo que hasta el momento le sacó mejor provecho al tiempo agregado. En el noveno minuto de descuento anotó el 2-0 ante Senegal, por el Grupo A de la competencia: Memphis Depay remató cruzado, el arquero Edouard Mendy ofreció una resistencia pobre y el rebote largo lo capturó Davy Klassen para decorar el score.
Todo indica de que se trata de una tendencia que llegó para quedarse. En la medida que los roces, o las demoras, le quiten tiempo real de juego a los partidos, dejarán de durar solo 90 minutos.
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