El plan de Gallardo hizo agua en Santa Fe y Unión le dejó a River una advertencia

El campeón del fútbol argentino tropezó en el estreno y se volvió lleno de bronca con el arbitraje de Pitana

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River jugó mal y perdió
River jugó mal y perdió ante Unión en Santa Fe (Foto: @RiverPlate)

River sufrió una de esas derrotas que dejan un vacío, nada para rescatar. Jugó mal, lejos del nivel que pretende Marcelo Gallardo. Fervoroso y concentrado de principio a fin, Unión lo superó en el juego y se quedó con los tres puntos con absoluta justicia. Santa Fe asistió a una ratificación: al River del Muñeco le cuestan los arranques de campeonato. Perdió en sus últimos cuatro estenos (Unión, Colón, Estudiantes y Banfield).

Al desencanto por el resultado y por el rendimiento del equipo, River le sumó bronca por el arbitraje de Néstor Pitana, quien -en un nuevo capítulo de sus cortocircuitos con Gallardo- le dio a Unión un penal inexistente que Luna Diale transformó en el gol de la celebrada victoria del conjunto santafesino.

Si Gallardo quiere que su River juegue parecido al Manchester City de Pep Guardiola, la del sábado fue una versión que nada tuvo en común con el conjunto inglés. El juego colectivo no apareció y tampoco lo rescataron las individualidades.

El nuevo dibujo táctico, con Julián Álvarez como principal referencia de ataque y cuatro mediocampistas de buen pie por delante de Enzo Pérez, hizo agua ante la agresividad bien entendida que mostró Unión. Y a River le quedó una enseñanza: seguramente serán muchos los equipos que le opondrán un estilo de juego muy físico, de incomodidades y fricciones, y deberá adaptarse a ello mucho mejor de lo que lo hizo en Santa Fe.

A decir verdad, solo en algunos tramos del primer tiempo logró equiparar la intensidad con la que le jugó Unión, discípulo perfecto de la garra charrúa que le insufla su técnico, el uruguayo Gustavo Munúa. Y a Gallardo no le gusta nada cuando su equipo no encuentra respuestas para adaptarse a partidos distintos a los planificados.

La idea de Gallardo de jugar con una sola referencia de ataque bien definida tampoco dio resultado en el segundo tiempo, cuando mandó a la cancha a Braian Romero y Esequiel Barco por Juan Fernando Quintero y Santiago Simón. Romero quedó como el atacante más adelantado y Julián Álvarez retrocedió unos metros para arrancar a la altura de Nicolás De La Cruz y Barco.

River no tuvo ningún remate franco al arco en la etapa final y en nada se pareció a ese Manchester City que un rato antes había aplastado por 4 a 0 a Norwich en condición de visitante, por la Premier League.

Si el equipo inglés al que Gallardo toma como modelo se impuso con suma autoridad, a River le costó una enormidad hacer pie en un encuentro que se le presentó incómodo y poco amigable desde el arranque.

Munúa entendió que para vulnerar y sorprender a River debía comenzar por una presión asfixiante en la salida. Y a partir de esa voluntad de ahogar permanentemente al rival, comenzó a construir un triunfo que cortó con una larga racha de 33 años sin vencer como local al conjunto millonario.

Quintero y Barco, los refuerzos que más entusiasman a los hinchas de River, dejaron en claro que todavía no están para jugar los 90 minutos. El ángel que lo acompañó durante el torneo pasado se olvidó de Julián Álvarez, absorbido por los defensores rivales.

River tuvo una excursión poco feliz por Santa Fe desde todos los aspectos. Le queda el consuelo de que la Copa de la Liga recién comienza. Y la sospecha de que difícilmente vuelva a jugar tan apagado, por las escasas luces futbolísticas y porque esta vez tuvo un bajón de tensión que lo volvió irreconocible.

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