Luego de ganarle las elecciones a Jorge Amor Ameal a fines de 2011, Daniel Angelici, quien se había hecho famoso por negarse a renovarle el contrato a Juan Román Riquelme y renunciar como tesorero tras la aprobación de su contrato por cuatro años, inició su camino como presidente de Boca.

Fueron ocho años en total, con 82 incorporaciones y más de 130 millones de dólares invertidos (las cifras fueron aproximadas y, en muchos casos, hubo préstamos en los que no se detalló si hubo cargo o no). En tanto, hubo casos de jugadores a los que se les compró solamente una parte de sus fichas. Fueron 8 arqueros (promedio de uno por año), 27 defensores (promedio de una pareja de centrales por año), 23 mediocampistas y 24 delanteros (promedio de tres delanteros por año).

Una de las primeras determinaciones que tomó fue mantener como entrenador a Julio César Falcioni, quien acababa de consagrar campeón al equipo en el Apertura 2011. “Que el socio ponga al día el pasaporte que del resto nos encargamos nosotros”, prometió el Tano durante la campaña, y reforzó al plantel con Pablo Ledesma y Santiago Silva en el que fue su primer mercado.

Pese a las internas dentro del equipo, el Xeneize llegó a la final de la Libertadores y perdió con Corinthians en Brasil. Esa misma noche Riquelme anunció que se despedía por sentirse “vacío”. Boca sufrió un importante recambio y llegó el primer título bajo su mandato: la Copa Argentina. En junio de 2012 rearmó la plantilla con nombres como Oscar Ustari, Guillermo Burdisso, Emiliano Albín y Lautaro Acosta, más apuestas juveniles como Lisandro Magallán (recién explotaría tiempo después) y Tiago Casasola (transferido luego a Europa).

Con la motivación de una nueva disputa de Copa Libertadores y el recambio en el banco de suplentes (llegó Carlos Bianchi para reemplazar a Falcioni), Riquelme reactivó su vínculo con el club y fue una de las incorporaciones. Con él llegaron a principio de año el Burrito Martínez (para emular la dupla delantera ex Vélez con Silva), Chiqui Pérez y Ribaír Rodríguez, dos que venían de ser verdugos de River durante la promoción en su descenso.

La eliminación con Newell’s en los cuartos de final golpeó fuerte pero Bianchi se mantuvo firme en el banco como DT. A mediados de año Boca incursionó en el mercado de pases con figuras como Fernando Gago (compra al Valencia tras su préstamo en Vélez), el Cata Díaz (libre del Atlético Madrid), Diego Perotti (a préstamo tras quedar libre en Sevilla) y apuestas como Emmanuel Gigliotti (compra a Colón), Claudio Riaño (préstamo a Talleres), Emanuel Trípodi y Franco Cángele (libres).

La floja puntuación de Boca a nivel local le impidió clasificarse a la Libertadores y apenas sacó boleto para la Sudamericana. El 2014 fue probablemente el año en el que se empezó a desmadrar la alta cantidad de contrataciones. A principios de año arribaron Juan Forlín y Hernán Grana (préstamos con cargo), mientras que en junio firmaron muchos futbolistas provenientes de equipos chicos y el extranjero José Fuenzalida. Los otros fueron Mariano Echeverría (Arsenal), Marcelo Meli (Colón), Gonzalo Castellani (Godoy Cruz), Federico Carrizo (Rosario Central), Jonathan Calleri (All Boys) y Andrés Chávez (Banfield).

El Torneo 2014 quedó en manos de River y Bianchi quedó pendiendo de un hilo. Angelici no le renovó el contrato a Riquelme, que se marchó a Argentinos Juniors, y a los pocos meses el Virrey fue despedido y sustituido por el Vasco Arruabarrena, con el golpe en las semifinales de la Sudamericana contra el River de Marcelo Gallardo.

Con la herida abierta por la eliminación superclásica y posterior título millonario, el presidente de Boca apostó fuerte en el mercado de inicios de 2015, decidido a cortar la sequía de títulos. Desembarcaron en la Ribera Guillermo Sara, Gino Peruzzi, Alexis Rolín, Marco Torsiglieri, Luciano Monzón y Pablo Pérez. Además, Cristian Pavón (había sido adquirido a mediados de 2014 y cedido a préstamo por un semestre a Colón) pasó a formar parte del plantel junto a la ruidosa contratación de Daniel Osvaldo y la que representó la mayor erogación de dinero hasta ese entonces: Nicolás Lodeiro, por 5 millones de dólares.

Por el impacto mediático que causó, Daniel Osvaldo fue una de las incorporaciones más ruidosas de la gestión Angelici
Por el impacto mediático que causó, Daniel Osvaldo fue una de las incorporaciones más ruidosas de la gestión Angelici

Hubo cambio de calendario (se disputó de forma anual) y Boca encaminó el torneo local, pero recibió otro cachetazo de River en los octavos de final de la Libertadores con el recordado episodio del Panadero y la suspensión en la Bombonera. Tras la nueva frustración internacional, Angelici quiso asegurar las estrellas domésticas con Fernando Tobio y el esperado regreso de Carlos Tevez, que venía de jugar la final de la Champions League con la Juventus, en un pase que rondó los 7.500.000 de dólares. Finalmente hubo doblete: Copa Argentina y campeonato. Este combo, sumado al apoyo del Apache, llevó a Angelici a la reelección.

El plantel volvió a sufrir un recambio importante en 2016, año en que se registró la mayor cantidad de contrataciones (14). La obsesión fue la Libertadores, primera que se jugó luego del regreso de Tevez. Para afrontar la cita continental Angelici abrochó a Jonathan Silva, Juan Manuel Insaurralde, Frank Fabra, Leonardo Jara y volvió Daniel Osvaldo tras su breve estadía en el Porto. Apenas iniciada la Copa, hubo cambio de entrenador: se despidió el Vasco y se puso el buzo Guillermo Barros Schelotto. El torneo local de Boca fue mediocre porque se centró en la Libertadores, en la que cayó por semifinales ante Independiente del Valle.

Un nuevo aluvión de futbolistas se generó a mediados de 2016: los colombianos Wilmar Barrios y Sebastián Pérez, Axel Werner, Nazareno Solís, Santiago Vergini, Walter Bou, Fernando Zuqui, el préstamo de Ricardo Centurión (con una opción de compra con San Pablo de la que no se hizo uso por sus problemas de conducta) y Darío Benedetto, con pergaminos en el fútbol mexicano, a cambio de 5 millones de dólares.

El Mellizo tocó lo justo y necesario en el arranque de 2017, con el campeonato local dominado y sin participación internacional, uno de los motivos por los que Carlos Tevez se decidió a marcharse a China. Agustín Rossi y Junior Benítez fueron los que se sumaron y celebraron el título de temporada 2016/2017. Con miras a la Libertadores 2018, en junio se reforzó con Paolo Goltz, Nahitan Nandez, Edwin Cardona, Cristian Espinoza y Wanchope Ábila.

Esteban Andrada y Lucas Olaza, dos de los refuerzos que llegaron a Boca en 2018
Esteban Andrada y Lucas Olaza, dos de los refuerzos que llegaron a Boca en 2018

Y hubo más actividad en el mercado de enero: Julio Buffarini, Emmanuel Mas, Bebelo Reynoso y Carlos Tevez. Boca fue por todo. Con el arrastre de puntos del semestre anterior selló su bicampeonato aunque quedó el trago amargo por la Supercopa Argentina perdida contra River en Mendoza. En 2018 se llevó a cabo la primera Libertadores a año calendario completo. El Xeneize fue segundo detrás de Palmeiras en su zona y Angelici superpobló al plantel con Esteban Andrada (5.000.000 de dólares), Carlos Izquierdoz (6.500.000 dólares como alternativa al paraguayo Gustavo Gómez), Lucas Olaza (a préstamo por la lesión de Fabra), Sebastián Villa (3.500.000 dólares) y Mauro Zárate (2.000.000 de dólares). Y ante la lesión de Andrada, se recurrió al préstamo de Carlos Lampe.

Con todas las fichas sobre el tablero, la caída en Madrid frente a River sonó a fin de ciclo para varios. Barros Schelotto tuvo que administrar los recursos y dejó afuera de la final a Edwin Cardona y Mauro Zárate, entre otros, mientras que Carlos Tevez entró unos minutos. Una escoba gigante pasó por la Bombonera y fue el turno de Gustavo Alfaro.

Lechuga fue abastecido en su arribo con Marcos Díaz, Gastón Ávila, Lisandro López, Junior Alonso, Kevin Mac Allister, Jorman Campuzano (4.000.000 de dólares) e Iván Marcone, que se convirtió en el refuerzo más caro de la gestión Angelici (8.500.000 de dólaraes). Y a mitad de año le añadieron a Eduardo Salvio (7.000.000 de dólares), Daniele De Rossi, Alexis Mac Allister, Jan Hurtado y Franco Soldano. La ecuación no se modificó y fue eliminación con River en semifinales de Copa Libertadores. El dulce fue ante Rosario Central por la Supercopa Argentina durante el primer semestre.

Angelici bordó 6 estrellas (Copa Argentina 2011/2012, Primera División 2015, Copa Argentina 2014/2015, Primera División 2016/2017, Primera División 2017/2018 y Supercopa Argentina 2018. Su deuda pendiente fue un título internacional y también se fue abajo en el historial de superclásicos ante River: 6 victorias, 9 empates y 8 derrotas (partidos oficiales); 5 victorias, 3 empates y 9 derrotas (amistosos).

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