La eliminación de Boca ante River dejó una duda instalada relacionada a la continuidad de Gustavo Alfaro. Una nueva eliminación ante el Millonario hace suponer que el entrenador pueda tener el mismo destino que tuvieron Rodolfo Arruabarrena y Guillermo Barros Schelotto.

“El club está en una disyuntiva política, porque habrá elecciones a fin de año. Cuando dos meses atrás Nico (Burdisso) me habló de una renovación le dije que no era el momento. Cuando estás cómodo en un lugar, una charla puede durar 5 minutos. Ahora es tiempo de abocarnos al trabajo y hacer lo que tenemos que hacer. Ahora pienso en tratar de terminar con estos jugadores los partidos que faltan de la mejor manera posible y después irme a mi casa a recuperar mi vida”, sorprendió el DT en conferencia de prensa.

Otro argumento que hace suponer su salida se basa en las formas que empleó el técnico para responder las preguntas de la prensa. En muchas de ellas Alfaro habló en pasado, como si su ciclo hubiera terminado. “Para mí fue un aprendizaje muy duro. No es fácil estar en este vestuario por las cosas que hay que soportar. Te pegan con bajeza y uno hace silencio. Agacha la cabeza para seguir trabajando. Siento que aprendí mucho en todo este tiempo y estoy muy orgulloso del plantel que tengo”, deslizó Lechuga. Y agregó: “Si esto es un fracaso, entonces Boca viene fracasando desde el 2007, cuando ganó la Libertadores por última vez. Pero no es así porque hubo proyectos muy buenos con el Vasco y Guillermo. Me siento orgulloso de haber estado todo este tiempo en Boca. Comparto lo lindo que es ser hincha de boca, desde que llegue nunca escuche un reproche para ningún jugador”.

No tengo reproches ni haría nada distinto de lo que hice desde el 3 de enero hasta acá. Ellos recordaban que era difícil estar en ese vestuario y ponerse de pie. Había que ser valiente para estar en el club en este tiempo, me siento identificado y reconfortado con las respuestas de los jugadores”, concluyó.

Seguí leyendo