La selección de Mali había dado el golpe en octavos de final tras eliminar a Argentina con un gol en el descuento del tiempo suplementario pero su actuación en cuartos de final fue pobre: cayó 4-2 ante Italia con varios errores.

A los 11 minutos, Ibrahima Kone marcó un insólito gol en contra. Tras un córner desde la derecha, intentó despejar dentro del área chica la pelota con su zurda y terminó enviando la pelota al ángulo del arco que defendió Youssouf Koita.

Apenas 10 minutos más tarde, Ousmane Diakite pegó una patada descalificadora en la mitad de la cancha que casi lesiona a Luca Pellgrini –una de las figuras del torneo– y el árbitro norteamericano Ismail Elfath no dudó en mostrarle la roja directa.

Cerca del cierre de la primera etapa, el equipo africano alcanzó el empate con una hermosa conexión entre Sekou Koita y el mencionado Kone. El que falló en el primer tanto italiano habilitó a su compañero con un bonito taco, quien controló de derecha y sacó un remate rasante de zurda.

Italia pasó al frente en el complemento de Andrea Pinamonti, quien aprovechó la mala cobertura del primer palo del arquero Koita.

Pero tras una nueva igualdad de Mali todo se definió a 10 minutos del final: el portero africano salió a descolgar un centro, falló y le dejó la pelota servida a Pinamonti. En la desesperación, le hizo un claro foul y los italianos pusieron el 3-2 de penal antes del cierre del juego.

Tres minutos más tarde, Davide Frattesi puso cifras definitivas de cabeza para el equipo que enfrentará a Ucrania en semifinales.

El combinado africano había finalizado segundo en su grupo con 4 unidades detrás de Francia y por encima de Panamá. Si bien estuvo dos veces abajo en el marcador ante Argentina en octavos de final, había remontado en ambas ocasiones y logró el boleto a la siguiente ronda por intermedio de los penales.

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