Pocos como Edgardo Broner, coordinador de Deportes de la Fundación Scholas Ocurrentes ligada al Vaticano, autor del libro "Fútbol Pensado" (2009), que relaciona al fútbol con las matemáticas, y, especialmente, del ya legendario libro "Gol de Venezuela, un grito esporádico pero inolvidable" (1995), son capaces de contar la enorme evolución del fútbol venezolano, desde los entusiastas equipos hasta hace dos décadas, hasta una actualidad en la que la camiseta "Vinotinto" de una de las máximas representaciones del país.
Argentino radicado en Venezuela desde 1976 hasta 2006, Broner, quien lleva 30 años cubriendo a la selección venezolana y tiene varios Mundiales y Copas América, vivió en carne propia, como periodista en medios locales, cómo el fútbol pasó de ser algo absolutamente complementario a tener hoy un lugar preponderante en la cultura deportiva nacional.

¿Qué opinión le merece a alguien como usted, que vivió otras épocas en la que la selección venezolana tenía destino inexorable de última en cualquier competencia futbolística, que ahora ni siquiera se pueda asegurar que la selección argentina la va a eliminar en cuartos de final de la Copa América?
-Es la primera vez que noto que los medios argentinos hablan con precaución. Ni en las clasificatorias para el Mundial hablaban así. Antes, a nadie se le habría ocurrido que Venezuela podía tener alguna chance de eliminar a una selección como la argentina. Hay que tener en cuenta que la primera participación venezolana de manera oficial fue para la clasificación al Mundial de Inglaterra 1966, y que en el Sudamericano de 1967 en Montevideo consiguió su primer triunfo, que fue el único en cuarenta años, cuando le ganó 3-0 a Bolivia y así consiguió el quinto puesto (en ese torneo sólo participaron seis equipos).

¿Cómo fue esa época fundacional para el fútbol venezolano?
-Puedo contarle que ante Chile, en ese Sudamericano, como "La Roja" tenía una camiseta parecida en cuanto a los colores, a la selección de Venezuela le tuvieron que prestar camisetas de Peñarol. En aquel tiempo, fue muy importante el aporte de dos directores técnicos argentinos como el catamarqueño Rafael Franco (hasta 1970) y luego, Gregorio "Pescadito" Gómez. Los equipos se destacaban por poner el corazón para paliar situaciones de gran desigualdad ante sus rivales.

¿A qué se puede atribuir la gran evolución del fútbol venezolano, al punto de tener jugadores en las principales ligas de Europa o ser tan competitivo con su selección nacional?
-Bueno, ya para la clasificación para el Mundial de México 1986, la selección venezolana le hizo partido a la argentina de Diego Maradona y que dirigía Carlos Bilardo. En San Cristóbal, Argentina ganó 2-3, para el Mundial de España 1982 se llegó a contratar a Alfredo Di Stéfano como asesor de Walter "Cata" Roque, otro DT argentino, y ya se invirtió más dinero para la clasificación para el Mundial de Italia 1990. Fue cuando creció el negocio del fútbol con el marketing, la TV, etc.

(Reuters)
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O sea que la gran evolución del fútbol venezolano fue en los años Noventa…
-Bueno, sí, con la llegada de otro argentino, José Omar Pastoriza se jerarquizó la selección. No fue tanto una labor gremial sino para ayudar a valorar y a levantar al jugador venezolano. De hecho, Pastoriza fue el DT más ganador en partidos amistosos, que en la época se valoraban más que ahora, por supuesto. De todos modos, hay que mencionar también la importancia que dejó en la preparación física un ayudante suyo, otro argentino, Horacio Daguerre. De todos modos, hay varios entrenadores que dejaron su marca en la selección por distintos motivos, como el español Rafa Santana con la garra, o a mediados de los Noventa, o Eduardo Borrero en lo táctico.

Algo que llama la atención es que más allá de haber sido una especie de Cenicienta del fútbol sudamericano, la selección venezolana siempre mostró cierta vocación ofensiva y no se amedrentó nunca pese a estar en una etapa evolutiva inferior a otros rivales del continente.
-Sí, pudo haber sido por la influencia de los ex futbolistas que luego fueron directores técnicos como el venezolano Miguel Angel Echenausi o Carlos Horacio Moreno, quien estuvo a cargo del equipo en la Copa América anterior en Brasil, en 1989, cuando se vieron las primeras lucecitas, y ya en el Preolímpico para los Juegos de Atlanta 1996 y el Sub-20 de 1997 comenzaron a verse los primeros resultados.

Uno de los DT más importantes de la historia de la selección venezolana es Richard Páez (entre 2001 y 2007). Se dijo en su momento que estuvo muy influido por Carlos Bianchi. ¿Es así?
-Lo que sucedió es que él es médico traumatólogo e hizo un postgrado en Buenos Aires, en el Hospital Fernández y de hecho, su hijo Richard David estaba en las divisiones inferiores de Boca y entonces iba mucho a ver entrenamientos allí y también a Lanús. Eran su referencia principal. Con Páez en la selección venezolana, el talento ya estaba allí pero no había sido explotado, pero esa inmigración que trajo más riqueza futbolística, acabó sirviendo. En la Copa América de Ecuador 1993, el goleador del torneo fue un venezolano, José Luis Dolgetta.

¿Hay algo especial en la mentalidad del jugador venezolano? Porque la evolución fue demasiado rápida en los últimos veinte años y en el discurso previo a los partidos no aparece para nada la idea de perder ante nadie. De hecho, en esta misma Copa América, Venezuela sacó un empate a Brasil, con el público en contra.
-Puede haber, tal vez, algún componente social. En los años setenta y ochenta, la mayoría de los futbolistas tenía origen en familias europeas. Eran hijos de españoles e italianos que jugaban de manera amateur pero que para vivir necesitaban otro trabajo, como Cheché Vidal o Acosta en el Caracas. Luego comenzó a tener mayor fuerza el fútbol del interior del país y con la buena situación económica, comenzaron a llegar jugadores desde el exterior y eso enriqueció al fútbol local. Así es que el mejor jugador venezolano de la historia, Juan Arango, es hijo de colombianos y Junior Moreno, jugador actual de la selección y del DC United en la MLS de los Estados Unidos, es hijo del fallecido ex entrenador Carlos Horacio Moreno, argentino.

(Reuters)
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Aún así, la selección venezolana seguía sin llegar a la gente.
Lo que sucede en Venezuela es que la influencia del béisbol es muy fuerte, estaba arraigado en la gente y sus jugadores eran mucho más famosos que los del fútbol y ganaban mucho más dinero. El que iba por la calle con la camiseta "Vinotinto" sólo podía ser por dos motivos, o porque la robó de la utilería o porque era pariente de algún jugador (risas).

Pero ya no había retorno, la evolución estaba en marcha…
Sí, de hecho, hoy mismo Venezuela tiene varios jugadores en la posición de número diez, se le empezó a ganar seguido a Perú, se le hacía partido a Colombia por la rivalidad que da la vecindad. Hoy ya le ganó alguna vez a todas las selecciones sudamericanas (a Brasil, por ahora, sólo en amistosos) y pensar que para 2002, el diario Olé hizo una encuesta con muchos periodistas del continente y ninguno apostó por Venezuela. Y no pasó tanto tiempo de eso.

¿Cree que puede llegar a jugar un Mundial próximamente?
-Ya estuvo tres veces a punto y ya no ir a un Mundial es un fracaso para la gente. Perdió la última final del Mundial sub-20 ante Inglaterra, por una serie de errores, pero por ejemplo sacó un arquerazo como Wuilker Fariñez. Hay una continuidad en el trabajo de Rafael Dudamel, clasificándose en 2013 en Argentina con el sub-17 para un Mundial (Emiratos Árabes), y siendo subcampeón mundial con el sub-20, además de dirigir a la selección mayor.

– ¿Y hasta dónde puede llegar la selección venezolana?
-Jugadores, hay. En 2004, cuando nadie lo creía y aún había muchas debilidades, tuvo un resonante triunfo ante Uruguay en el estadio Centenario por 3-0 en la clasificación para el Mundial de Alemania 2006. Eso fue un hito, y aquel equipo sólo tenía a Arango y a Urdaneta jugando en clubes del exterior.

Usted escribió un libro que se considera pionero en la materia, como "Gol de Venezuela, un grito esporádico pero inolvidable". Hoy, ya no parece tan esporádico…
-No, claro. En el prólogo de ese libro, escrito en 1995, explico el deseo de que en el futuro, para hablar de la selección "Vinotinto" haya que multiplicar páginas, y hoy ya se podría escribir una enciclopedia. La idea era tratar de contar esos pocos momentos de gloria que hasta entonces había tenido el equipo nacional, pero no se podía allí transmitir mucho optimismo.

¿Qué ocurrió con el fútbol venezolano tras aquel cimbronazo del 0-3 en el Centenario ante Uruguay en 2004?
-Eso excedió a todos. Tratábamos de bajar las expectativas en nuestras transmisiones de radio. El boom los excedió pero no había madurez suficiente. Muchos jugadores se hicieron famosos.

Según Broner, una de las virtudes de la selección venezolana es que “hay una continuidad en el trabajo del entrenador Rafael Dudamel” (Reuters)
Según Broner, una de las virtudes de la selección venezolana es que “hay una continuidad en el trabajo del entrenador Rafael Dudamel” (Reuters)

-En 2007, Venezuela organizó la Copa América. ¿Eso ayudó a la evolución de su fútbol?
Sí, se construyeron estadios de categoría, aunque ahora están deteriorados. Mucha gente comenzó a meterse en el fútbol. Se crearon academias, y se empezó a acompañar más a los jugadores en su crecimiento pero no había una infraestructura en las divisiones inferiores, entonces los jugadores llegaban a la Primera con muchas falencias de origen. Pero ya entre 2007 y 2009, el Caracas pudo hacerle partido a la Liga de Quito o a Once Caldas. Ya se veía un crecimiento.

En Venezuela hay una gran crisis económica. ¿Cómo logra abstraerse la selección nacional?
-Hoy en el nivel local hay muchas dificultades y al revés que antes, los jugadores emigran a cualquier lado, incluso República Dominicana. Pero hubo un crecimiento de algunos equipos en la Copa Libertadores como el Caracas o el Zulia. Por un tiempo, los equipos venezolanos tuvieron que jugar la Pre-Libertadores ante los mexicanos, cuando México era país invitado, y eso a veces los dejó afuera, pero ahora el Caracas ya le ganó a River, a Lanús, a San Lorenzo, a Huracán, el Deportivo Táchira, dirigido por César Farías, le empató a River en el Monumental…

-¿Y en cuánto a los medios de comunicación, en relación al fútbol? Usted lleva muchos años haciendo radio. ¿Con qué dificultades se encontró?
-Siempre fue difícil porque había otras prioridades. Por ejemplo, en la transmisión de aquel Uruguay-Venezuela de 2004, nos interrumpieron por un minuto y medio para transmitir una carrera de turf y antes, nos pasó una cosa curiosa…

Cuente…
-La prioridad la tenía la temporada de béisbol y en 2004, fuimos con Radio Caracas Radio a transmitir a Buenos Aires el Argentina-Venezuela por la clasificación al Mundial 2006, aunque nos dijeron que hiciéramos el relato en diferido. Nosotros propusimos relatar para la FM sabiendo que en la AM sería imposible, pero no. Sabíamos que la única manera de transmitir en directo era que lloviera en el béisbol y se suspendiera, algo casi utópico. Estábamos en el Monumental a horas del partido, y nos dijeron que en Caracas había un sol radiante así que nos resignamos, pero de repente, a poco de comenzar el partido, nos dijeron que no sabían qué había ocurrido pero el cielo se puso todo oscuro, se largó una lluvia torrencial y cuando nos enteramos que relataríamos el partido en directo, nos abrazamos con mi compañero Daniel Chapela (un reconocido periodista, ahora residente en los Estados Unidos) y lo gritamos como un gol. La gente nos miraba y no entendía nada. Argentina ganó 3-2 pero nosotros dijimos que fue 3-3 porque haber relatado ese partido fue como un gol más.

¿Hoy estas generaciones de periodistas venezolanos no deben atravesar esas dificultades…
-Nosotros, con Daniel Chapela, dábamos un seminario en la Universidad Simón Bolívar en 1997 y el 75 por ciento era de béisbol y apenas el 25 por ciento, de fútbol. Hoy, es al revés. Hay muchos más medios, más periodistas jóvenes que se meten en el fútbol.

¿Y cómo es la relación hoy entre el fútbol y el béisbol en Venezuela?
-Hoy, la Vinotinto es la número uno aunque en Venezuela se juegue el Clásico Mundial. El sentimiento por la Vinotinto no tiene comparación, especialmente en ciudades futboleras como San Cristóbal o Táchira. En Caracas el fútbol es muy popular, pero la gente va mucho menos a la cancha. Pensar que hace 18 años la gente ni sabía lo que era la camiseta Vinotinto. Tomás Rincón, figura de esta selección, era alcanza pelotas del equipo, y hay jugadores que nacieron sin conocer los años en los que el fútbol no existía.

 ¿Y cómo lo ve para este viernes en el Maracaná?
-Bueno, al menos puedo decirle que jugarán el seleccionado que tiene al subcampeón mundial sub-20 y el del país campeón mundial de softbol, pero aunque parezca mentira, las cosas se dieron vuelta y es al revés de lo que la gente podría pensar tiempo atrás.