Por Fernando Niembro

No me equivoqué cuando en la columna anterior pedía que la selección argentina fuera finalista de la Copa América. Porque tiene a Messi, que es el mejor del mundo, ¿no? Porque tiene a Agüero, goleador histórico del Manchester City. Tiene otros jugadores destacadísimos; entonces era lógico que con la prosapia, con la historia del fútbol argentino, uno exigiera, renovando esperanzas luego de lo del Mundial, que el elenco nacional jugara una final. Pero hemos vivido una nueva frustración. Qué baile nos dieron. Pero realmente qué baile nos dieron. Colombia llegó a la Copa América con casi los mismos que jugaron el Mundial. Nosotros produjimos una renovación a medias, mentirosa. Messi tiene a sus amigos dentro del equipo, lo tiene a Otamendi, lo tiene a Agüero, lo tiene a Di María… son los que lo respaldan. Y los nuevos chiches de Messi, Lo Celso y De Paul. Además lo tiene a Scaloni, que lo puso él; alguien que traicionó a Sampaoli. Y fueron bailados por Colombia. Les dieron una verdadera lección de intensidad, de fútbol moderno, de fútbol creativo… Y le ganaron el partido. Y lo pudieron ganar por mayor diferencia.

Hubo una pequeña reacción de Argentina, durante 15 minutos. Después fue todo de Colombia, asfixiante, dominador, y Argentina jugó a ritmo casi carreta, sin resolución. ¿Y Messi? ¿Está en declive, en decadencia? Cuesta que se diga esto, cuando realmente todo el mundo lo tiene como figura central. Pero en Europa se queda a mitad de camino en la Champions, y para la Selección no juega nunca bien. ¿Es beneficioso que juegue o es un contrapeso? ¿Está a gusto o no está a gusto? Sampaoli era su enemigo, ahora lo tiene a Scaloni que es su amigo. ¿Y? No produjimos absolutamente nada. Insistimos, fue una actuación preocupante, ante un Colombia que dio una lección de cómo se juega al fútbol moderno. Ellos eligieron un técnico europeo. No se ruborizaron. Nosotros elegimos a un amigo de la casa. Y nos fue como nos fue. Ah, me olvidaba. Tapia lo trajo a Menotti después de a Scaloni. Menotti se quedó en Buenos Aires. Tapia está aquí. Claro, Tapia no entiende nada de fútbol, por eso hace todos estos desaguisados y nos va como nos va.

Una nueva frustración, pero con baile, ¿eh? Y un llamado de atención muy serio para el seleccionado argentino.

El primer gol que sufrió Argentina: gran definición de Roger Martínez

El segundo gol de Colombia: Duván Zapata, el autor

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