Las protestas de Messi al árbitro Roddy Zambrano en el duelo ante Brasil (Foto: AP/Víctor R. Caivano)
Las protestas de Messi al árbitro Roddy Zambrano en el duelo ante Brasil (Foto: AP/Víctor R. Caivano)

Apenas nueve meses, lo que un embarazo, fue lo que duró el presidente de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia, en el cargo de representante de la Conmebol ante el Consejo de la FIFA, al ser desplazado hoy luego de haber sido escuchadas en la sede de la entidad sudamericana de Luque sus "reflexiones respecto de la Copa América 2019", por las que fue citado a declarar.

Las tres consecuencias más fuertes que aparecen a partir de este desplazamiento -Tapia había asumido en el cargo en octubre de 2018 en reemplazo del entonces también desplazado Wilmar Valdez, presidente saliente de la Asociación Uruguaya (AUF)- son el aislamiento de la AFA en el fútbol sudamericano, al quedar con escasísima representación (a Tapia "le quitaron la confianza", según el documento de la Conmebol), las dudas sobre la localía en la próxima Copa América de 2020 (junto a Colombia) y, especialmente, lo que pueda ocurrir con la sanción del Tribunal de Disciplina contra Lionel Messi, luego de sus declaraciones en las que hace referencia a la "corrupción" tras su expulsión ante Chile en la pasada Copa América de Brasil.

Si bien hay versiones que sostienen que a la estrella del Barcelona le corresponderían dos fechas de partidos oficiales y una fuerte multa económica, sus dichos durante la Copa América de Brasil fueron en la misma línea que los de Tapia, por lo que si el dirigente fue desplazado aún tratando de atenuar sus declaraciones, habría que ver si la bajada de tono de Messi en su última declaración firmada, en la que hace una especie de pedido de disculpas, alcanza para atenuar la sanción.

La relativa ventaja para Messi y la selección argentina es que, salvo que la sanción sea cercana a la máxima posible (24 meses), con que resulte de siete fechas o menos, purgaría las primeras dos en las Eliminatorias para Qatar 2022 (que comienzan en marzo de 2020) y el resto, en la primera fase de la Copa América, al estar dividida en dos grupos de seis equipos, es decir, con cinco fechas en juego. De esta forma, sólo se perdería dos partidos de clasificación mundialista y, en el resto de los casos, sería en el contexto de la Copa América.

La AFA buscó acercarse nuevamente a la Conmebol después de la intervención de ésta y de la FIFA, cuando Tapia asumió como presidente en marzo de 2017, pero recién pudo encontrar un lugar con el desplazamiento del dirigente uruguayo Wilmar Valdez en 2018, como representante de Conmebol ante el Consejo de la FIFA, pero la AFA ya tenía problemas con la CBF, que luego le generarían más de un dolor de cabeza.

El primer enfrentamiento ocurrió antes de la intervención, en febrero de 2016, en Zurich, durante el proceso electoral que determinó la elección del ítalo-suizo Gianni Infantino como presidente de la FIFA. Allí, fue el uruguayo Valdez quien, con la ayuda de Luis Segura y otros dirigentes, recondujo algunos pocos votos sudamericanos hacia el jeque Salman Bin Ebrahim Al Jalifa, como el del entonces representante de la CBF, Fernando Sarney, hijo del ex presidente de Brasil, José Sarney.

Desde ese momento, las miradas con el rabillo del ojo entre la AFA y la CBF fueron en aumento y, ya a finales de 2017, la entidad argentina tuvo su primer enfrentamiento con el brasileño Wilson Seneme, cuando éste fue el factótum de una primera sanción a Messi por cuatro partidos durante las Clasificatorias al Mundial de Rusia 2018, y una multa de diez mil francos suizos por un supuesto insulto al juez de línea brasileño Emerson Augusto de Carvalho en el partido ante Chile jugado en Buenos Aires, que desestimó el Comité de Apelaciones de la FIFA, por lo que el crack del Barcelona sólo terminó perdiéndose el partido ante Bolivia en La Paz.

Más allá de que el final fue feliz y de que los abogados contratados por la AFA pudieron resolver esa cuestión, la relación de la entidad con Seneme se fue complicando, y durante el Mundial de Rusia 2018 se abrió otro capítulo con la CBF, cuando llegó el momento de votar la sede del Mundial 2026 entre la candidatura tripartita norteamericana (Canadá, Estados Unidos y México) o la de Marruecos.

La Conmebol pactó entonces votar a la candidatura de la CONCACAF a cambio de los futuros votos de ésta por la sudamericana compuesta por Uruguay, Argentina, Paraguay y Chile para el Mundial 2030, pero Brasil decidió votar a Marruecos, ante su situación ya resuelta luego de haber obtenido la sede de la Copa Confederaciones (2013), su segundo Mundial (2014), los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (2016), y la Copa América (2019).

Pocos días después de la votación de la sede del Mundial 2026, durante la inauguración de la Casa de la Conmebol en Moscú, Tapia utilizó la palabra "traición" al referirse al voto de la CBF y sostuvo que "no hay mayor traición que la de un amigo".

Eran tiempos en los que la relación entre Tapia y el presidente de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez, era de las mejores. El argentino había logrado terminar con la etapa de la desconfianza durante la intervención y cuatro meses más tarde, en octubre, por fin ocupó el cupo dejado por Valdez en el Consejo de la FIFA, pero dos meses después, en diciembre, empezaron a soplar vientos en contra cuando Boca y River entraron en la polémica sobre lo ocurrido antes de la segunda final de la Copa Libertadores de América en el Monumental.

Pese a la insistencia no sólo de Tapia sino del presidente Mauricio Macri para que la segunda final se jugara en Buenos Aires o al menos en territorio argentino, tanto ante Infantino como ante Domínguez, el partido se trasladó a Madrid y en la AFA sintieron que políticamente la entidad quedaba mal parada, con una imagen de incapacidad para organizar partidos de esta magnitud.

Domínguez y Tapia, juntos en la Copa América, en la previa del cruce entre Argentina y Colombia (Foto: Juan MABROMATA / AFP)
Domínguez y Tapia, juntos en la Copa América, en la previa del cruce entre Argentina y Colombia (Foto: Juan MABROMATA / AFP)

Desde ese momento, la relación con la Conmebol se resquebrajó y tuvo dos capítulos más durante la pasada Copa América. Justo un día antes de iniciarse el torneo, en San Pablo, la entidad sudamericana decidió que la sede de la final de la Copa América 2020 fuera en Colombia y no en Argentina, a la que le otorgó el partido inaugural.

Si bien hubo rumores sobre un acuerdo entre los dos países coorganizadores de la Copa América 2020, acerca de que Colombia renunciaba a postularse como sede del Mundial Femenino de 2023 (al que también aspira a albergar Argentina), a cambio de ser sede de la final del torneo sudamericano, la decisión final de la Conmebol no cayó bien en la AFA.

Y pocos días más tarde, estalló otro gran conflicto cuando, tras el polémico partido de semifinal ante Brasil en Belo Horizonte, y la expulsión de Messi ante Chile por el tercer puesto, la AFA no sólo envió una dura carta a la Conmebol dudando de la honestidad del organismo sino que en la misma exigió la renuncia de Seneme (con el que tenía un viejo enfrentamiento), y tras el último partido, el propio Messi habló de "corrupción" y de un torneo "armado para Brasil".

Por si fuera poco, durante el transcurso de la final entre Brasil y Perú en el Maracaná, circuló una versión, luego desmentida por la UEFA, acerca de que la AFA tenía una invitación para sumarse al organismo europeo, lo que dejaría de lado su participación en la Conmebol.

Si bien fuentes relacionadas con el más alto nivel del derecho deportivo argentino indican que el desplazamiento de Tapia "nada tiene que ver" con la sanción a Messi y que no creen que pase de tres fechas en partidos oficiales, es claro que el fútbol argentino perdió representatividad ante Conmebol y FIFA, y que acaso el escenario para el crack del Barcelona, ahora, pueda ser otro, y más complicado.

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