"Se cerró un ciclo. Una historia muy triste y trágica que ha tenido momentos lindos para él y su familia. Ahora estamos en la etapa del duelo, y eso lleva tiempo". Las palabras del presidente de San Martín de Progreso, Daniel Ribero, reflejan el dolor que se instaló en el pueblo santafesino que el sábado pasado despidió a Emiliano Sala en el el club que lo formó futbolísticamente.

Más de 1.000 personas le dieron su último adiós al delantero en una jornada extensa y calurosa que tuvo la presencia de familiares, amigos, admiradores y vecinos. "Dejó un legado. Tenía fe de que lo siga escribiendo, pero lamentablemente no va a poder ser. Su sacrificio, humildad y bajo perfil fueron un ejemplo. Emiliano nos dejó una enseñanza y sería ideal que todo este dolor generalizado no sea en vano", continuó el directivo de San Martín, quien también estuvo a cargo de la organización del velatorio.

El esfuerzo por contener las lágrimas fue constante. En cada respuesta que brindó Ribero se percibió la pérdida que generó el joven de 28 años. A pesar de las altas temperaturas, el cansancio, la demanda constante de los medios de comunicación y la presión que recibió de algunos familiares, el máximo responsable de la entidad santafecina consiguió transformar al Polideportivo en el mejor lugar para despedir al ídolo local.

En su análisis, "los dirigentes súper profesionalizados que tiene el fútbol no deberían dejar tan solos a los chicos. Hay que cuidarlos, y a Emiliano no lo cuidaron". Con una mezcla de impotencia, bronca, frustración y sufrimiento, Daniel Ribero aclaró que la tragedia se pudo haber evitado: "Si hubiera sido el mejor piloto que estaba acostumbrado a hacer ese tipo de vuelos con el avión correspondiente, hubiese sido una cosa; pero no fue ni el mejor piloto, ni lo hizo con el avión que correspondía para esa época del año. No creo en el destino, porque hubo negligencia".

Daniel Ribero, presidente de San Martín de Progreso (Foto: Nicolás Stulberg)
Daniel Ribero, presidente de San Martín de Progreso (Foto: Nicolás Stulberg)

El nombre de Emiliano Sala se transformó en un mito en Progreso. Su historia relacionada al sacrificio, su prematura partida a San Francisco para apostar por el Proyecto Crecer, su adaptación en Francia y sus goles en Europa forman parte de un ejemplo que las nuevas generaciones buscan imitar para alcanzar el Sueño del Pibe. En este sentido, Ribero aseguró que San Martín continúa trabajando para que en el futuro pueda haber más chicos que lleguen a la alta competencia: "Si bien los jugadores distintos nacen con un don especial, hay que trabajarlos y educarlos. Emiliano llegó porque siempre fue un profesional. Hay varios Emilianos en el pueblo. Hubo, hay y habrá, pero no con ese profesionalismo".

Son tiempos difíciles. Tras la recaudación que se realizó para que se reanude la búsqueda del cuerpo del piloto, David Ibbotson, y las investigaciones que deben resolver las causas del accidente aéreo en el Canal de la Mancha, también se generó un conflicto entre los dirigentes del Nantes y el Cardiff por la operación que involucró a la figura argentina. "Lo último que sabemos es que el Nantes tiene intención de acudir a la FIFA para exigir el primer pago, que ya está vencido", explicó.

La lucha de intereses entre las entidades europeas complican el presente de la humilde institución progresina. "Si el Cardiff se niega a pagar, San Martín va a resultar perjudicado porque no percibiría la cifra correspondiente a los derechos de formación a través del mecanismo de solidaridad", continuó Ribero sin ocultar ningún detalle: "Es el 1% de la operación que equivale a 170.000 euros. Es mucho dinero que no repara tanto dolor, pero sería justo que San Martín lo cobre".

Lo que parece ser un ingreso ínfimo para los poderosos de Europa, en el pueblo de Emiliano Sala es una fortuna. Será otro aporte más que dejará el héroe local en el club donde convirtió sus primeros goles. Si bien todavía no hubo ninguna transferencia, el dinero que reciba el Rojinegro "será para terminar de pintar el Polideportivo, reparar las paredes, modernizar los vestuarios de la cancha de fútbol y hacer el tejido perimetral del campo".

Las inversiones no tienen ninguna relación con la incorporación de una estrella internacional. Tampoco se construirá un megaestadio. Ni siquiera se plantea la posibilidad de gastar el dinero en publicidad, marketing o merchandising. En San Martín de Progreso esperan recibir los fondos para reparar y actualizar las instalaciones que utilizan los socios todos los días. Una muestra más de la modestia del pueblo que se ampara bajo la figura de su goleador.

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