(AFP)
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Marcelo Gallardo repasó las imágenes desde una laptop en pleno vestuario del Monumental y no le hicieron falta más evidencias. El técnico de River terminó de confirmar que la caída ante Patronato se debió a errores no forzados producto de ingenuidades y desatenciones, y decidió cambiar. Pensaba poner nuevamente un equipo alternativo hoy ante Godoy Cruz, pero su espíritu competitivo -ese que lo lleva a no querer perder ni los partidos de golf que comparte los viernes con Rodolfo D'Onofrio, Enzo Francescoli y Matías Patanian- lo impulsó a modificar el plan inicial.
En Mendoza pondrá el mejor equipo que tiene a disposición, esencialmente porque le quiere poner punto final a la racha de tres caídas consecutivas en la Superliga, una seguidilla que lo perturba.

El Muñeco sabe además que a su equipo se le redujo muchísimo el margen de error para clasificarse a la edición 2020 de la Copa Libertadores a través de la Superliga. Además del campeón, conseguirán el boleto los cuatro primeros y hoy River está ubicado en la duodécima posición y a nueve puntos de Vélez, que marcha quinto con dos partidos más jugados y al que visitará el próximo domingo en un choque clave para ese objetivo.

La caída ante Patronato, donde los suplentes cometieron varios errores no forzados, convenció a Gallardo para cambiar los planes.
La caída ante Patronato, donde los suplentes cometieron varios errores no forzados, convenció a Gallardo para cambiar los planes.

Las pases fallidos de Camilo Mayada y de Bruno Zuculini que tomaron mal parado a River, sumados a las ventajas que dio en el aspecto defensivo el juvenil Kevin Sibille, le costaron a River una desventaja de dos goles en el primer tiempo ante Patronato. Las ingenuidades se pagan caro en el fútbol argentino y River lo sufrió con esa caída, que se sumó a las que había sufrido, también en el Monumental, ante Defensa y Justicia y Unión.

El desencanto de Gallardo se debió al resultado, pero también a la desilusión que le causó el hecho de que las respuestas colectivas e individuales estuvieron lejos de lo que él esperaba. El Muñeco creía que un equipo con mayoría de habituales suplentes iba a tener mayor frescura que el de los titulares, que ante Defensa y Unión no tuvieron ni la energía ni la lucidez creativa necesarias para superar a equipos que van al Monumental a jugar el partido de sus vidas.

Al quedar disconforme con las actuaciones de la mayoría de los habituales suplentes, Gallardo decidió cambiar para afrontar un encuentro que se presume exigente ante Godoy Cruz. El equipo mendocino también irá por la recuperación luego de caer en el Malvinas Argentinas frente a Lanús.

A River lo espera desde esta noche una serie de partidos exigentes: el domingo deberá ir a Liniers para visitar a un Vélez entonado, luego será local ante el puntero Racing y posteriormente enfrentará a Central en Rosario en un choque pendiente de 2018.

La Superliga le quedó incómoda y Gallardo lo sabe, al punto de que el traspié ante Patronato le cambió abruptamente la planificación.

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