La terna arbitral que encabezó Darío Herrera tuvo un primer tiempo muy flojo en Avellaneda y provocó la furia de todo Boca, que le protestó airadamente al propio juez principal y a Germán Delfino, cuarto árbitro. Fueron varias las fallas, más allá de la liviandad con la que condujeron un encuentro tenso; pero hubo dos acciones centrales.

En el gol de Racing, a los 6′ de la primera etapa, hubo "offside televisivo" de Lisandro López. Tras el desborde y centro de Augusto Solari, cuando Gustavo Fernández remató al arco, Licha estaba un paso adelantado. En favor del cuerpo arbitral, sólo podía advertirse deteniendo la imagen, dado que fue muy finito el offside.

Luego, a los 39′, en una corrida de Cristian Pavón con su sello, Renzo Saravia lo tomó en el borde del área y lo soltó adentro. Correspondía sancionar el tiro libre porque el lateral frenó un ataque prometedor y mostrarle la tarjeta amarilla. Sin embargo, Herrera no cobró. Eso generó la sucesión de protestas airadas, primero de Guillermo Barros Schelotto con Delfino, y, una vez culminado el primer tiempo, de todo el plantel del Xeneize.

En el segundo tiempo los errores continuaron. Y Boca continuó con la temperatura alta porque entendió que hubo offside en el 2-0 de López. Y Eduardo Coudet, entrenador de Racing, que el juez compensó.

En ese momento caldeado, un nuevo error general de Herrera y compañía. Ramón Ábila corrió de mala manera las cámaras de TV, Pavón fue excesivamente enérgico con Delfino, al punto que el cuarto árbitro lo amenazó con un "no volvés en el segundo tiempo" y el técnico también se extralimitó. Pero todos volvieron al campo en la segunda parte. Sin sanción.

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