Un puñado de fanáticos esperaba en las puertas de salida del aeropuerto de Río de Janeiro por el arribo del plantel de River que mañana disputará el primer partido de la fase de grupos de la Copa Libertadores ante Flamengo. La esperanza de tener un recuerdo con los ídolos del momento dominaba la escena.

Marcelo Gallardo, de enorme sonrisa y visible buen humor, se frenó. Firmó autógrafos y posó para una selfie. Mientras por su espalda algunos de los deportistas se detenían para atender a los simpatizantes y otros aprovechaban para escapar.

"Passarella por favor, para mi marido que es fanático", gritó una mujer que estaba en un costado con la ilusión de llevarle el recuerdo a su esposo. Aunque su error le costó caro: confundió al entrenador actual de River con el ex presidente.

El Muñeco, con cara seria, hizo oídos sordos y pasó de largo ante los requerimientos de la desorientada mujer.

Passarella fue uno de los futbolistas más exitosos de la historia del club y luego tuvo una productiva etapa como director técnico. Sin embargo, su presidencia entre 2009 y 2013 quedó en la historia por el primer descenso del club a la B Nacional.

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