Se moría el partido en Alta Córdoba, con Instituto y un tiro de esquina a favor, en tiempo de descuento. Ignacio Bailone encontró la pelota servida y definió de taco, pero el arquero de Villa Dálmine, Martín Perafán, bloqueó su tiro. La defensa visitante despejó la pelota y el equipo se desdobló para originar un contragolpe pero… ¡el árbitro terminó el partido!

Habían pasado 6 segundos de los cuatro minutos que había adicionado Julio Barraza, en el preciso instante en que se llevó el silbato a la boca y dio por finalizada la acción en el estadio Monumental Presidente Perón. Lo curioso es que dos hombres del Violeta se dirigían hacia el arco rival con la pelota dominada y un solo marcador a la vista.

Cuando oyeron el pitazo, el plantel completo de Dálmine fue a correr al juez de turno, quien no aceptó reclamos. La Policía tuvo que intervenir para calmar los ánimos. Cabe destacar que este empate hizo que el conjunto dirigido por Felipe De La Riva alcanzara en la punta a Atlético Rafaela, pero que una victoria lo hubiera llevado a liderar en soledad la tabla de la B Nacional.

Ramiro López había abierto la cuenta para los de Campana, mientras que Ezequiel Bonacorso, de la Gloria, estampó el 1-1 Gloria en el complemento.

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