Aldo Serena se acerca hasta el punto de penal. Acomoda levemente el balón y rápidamente comienza a caminar para atrás en pos de tomar carrera. Enfrente Sergio Goycochea, con su cadena de oro posándose por encima del exótico buzo de arquero, tiene la posibilidad de transformarse en héroe de Argentina. Pasan exactamente 10 segundos entre que el italiano toca por primera vez el balón y lo ejecuta con un zurdazo potente. Goyco vuela sobre su izquierda, pone sus manos firmes y el destino le guiña el ojo. El balón rebota en su palmas y se amortigua con su propio cuerpo. Argentina a la final.
"Siamo fuori. Siamo fuori della coppa. Un giorno tristisimo". Un relato enlatado en italiano, apesadumbrado, se viene a la mente de cualquier fanático cuando las imágenes de aquellos penales reaparecen y el momento definitorio se hace presente.
"Realmente soy un falsificador. La frase nunca existió". La misma voz del relato atiende a Infobae. Se trata de Andrea Prodan, el hermano menor de una de las leyendas del rock nacional: Luca, líder de Sumo. "Muchos argentinos creen que es verdad", reconoce entre risas, con un humor que extenderá a lo largo de la entrevista.
En el 2004, previo al comienzo de la Copa América que se disputó en Perú, la Cervecería Quilmes sacó sus habituales spots cada vez que hay un evento importante de la selección argentina. Relatos en inglés del gol de Diego Armando Maradona a Inglaterra en México 1986, en italiano de la definición en penales de la semifinal del Mundial 1990 y en brasileño del gol en esa Copa del Mundo de Claudio Paul Caniggia a Brasil.
Prodan se encargó de dos de esas versiones: la narración en inglés de México 86 y la definición por penales. Allí fue que dejó su mítica irrupción que, por cierto, fue simple ficción aunque quedó en el imaginario popular como un relato verídico. "Me dieron el guión y era una especie de ítalo-argentino que hablaba mal italiano. Decía cosas que estaban mal. Primero lo hice con el guión pero después les dije de improvisar, que es mi fuerte", la explica este actor y cantante en un castellano claro pero bien arraigado en el tono a su Italia natal.
"Hice un par. La primera era buena y se cagaban todos de risa. Después anoté un par de cosas que pensé que tenía que decir como giorno tristissimo y siamo fuori. Me parecía que era una frase típica que diría Bruno Pizzul, que es el relator italiano de mi generación. Así como el argentino creció con Víctor Hugo Morales, yo crecí con él", advierte Prodan en medio del parate de su caminata matinal por los bellos paisajes de Córdoba que lograron atraparlo para siempre en 1982.
"Cuando te piden una cosa, vas al archivo personal mental que uno tiene", da detalles sobre su labor que fue tan perfecta que hasta el propio Víctor Hugo Morales creyó que se trataba de la extracción de un comentario de los medios italianos.

Prodan de golpe saca de su galería de personajes un tono más grave y comienza a imitar a Víctor Hugo para contar esa anécdota: "Un compañero de radio le hizo una apuesta, él estaba convencido que iba a ganar. Me llamaron a casa y me dijeron: 'Estamos en vivo, acá con un compañero que me dice que es mentira lo de Siamo fuori e hicimos una apuesta'. Le dije que sí y me comentó que iba a tener que pagar una cena en el mejor restaurante por perder la apuesta".
Por cuestiones de derechos, Andrea no podía decir los nombres de los futbolistas ni el torneo en cuestión pero se las ingenio para darle un realismo implacable a la situación: "Para trabajar en cosas profesionales, tenés que tomarlo como un juego. El italiano terminó siendo furor. El inglés, que lo hice yo también, era relativamente gracioso y lo hicimos después de la euforia que había sido el italiano".

"Casi sin querer, me metí en parte de la historia del fútbol argentino. Es una cosa rarísima", explica Andrea, que se crió en un colegio inglés, circunstancia que lo alejó de su pasión por la Roma. "Luca era del Inter –o de Juventus, no me acuerdo–. Nos gustaba el fútbol, pero al igual que yo, fue perdiendo la pasión por el fútbol cuando tuvo que ir a estudiar a países (Escocia) en los que el fútbol no pesaba", confiesa.
"¿Acá de quién soy hincha? De Gimnasia de Jujuy, para estar afuera de cualquier tipo de discusión", sentencia con su cuota típica de picardía. La misma que le sirvió para transformarse en una especie de ilusionista de la voz que lo dejó impregnado en la mente de todos los fanático del fútbol con su relato. O, más bien, su falso relato.
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