A bordo del INS Vikrant: el portaaviones que convirtió a la India en una potencia naval

Con 262 metros de eslora y capacidad para 30 aeronaves, el INS Vikrant es el símbolo más concreto del ascenso de India como potencia naval. DEF estuvo a bordo durante el ejercicio MILAN 2026

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(Enviado especial a India). La figura se recorta imponente entre la espesa bruma que se levanta sobre la bahía de Bengala. La mole de 45.000 toneladas de acero es fácilmente identificable no solo por su tamaño, sino por la rampa de 14,5 grados que corona su cubierta. Es el portaaviones INS Vikrant, anclado frente a la costa de Visakhapatnam, sede del Comando Naval del Este de India. DEF tuvo el privilegio de poder embarcar y conocer de cerca todos sus detalles en el marco del ejercicio multinacional MILAN 2026,

Mientras la embarcación que nos traslada desde el puerto de Visakhapatnam amarra en un muelle flotante al pie del portaaviones, la primera sensación es la de estar al pie de una montaña. El casco sube y sube por encima de nuestra cabeza hasta obligar a inclinar la nuca para encontrar el borde de la cubierta. Los números corroboran la sensación: 262 metros de eslorados estadios de fútbol puestos uno detrás del otro–, una cubierta de vuelo de 12.500 m2 y 14 cubiertas que albergan a más de 1600 hombres y mujeres.

India exhibe con orgullo el Vikrant: no lo compró ni lo recibió transferido de ninguna potencia amiga. Lo diseñó, lo financió, lo fabricó con su propio acero y lo ensamblaron sus propios ingenieros. Por eso, cuando el primer ministro Narendra Modi lo comisionó el 2 de septiembre de 2022, remarcó: “El INS Vikrant no es solo un buque de guerra. Es un testimonio del trabajo duro, el talento y el compromiso de la India del siglo XXI”.

DEF tuvo la posibilidad de visitar el INS Vikrant y recorrer su interior (Foto: Archivo DEF)
DEF tuvo la posibilidad de visitar el INS Vikrant y recorrer su interior (Foto: Archivo DEF)

El hangar –el espacio más vasto de la nave, ubicado bajo la cubierta de vuelo y comunicado con ella a través de dos grandes ascensores– da la primera medida real de lo que este barco puede hacer. Tiene capacidad para alojar entre 15 y 20 aeronaves, aunque el grupo aéreo total puede alcanzar las 30 unidades entre ala fija y helicópteros. El Vikrant produce electricidad suficiente para abastecer a 5000 hogares y el cableado interno, si se estirara en línea recta, uniría Buenos Aires con La Quiaca.

Vikrant: una palabra con historia y futuro

El nombre no es casual. Vikrant significa en sánscrito “victorioso” o “valiente”, y su lema oficial –tomado del Rig-veda, el texto sagrado hindú más antiguo– lo expresa sin rodeos: “Derroto a quienes se atrevan a pelear conmigo”. Pero el nombre carga también un peso histórico específico: el primer INS Vikrant, de origen británico, participó decisivamente en la guerra contra Pakistán en 1971, que terminó en el nacimiento de Bangladesh.

El escudo de la nave, que sus tripulantes explican con visible orgullo, condensa la filosofía de la India oceánica: arcos y flechas apuntando en todas las direcciones. Proyección y vigilancia en una zona del mundo cada vez más caliente en la geopolítica actual. No es una imagen defensiva, es una imagen de potencia que encaja perfectamente con la doctrina SAGAR que el gobierno indio articuló para el océano Índico: Security and Growth for All in the Region, seguridad y crecimiento para todos en la región. El Vikrant es el instrumento más visible de esa doctrina.

El INS Vikrant es el primer portaaviones construido íntegramente por India. (Foto: Archivo DEF)
El INS Vikrant es el primer portaaviones construido íntegramente por India. (Foto: Archivo DEF)

El diseño del buque estuvo a cargo del Warship Design Bureau de la Armada India –la institución que diseña los buques de guerra indios desde los años 50–, y la construcción recayó en Cochin Shipyard Limited, un astillero estatal ubicado en Kerala, en la costa sudoccidental del país. La quilla se puso en febrero de 2009. Las pruebas de mar comenzaron en agosto de 2021. El costo final superó los 2400 millones de dólares, seis veces el presupuesto original.

<i>Made in India</i>

Uno de los aspectos menos comentados del Vikrant, pero que la Armada India subraya con particular énfasis, es que el acero del casco es de fabricación nacional. No es un detalle menor. El acero naval de grado especial –denominado DMR 249A y DMR 249B– fue desarrollado conjuntamente por el DRDO (la organización de investigación y desarrollo de la Defensa india) y la empresa estatal SAIL, y producido en India. El casco fue construido con técnicas modulares: 874 bloques prefabricados ensamblados en el dique de Cochin.

El 76 % del buque tiene origen nacional, con participación de más de 100 pymes y grandes empresas industriales, como BEL, BHEL, L&T, Kirloskar y Wärtsilä India, entre otras.

La propulsión está basada en cuatro turbinas de gas General Electric LM2500+, fabricadas en Evendale, Ohio, y ensambladas en India por HAL (Hindustan Aeronautics Limited). El sistema COGAG –Combined Gas And Gas– genera más de 88 megavatios de potencia, equivalentes a 110.000 caballos de fuerza, y propulsa al Vikrant a través de dos ejes hasta alcanzar una velocidad máxima de 28 nudos.

A velocidad de crucero –18 nudos–, la autonomía alcanza las 7500 millas náuticas. Suficiente, según los propios tripulantes, para llegar a Brasil sin reabastecerse.

El acceso fue por un muelle flotante que conducía al hangar del portaaviones (Foto: Archivo DEF)
El acceso fue por un muelle flotante que conducía al hangar del portaaviones (Foto: Archivo DEF)

Las alas del Vikrant

El alma de un portaaviones es su grupo aéreo. El Vikrant opera en configuración STOBAR –pista corta con trampolín de esquí y recuperación con cables de arrestación–, lo que lo distingue de los portaaviones estadounidenses o franceses, que usan el sistema de catapultas. La rampa de despegue, inclinada a 14,5 grados en la proa, es el rasgo más visible de la cubierta de vuelo. Hoy, el avión embarcado principal es el MiG-29K, un cazabombardero naval ruso de dos motores muy capaz, pero cuyo reemplazo ya está en marcha.

Los helicópteros completan el cuadro: Ka-31 rusos para alerta temprana aerotransportada, Sea King Mk-42 británicos para guerra antisubmarina, MH-60R Seahawk de Lockheed Martin para multirol y HAL Chetak indios para búsqueda y rescate.

El futuro del grupo aéreo tiene nombre y apellido: Dassault Rafale-M. En abril de 2025, India firmó con Francia un acuerdo gubernamental para la adquisición de 26 Rafale en versión naval, por un valor de aproximadamente 7400 millones de dólares. El contrato incluye 22 monoplazas y 4 biplazas de entrenamiento. El Rafale-M, que opera desde el portaaviones francés Charles de Gaulle, deberá adaptarse al sistema STOBAR del Vikrant –los portaaviones franceses usan catapulta de vapor–, lo que implicará ajustes de ingeniería. En paralelo, India avanza en el TEDBF, su propio caza embarcado bimotor de desarrollo nacional, aunque los plazos de este programa siguen siendo inciertos.

La cubierta está rematada por una rampa de 14,5 grados que favorece el despegue corto de las aeronaves (Foto: Archivo DEF)
La cubierta está rematada por una rampa de 14,5 grados que favorece el despegue corto de las aeronaves (Foto: Archivo DEF)

Cómo se defiende el Vikrant

Para el combate antiáreo, el Vikrant cuenta con el sistema de misiles Barak-8, desarrollado en conjunto por Israel y la India –IAI, Rafael y el propio DRDO– con un alcance de hasta 80 km y datalink bidireccional que permite correcciones de trayectoria en vuelo. Durante la visita, fue posible observar cuatro módulos de lanzamiento óctuplos: 32 misiles listos para emplear. El mismo sistema equipa a los destructores de la clase Kolkata y Visakhapatnam de la Armada India, lo que garantiza interoperabilidad en grupo de combate.

La defensa cercana está cubierta por cañones de cierre AK-630 de origen ruso, y está prevista la incorporación de cuatro cañones Otobreda 76/62 mm Super Rápido de Leonardo –construidos bajo licencia en India–, aunque la información sobre su integración actual permanece clasificada.

Una potencia que se construye a sí misma

Pararse en la cubierta de vuelo del Vikrant, atravesada por el viento de la bahía de Bengala, y observar el despliegue de la Flota Este de India anclada frente a Visakhapatnam invita a poner en perspectiva el mapa del poder naval global. India no es una potencia naval emergente en el sentido convencional del término: tiene historia oceánica, tiene tecnología y, sobre todo, tiene voluntad política sostenida. El Vikrant es la prueba más tangible de esa voluntad.

El hangar está conectado a la cubierta de vuelo por dos grandes ascensores y tiene capacidad para alojar entre 15 y 20 aeronaves (Foto: Archivo DEF)
El hangar está conectado a la cubierta de vuelo por dos grandes ascensores y tiene capacidad para alojar entre 15 y 20 aeronaves (Foto: Archivo DEF)

Con dos portaaviones en servicio –el Vikrant y el INS Vikramaditya, de origen soviético–, y una propuesta ante el Ministerio de Defensa para construir un tercero con aun mayor grado de indigenización, la Armada India avanza hacia el objetivo de contar con una flota completamente autónoma, de fabricación nacional, para 2047. A bordo del Vikrant, esa fecha parece menos una aspiración que una hoja de ruta.

El autor visitó el INS Vikrant en el marco del ejercicio multinacional MILAN 2026, realizado en Visakhapatnam, India.

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