
“Argentina es uno de los principales países con desarrollos nucleares en el mundo y es el primer exportador de reactores de investigación”, destaca con orgullo Luis Rovere, vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Tal como explica, en diálogo con DEF, se suma también “la larga experiencia vinculada a la exportación de plantas de producción de radioisótopos y los excelentes vínculos de cooperación con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), tanto en medicina nuclear y radioterapia como, por ejemplo, en la irradiación de mosquitos a través de la técnica del insecto estéril, para lo cual el OIEA ha donado un acelerador que va a ser instalado en el Centro Atómico Ezeiza”.

En el marco de esta prolífica actividad, hay un proyecto emblemático para la medicina nuclear de nuestro país: el futuro Centro Argentino de Protonterapia. Funcionará en un predio cedido por la Universidad de Buenos Aires (UBA) a la CNEA, ubicado en la intersección de las avenidas Nazca y San Martín, en el barrio porteño de Agronomía, frente al Instituto de Oncología Ángel H. Roffo y a pocos metros de la Fundación Centro Diagnóstico Nuclear (FCDN). El proceso de construcción atravesó los últimos tres gobiernos y, tras superar la pandemia y los vaivenes económicos, hoy está entrando en su etapa final.

Una obra de alta complejidad y alcance internacional
“Tener este centro es una oportunidad única para la Argentina porque no hay otro similar y tampoco existen planes de construcción de una infraestructura de estas características en el resto de América Latina”, explica Rovere, ingeniero nuclear formado en el Instituto Balseiro y con una destacada trayectoria en la institución. Rovere asumió la vicepresidencia de la Comisión hace once meses, secundando a su colega Germán Guido Lavalle, también ingeniero nuclear del Balseiro. “En este centro, no solo vamos a tratar a nuestros pacientes, sino que también estaremos en condiciones de brindar servicios de tratamientos de radioterapia al exterior”, añade.

Consultado sobre el estado de la obra, señala que está muy avanzada. “La idea es terminar de presentar la documentación ante la Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) para obtener la licencia para su puesta en marcha dentro de los próximos dos meses”, aclara. El objetivo es iniciar a mediados de este año las pruebas de haz, tal como se conoce en la jerga la puesta en funcionamiento del ciclotrón; y, antes de fin de 2025, empezar a tratar pacientes. Aún falta ajustar los detalles del acuerdo con la UBA para la conformación de la fundación que operará este centro de punta en el ámbito de la medicina nuclear.

El ciclotrón, que es el acelerador de partículas que genera los haces de protones para los tratamientos, fue instalado en junio del año pasado. El enorme aparato, provisto por la empresa belga Ion Beam Applications (IBA), pesa 230 toneladas y se ubica en un recinto blindado con paredes de hormigón de hasta cuatro metros de ancho. “Es una instalación de alta complejidad”, precisa Rovere, quien destaca la excelente interacción que la contratista INVAP –empresa con amplia experiencia en la construcción y exportación de reactores de investigación y centros de medicina nuclear– ha tenido con IBA. “Estamos muy satisfechos”, completa.

El presupuesto, la financiación y los futuros profesionales
“Hoy tenemos presupuesto para poder terminar la obra”, asegura el vicepresidente de la CNEA, quien añade que están buscando fondos adicionales para la operación inicial. ¿Qué pasará de ahí en adelante? “A medida que vaya aumentando el número de tratamientos, con un flujo creciente de pacientes, el Centro Argentino de Protonterapia tendría que ser autosustentable”, estima Rovere, quien estima que eso ocurrirá en tres o, a lo sumo, cuatro años a partir de su entrada en funcionamiento.
Será necesario, ciertamente, contar con un “capital de trabajo” que permita financiar la labor de los médicos, físicos, enfermeros y todo el personal que tendrá a su cargo la operación de sus instalaciones. Respecto de los futuros profesionales, es factible que muchos de ellos provengan del Instituto Roffo y de las distintas fundaciones que tiene la CNEA en el país (Fuesmen, Intecnus, FCDN), pero también habrá personal contratado ad hoc por la nueva fundación que se constituirá entre la CNEA y la UBA.

CNEA: las prioridades y los desafíos de la gestión
Al ampliar un poco la lente de su trabajo, consultado sobre el primer año de gestión en la CNEA, Rovere se muestra satisfecho. “Hemos hecho modificaciones en la estructura de funcionamiento de la Comisión, con cambios en los gerentes de área en cada uno de los sectores, y también hemos replanteado algunas prioridades en los proyectos”, sintetiza. Define la tarea realizada como “intensa” y “agotadora”, pero, a la vez, “muy productiva”. “Es un honor y, al mismo tiempo, una responsabilidad gigantesca”, afirma quien hizo gran parte de su carrera en el Centro Atómico Bariloche y, posteriormente, en la Fundación Instituto de Tecnologías Nucleares para la Salud (Intecnus), en esa misma ciudad rionegrina. Allí vive junto a su familia, aunque actualmente pasa casi la mitad de su tiempo en la ciudad de Buenos Aires.

El vicepresidente de la Comisión reconoce que “el presupuesto nunca es suficiente, pero ha sido el adecuado”. Al margen del Centro de Protonterapia, enumera otras iniciativas que está conduciendo la CNEA, como el reactor multipropósito RA-10 en Ezeiza; el prototipo de reactor modular CAREM en Lima (Zárate); y la futura planta para la producción de radioisótopos emisores de partículas alfa, también en el Centro Atómico Ezeiza. “Hay una serie de proyectos que se están desarrollando en forma paralela y consumen un volumen importante de dinero”, completa.

La formación profesional y la medicina nuclear del futuro
Al referirse a la formación de los recursos humanos, subraya la creación de la carrera de Física Médica Clínica en el Instituto Balseiro, que cuenta con la aprobación del Consejo Superior de la Universidad Nacional de Cuyo y de la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU). Además, la Comisión está trabajando en la puesta a punto de una especialización en Diagnóstico por Imágenes, que ha sido aprobada por el Consejo Superior de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) y ha sido enviada a la CONEAU. Por último, se está avanzando en la currícula de una especialización en Radioterapia, dirigida a profesionales médicos.

“En Argentina, hacen falta médicos nucleares y de radioterapia”, admite Rovere, quien señala que el país está necesitando duplicar el número de profesionales en estas áreas. Profundo conocedor del sector, el vicepresidente de la CNEA aventura que “dentro de veinte años, tal vez no haya más radioterapia y los tratamientos sean mucho más específicos, con lo cual todo va a tender a una personalización, con secuenciamiento genético y diseño de drogas especiales con el uso de la inteligencia artificial”. “Hay un mundo por delante que está explotando ahora”, concluye.
Últimas Noticias
Silicon Misiones, el hub tecnológico que apuesta a la economía del conocimiento como motor de desarrollo
Con más de 80 empresas socias, este polo de innovación tecnológica combina espacios de trabajo, formación, networking y rondas de negocios en una moderna sede ubicada a metros del aeropuerto de Posadas

El Pentágono recurre a Elon Musk para liderar la mayor revolución bélica desde la bomba atómica
Frente a la desventaja en la producción masiva de drones económicos y el temor a un choque de alta intensidad en el Indopacífico, Washington reestructura sus Fuerzas Armadas mediante un comando unificado, alianzas con magnates tecnológicos como Elon Musk y el despliegue de inteligencia artificial inmune a la guerra electrónica

¿En qué creen los argentinos? De Francisco al altar familiar y las canchas de fútbol, las nuevas formas de vivir la fe
De Luján a las canchas de fútbol, de Gilda a la Difunta Correa. La religiosidad popular tiene múltiples formas de manifestarse en la Argentina. El presbítero Carlos Galli explica qué revelan esas expresiones sobre la identidad de los argentinos, cómo conviven la fe y la cultura y por qué la Iglesia necesita, antes que nada, aprender a escuchar

Elecciones de medio término en EEUU: qué pasará en América Latina si Trump pierde el control del Congreso
Un revés electoral de Donald Trump en las legislativas limitaría la asistencia económica y militar hacia sus aliados regionales, debilitaría el freno a la influencia de China y obligaría a la marea conservadora del continente a replantear su política exterior

“Una ventana privilegiada al universo”: por qué la Antártida y sus neutrinos hicieron historia en el Nobel de Física 2026
De las profundidades de la Antártida al origen del universo: Francis Halzen y el Observatorio IceCube conquistan el máximo galardón de la ciencia al convertir un kilómetro cúbico de hielo polar en una ventana directa a los fenómenos más violentos del cosmos



