Dengue en Argentina: en qué consiste la revolucionaria técnica que promete combatir la invasión de mosquitos

En el marco de un proyecto regional del Organismo Internacional de Energía Atómica, un equipo de investigadores del Centro Atómico Ezeiza está experimentando la técnica del insecto estéril en poblaciones de Aedes aegypti. DEF visitó el lugar y fue testigo del trabajo de Marianela García Alba y su equipo

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La hembra del Aedes aegypti es el vector que transmite las enfermedades del dengue, zika y chikungunya. (Archivo DEF)
La hembra del Aedes aegypti es el vector que transmite las enfermedades del dengue, zika y chikungunya. (Archivo DEF)

En el medio de una invasión de mosquitos que azota a la Argentina y una curva de casos de dengue que se disparó en las últimas semanas, el Laboratorio de Control de Mosquitos del Centro Atómico Ezeiza está desarrollando, de manera experimental, una técnica de control de poblaciones del Aedes aegypti, mosquito transmisor de los virus del dengue, el zika y el chikungunya. La denominada “técnica del mosquito estéril” fue implementada por primera vez por el entomólogo Edward Knipling para el manejo de la plaga del gusano barrenador del ganado en EE. UU. En nuestro país, ya se la utiliza de manera masiva para combatir la mosca de los frutos.

Según datos del Ministerio de Salud, se registraron en Argentina y en las últimas 52 semanas un total de 57.210 casos de dengue: 52.770 sin antecedentes de viaje (autóctonos), 2.497 importados y 1.943 en investigación, resultando en una incidencia acumulada hasta el momento a nivel país de 121 casos cada cien mil habitantes. En el mismo período, 118 casos fueron clasificados como dengue grave (0,20%), y 38 casos fallecidos. En la actualidad, 17 jurisdicciones presentan circulación viral notificada en su territorio.

En el laboratorio de control de mosquitos de la CNEA se hace un seguimiento de los insectos, del ciclo de vida y de la temperatura ambiente en la que deben desarrollarse. (Foto: Fernando Calzada)
En el laboratorio de control de mosquitos de la CNEA se hace un seguimiento de los insectos, del ciclo de vida y de la temperatura ambiente en la que deben desarrollarse. (Foto: Fernando Calzada)

Invasión de mosquitos y dengue en Argentina: ¿de qué se trata la prometedora técnica?

La revolucionaria y prometedora técnica “consiste en la esterilización de los machos con radiación ionizante”, explica Marianela García Alba, licenciada en Ciencias Biológicas de la UBA y responsable del proyecto. Se encarga de precisar que los virus son trasmitidos por las hembras –de mayor tamaño que los machos–, que pican personas enfermas y se convierten así en vectores de la enfermedad. Los machos no lo son; sin embargo, al esterilizarlos y soltarlos a la naturaleza, se contribuye a evitar la propagación de la población de mosquitos, lo que incide en una menor difusión de la enfermedad.

En el caso del Aedes aegypti, el proyecto se inició en 2016, en el marco del Acuerdo Regional de Cooperación para la Promoción de la Ciencia y Tecnología Nucleares en América Latina y el Caribe (ARCAL) del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), del que participan 18 países, entre ellos la Argentina. Dentro de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la responsable es Marianela García Alba, quien ya tenía experiencia previa por haber trabajado con esta misma técnica aplicada a la mosca de la fruta. En 2015 viajó a Austria para capacitarse en los laboratorios del OIEA en Seibersdorf.

Uno de los investigadores del laboratorio observa la jaula en donde se reproducen los mosquitos. (Foto: Fernando Calzada)
Uno de los investigadores del laboratorio observa la jaula en donde se reproducen los mosquitos. (Foto: Fernando Calzada)

Los huevos de los mosquitos, “materia prima” del laboratorio

Dependiente de la División de Aplicaciones Agronómicas del Centro Atómico Ezeiza, el Laboratorio de Control de Mosquitos cuenta con distintos espacios y compartimientos. En ellos, tiene lugar la cría de los ejemplares de Aedes aegypti, en sus distintas fases. Primero se obtienen los huevos, luego se desarrollan las larvas, posteriormente se convierten en pupas y, finalmente, emergen los insectos adultos.

El laboratorio cuenta con unas jaulas de cría masiva, en las que los machos y hembras copulan y estas últimas producen los huevos. Se los alimenta artificialmente con sangre de vaca, provista por la División Agronómica de la CNEA. En esas jaulas, se colocan unos tachos cubiertos con un tipo de papel absorbente, donde se crían las larvas de los mosquitos. Cada hembra pone entre 30 y 40 huevos semanalmente.

“Los huevos son la materia prima de nuestro laboratorio”, explica Marianela García Alba. Los huevos son colocados en frascos con agua y, para que eclosionen y surjan las larvas, debe elevarse el nivel de la solución acuosa en los frascos, un proceso que simula en el laboratorio lo que ocurre durante las inundaciones y las lluvias, que sirven de caldo de cultivo para la proliferación de los mosquitos en la naturaleza.

La científica argentina Marianela García Alba es la responsable del proyecto. (Foto: Fernando Calzada)
La científica argentina Marianela García Alba es la responsable del proyecto. (Foto: Fernando Calzada)

“La separación entre machos y hembras tiene lugar en la fase de pupa, pues en ese estadio se empiezan a diferenciar; ya que hasta que son larvas no hay dimorfismo sexual”, especifica García Alba. “Una vez que separamos las pupas macho de las pupas hembras, esperamos que pasen a la fase adulta y los enfriamos para que bajen la posibilidad de vuelo”, añade.

De la irradiación de los machos a la suelta controlada

En ese momento, continúa esta experta, “se coloca a los machos en unas cajitas similares a las que se utilizan para los anzuelos y se los lleva a la planta de irradiación”, ubicada en el mismo Centro Atómico Ezeiza. Parte del trabajo de su equipo, detalla la responsable del laboratorio, es “determinar qué dosis de radiación utilizar para esterilizarlos”. “Se busca que los machos sean de igual calidad a los que están libres en la naturaleza, de tal manera de asegurarnos que pueda encontrar una hembra, copulen y esos huevos que produzca la hembra no puedan dar origen a nuevas larvas”, aclara.

Cada hembra del mosquito Aedes aegypti pone entre 30 y 40 huevos semanalmente. (Foto: Fernando Calzada)
Cada hembra del mosquito Aedes aegypti pone entre 30 y 40 huevos semanalmente. (Foto: Fernando Calzada)

En el marco de un curso del OIEA, se hizo un primer testeo de marcado, liberación y recaptura de ejemplares de Aedes aegypti criados en el laboratorio de Ezeiza. García Alba nos dio los detalles de ese experimento: “Lo que se hizo fue marcarlos con un polvo fluorescente y liberarlos en forma controlada en un punto. Pusimos trampas de adultos al aire libre y, al recapturarlos, pudimos determinar cuánta distancia recorrieron desde el punto en que los liberamos y durante cuánto tiempo seguimos capturándolos”. Y completó: “Este ensayo nos dio una idea de la calidad de nuestros mosquitos”.

“No hay soluciones mágicas”

Mariana Mater Terrada, jefa del Departamento de Aplicaciones Agronómicas del Centro Atómico Ezeiza, se encarga de señalar que ninguna técnica de control de plagas es 100 % efectiva. “No es una solución mágica, sino que funciona como una herramienta complementaria de manejo de este vector, que no implica suplir las campañas de concientización de descacharreo y la fumigación”, aclara. “Actuamos, en forma sinérgica, para colaborar con las otras técnicas”, confirma García Alba.