
Más de 50 trabajos realizados entre 1960 y 2016 integran la antológica Rómulo Macciò: La pintura como destino, que el Museo Nacional de Bellas Artes inaugura el 6 de noviembre con curaduría de . La muestra, que permanecerá abierta hasta el 14 de febrero de 2027, reconstruye medio siglo de producción de uno de los integrantes del mítico grupo Otra Figuración.
El recorrido incluye óleos y acrílicos de gran formato, dibujos, témperas, fotografías intervenidas y pequeñas esculturas, procedentes del acervo del museo y de diferentes colecciones privadas. Entre las piezas que pertenecen a la institución figuran Falsa visión (1961) y La momia (1963), esta última ganadora del Premio Internacional de Pintura del Instituto Torcuato Di Tella. Por primera vez se exhibe además un conjunto de témperas realizadas hacia 1970, adquiridas en los últimos años para la colección del Bellas Artes.
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El diseño expositivo estuvo a cargo del artista y arquitecto Juan José Cambre, quien trabajó junto a Battiti en la organización del recorrido dentro del Pabellón de exposiciones temporarias.

El origen de un vínculo que se remonta a 1963
La relación entre Macciò (Buenos Aires, 1931-2016) y el Museo Nacional de Bellas Artes comenzó hace más de seis décadas. En 1963, la institución presentó la muestra del grupo Otra Figuración, del que el pintor formó parte junto con Ernesto Deira, Luis Felipe Noé y Jorge de la Vega. Aquel colectivo buscaba superar la dicotomía entre figuración y abstracción que dominaba el debate artístico de la época.
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El museo volvió sobre ese episodio en 2010, con la exhibición Nueva Figuración 1961-1965, y dedicó en 2007 una antológica propia al pintor bajo el título Retratos y lugares. La muestra que se inaugura ahora constituye, según se precisa en los textos institucionales, la primera revisión integral que el Bellas Artes dedica a Macciò luego de casi dos décadas.

El director del museo, Andrés Duprat, definió el alcance de la propuesta: “La exposición que presentamos hoy renueva el diálogo entre la obra del maestro y la historia de la institución, con un conjunto de más de cincuenta obras creadas por el artista entre 1960 y 2016, año de su fallecimiento”.
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Un cuerpo humano sometido a la violencia de la pincelada
Battiti organizó el recorrido a partir de los ejes que atravesaron la producción de Macciò a lo largo de cinco décadas: la centralidad de la figura humana, los paisajes urbanos y las exploraciones sobre el color y la materia pictórica. “Este corpus revela la insistencia en el oficio pictórico y la centralidad de la figura humana, sometida a la distorsión y a la violencia de una pincelada cargada de materia”, señaló Duprat sobre el conjunto de obras reunidas.

El propio Macciò definió su relación con la pintura en una frase que la curadora recupera en su texto: “El arte es la prueba de que vivir solamente no basta”. Desde su primera muestra individual, en 1956, el pintor conquistó el reconocimiento de sus pares. Luis Felipe Noé celebró entonces su capacidad de “expresarse por medio de la abstracción y abstraer por medio de la expresión”, mientras que el crítico Kenneth Kemble advirtió en 1960 en sus obras “una cierta medida de grandeza”.
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Según Battiti, ese mismo año, 1960, marca el punto de partida elegido para la exhibición: “el inicio de un itinerario en el que Macciò logró conjugar, de manera excepcional, la renovación radical del lenguaje pictórico, la legitimación institucional, la validación de la crítica y la valoración del mercado del arte”.

Ciudadano del mundo, testigo de sus ciudades
La curadora describió al artista como “muchos pintores a la vez”, capaz de modular el registro pictórico según el motivo que abordaba en cada serie. Sus retratos urbanos de Roma, Venecia, Nueva York y Buenos Aires conviven en la muestra con sus paisajes de Medinaceli, en la región española de Castilla y León. “Ciudadano del mundo y flâneur metropolitano, supo ser un testigo sensible de las ciudades en las que vivió o visitó, captando su atmósfera, su pulso, su caos o su silencio”, apuntó Battiti.
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En su última etapa creativa, el pintor incorporó un lenguaje distinto al de sus inicios. La serie de fotografías intervenidas que desarrolló en esos años, junto a un conjunto de paisajes, testimonia las transformaciones de su poética hasta el final de su vida, en 2016. Duprat sintetizó el lugar que ocupa esa trayectoria en la historia del arte argentino: “La obra de Macciò representa, acaso, una de las expresiones más potentes de la historia de nuestra pintura, capaz de interrogar la condición humana y proyectarse sobre la cultura visual contemporánea”.
Información para el público
Exposición: Rómulo Macciò. La pintura como destino. Obras 1960-2016
Inauguración: viernes 6 de noviembre de 2026, 19 horas
Fecha de cierre: 14 de febrero de 2027
Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes, Avenida del Libertador 1473, Buenos Aires
Horarios: martes a viernes, de 11 a 19.30 (último ingreso); sábados y domingos, de 10 a 19.30
Sala: Pabellón de exposiciones temporarias
Fuente y fotos: gentileza prensa Museo Nacional de Bellas Artes.
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