Flora Tristán, escritora francesa: “El nivel de civilización al que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia de que gozan las mujeres”

A casi dos siglos de “Peregrinaciones de una paria”, la vigencia del axioma de esta gran pensadora y activista se vuelve imprescindible para repensar las deudas del presente. Un recorrido por las páginas de un libro que desafió a su época, nació de un destierro y transformó el pensamiento político universal

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Efemérides – Perú – historias - 7 abril
Flora Tristán, escritora francesa: “El nivel de civilización al que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia de que gozan las mujeres” (Crédito: El Peruano)

El termómetro de la dignidad colectiva no se mide en el producto bruto interno, ni en la sofisticación de sus ejércitos, ni en el brillo de sus rascacielos. Hace casi doscientos años, Flora Tristán entendió antes que nadie que la emancipación general no es más que una quimera si la mitad de la humanidad camina con grilletes invisibles. Su frase no fue un eslogan; fue un diagnóstico sociológico preciso, feroz e interpelante que hoy, en pleno siglo XXI, sigue golpeando las puertas de nuestras democracias modernas.

En 1838 Europa crujía bajo la consolidación de la Revolución Industrial y las revoluciones burguesas. En ese año Flora Tristán publicó en París las Peregrinaciones de una paria. El libro, un híbrido bellísimo y crudo entre el diario de viajes, la crónica política y la confesión íntima, nació de una herida personal y un viaje geográfico. En esas páginas se lee: “El nivel de civilización al que han llegado diversas sociedades humanas está en proporción a la independencia de que gozan las mujeres”.

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Hija de un aristócrata peruano y una francesa, quedó desheredada tras la muerte de su padre debido a la falta de un matrimonio legal entre sus progenitores. Tras escapar de un esposo maltratador y abusivo —un grabador llamado André Chazal, quien años más tarde intentaría asesinarla de un balazo—, la autora se embarcó en 1833 rumbo a Perú. Su objetivo era reclamar la herencia familiar ante su tío, don Pío Tristán. Aunque no logró el dinero, regresó a Francia comprendiendo los mecanismos de opresión global.

Peregrinaciones de una paria es una de las obras más importantes y escandalosas del siglo XIX. En sus páginas, Tristán analiza la sociedad peruana posterior a la independencia con una mirada implacable. Denuncia la hipocresía de las élites coloniales, describe el horror de las plantaciones de esclavos que vio con sus propios ojos y radiografía el rol subordinado de la mujer en todas las clases sociales. La recepción del texto demostró que el dardo había dado en el blanco.

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Tapa de libro azul oscuro con el título 'Peregrinaciones de una paria' y el autor Flora Tristán. Ilustra a una mujer de rojo que habla a un grupo de cinco personas.
"Peregrinaciones de una paria" de Flora Tristán

El libro causó tal indignación en la alta sociedad limeña que fue quemado públicamente en la plaza principal de Lima. Su propia familia le retiró la pensión alimentaria que le otorgaba. Aquella obra no solo fundaba la literatura testimonial y de viaje con perspectiva de género, sino que marcaba un punto de no retorno: la autora asumía con orgullo el mote de “paria” y lo convertía en una bandera política. La frase que corona este artículo aparece en el prólogo de Peregrinaciones de una paria.

Aunque ella la escribe parafraseando una intuición del pensador utópico Charles Fourier, ella le da un estatus de ley universal. Al vincular directamente “civilización” con “independencia de las mujeres”, la escritora invierte los valores de su tiempo. Nos dice que una sociedad que encierra, violenta, precariza o silencia a sus mujeres es, por definición, una sociedad bárbara, sin importar cuántas luces de neón o tratados comerciales exhiba. Esta idea resume de manera perfecta el núcleo de su pensamiento.

Para Flora Tristán, la subordinación de la mujer no es un problema doméstico, es la piedra angular sobre la que se edifican todas las demás tiranías. Años después, esta intuición maduraría en su célebre libro La Unión Obrera, donde acuñó la tesis de que “la mujer es la proletaria del proletariado”. Si el obrero es explotado por el burgués, el obrero encuentra en su casa a un ser aún más oprimido a quien tiranizar: su esposa. En ese sentido, su pensamiento funciona hoy como un espejo incómodo.

Si aplicamos la regla de Flora Tristán a la actualidad, las preguntas queman: ¿qué tan civilizada es una sociedad que sigue discutiendo la brecha salarial, que convive con estadísticas alarmantes de femicidios o que confina las tareas de cuidado exclusivamente a los hogares? Flora Tristán murió joven, a los 41 años. No llegó a ver el voto femenino, ni las leyes de divorcio, ni el surgimiento de los feminismos de masas. Sin embargo, su sombra sigue proyectando luz al debate contemporáneo.

Flora Tristán
Flora Tristán (París, 1803 – Burdeos, 1844) fue una pensadora, escritora y activista franco-peruana, considerada una de las grandes fundadoras del feminismo moderno y del socialismo científico (Crédito: Wikipedia)

¿Quién es Flora Tristán?

Flora Tristán (París, 1803 – Burdeos, 1844) fue una pensadora, escritora y activista franco-peruana, considerada una de las grandes fundadoras del feminismo moderno y del socialismo científico. Nacida en un hogar aristocrático pero sumida en la pobreza tras la temprana muerte de su padre, el coronel peruano Mariano Tristán y Moscoso, su juventud estuvo marcada por la falta de derechos legales y un matrimonio abusivo con André Chazal, de quien logró escapar tras años de violencia.

Su experiencia de desclasamiento y exclusión la llevó a definirse a sí misma como una “paria”, concepto que transformó en una poderosa bandera política y literaria a lo largo de su vida. Su legado intelectual y revolucionario quedó plasmado en obras fundamentales como Peregrinaciones de una paria (1838), donde desnudó la hipocresía de la alta sociedad limeña, y Paseos por Londres (1840), un agudo estudio sociológico sobre las miserias que dejaba a su paso la Revolución Industrial.

Su madurez política está en La Unión Obrera (1843), libro donde propuso por primera vez la unión internacional de los trabajadores y acuñó la célebre tesis de que la mujer es la proletaria del proletariado. Agotada por las secuelas de un intento de asesinato perpetrado por su exesposo y debilitada por una intensa gira de propaganda obrera, falleció prematuramente a los 41 años a causa del tifus, dejando una huella imborrable que años más tarde inspiraría a pensadores de la talla de Karl Marx.

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