
El beso en los labios, que hoy suele asociarse con la intimidad, el deseo o el consentimiento, tuvo durante siglos un lugar central en la política, la religión y la vida social, y esa historia ayuda a entender por qué gestos recientes como el de Luis Rubiales, Jenni Hermoso, 2023 y la condena por agresión sexual reabrieron un debate internacional sobre poder y contacto físico. Esa es la tesis central de Katie Barclay, profesora de la Universidad Macquarie de Sídney, en su libro The Kiss.
La revisión histórica que recoge el diario rompe con la idea de que besar es un acto puramente instintivo y sin pasado. Barclay, historiadora de las emociones, sostiene que el significado del beso cambió con el tiempo y que su valor público fue tan importante como su dimensión privada.
PUBLICIDAD
Un ejemplo aparece en la Inglaterra de 1499. El teólogo neerlandés Erasmo de Róterdam quedó sorprendido al encontrar una sociedad donde los saludos y las despedidas se hacían con besos de manera generalizada, incluso entre personas de distinto sexo, en un momento en que en buena parte del continente europeo esa costumbre ya había retrocedido, al parecer por razones de decoro sexual.

Barclay sitúa uno de los orígenes políticos del beso en la Europa medieval, con el osculum pacis o beso de paz. Era un beso en los labios, por lo general entre dos hombres poderosos, que marcaba el cierre de una negociación legal o diplomática.
PUBLICIDAD
La práctica se apoyaba en creencias médicas de la época: como el aliento transportaba el espíritu, besar en los labios implicaba mezclar y equilibrar dos almas. Por esa razón, también señores y vasallos se besaban en los labios durante los rituales de fidelidad, y lo mismo ocurría entre fieles en la iglesia.
Ese simbolismo no siempre implicaba igualdad. El beso en el pie servía para venerar, pero también para humillar. En 911, cuando el líder vikingo Rollo selló un tratado de paz con el rey franco, recibió la orden de arrodillarse y besarle el pie como señal de lealtad.
PUBLICIDAD
El episodio terminó con una solución de compromiso: Rollo, que se negaba a inclinarse ante otro hombre, envió a un sustituto para cumplir el gesto. La tradición sostiene que el vikingo tomó el pie del rey con tanta brusquedad que lo hizo caer hacia atrás.

La evolución social del beso también dejó rastros en las iglesias. Cuando los sectores acomodados empezaron a quejarse de tener que tocar los labios de sus sirvientes, se introdujo la pax, un objeto ritual que podía circular entre los fieles para ser besado en su lugar.
PUBLICIDAD
Los besos cotidianos que observó Erasmus desaparecieron de la vida social inglesa hacia el siglo XVIII. Para entonces, los hombres ya se saludaban con apretones de manos, aunque muchas mujeres seguían sujetas a la expectativa de besar.
El cambio no fue total. Los amigos varones muy cercanos siguieron saludándose con un beso en los labios en una época en que la amistad masculina se expresaba con una afectividad mucho más abierta que la que luego se volvería común.
PUBLICIDAD

Hacia fines del siglo XIX, los besos de fidelidad y de paz ya pertenecían al pasado, mientras crecía la centralidad del matrimonio romántico. El beso en los labios pasó entonces a vincularse casi exclusivamente con el amor y, en especial, con el sexo.
Esa privatización no lo sacó de la esfera pública. En 1908, un brote de difteria llevó al consejo del condado de Londres a prohibir los juegos de besos en las escuelas. En la década de 1920, nuevos consejos de crianza abrieron otra discusión: si era correcto besar a los niños o si, como sostenía el conductista estadounidense John Watson, eso fomentaba una crianza excesivamente protectora.
PUBLICIDAD
La publicación añade que en 1930 la preocupación sanitaria había llegado al punto de que algunas madres recibían la recomendación de bordar en los baberos de sus bebés un aviso directo: “no me beses”. La escena sugiere que besar a niños ajenos seguía siendo una práctica lo bastante frecuente como para requerir advertencias explícitas.

La sexualidad mantuvo al beso en el centro de las controversias públicas. Entre las dos guerras mundiales, con el auge del cine, los censores empezaron a alarmarse por las representaciones directas del deseo en pantalla.
PUBLICIDAD
En 1934, el Código Hays prohibió los besos “excesivos y lujuriosos”, además de los besos interraciales y entre personas del mismo sexo. Décadas más tarde, en los años 70, activistas por los derechos civiles de los homosexuales respondieron con los “kiss-in”, acciones públicas que reivindicaban una vida queer asociada no solo al sexo, sino también al amor y la ternura.
Ese potencial político se intensificó durante la epidemia de sida, en medio de la desinformación sobre las vías de transmisión. El beso volvió a funcionar entonces como un gesto de disputa simbólica sobre el miedo, el cuerpo y la legitimidad de ciertos afectos.
PUBLICIDAD

La pregunta actual ya no gira solo en torno al deseo o la moral, sino al consentimiento. El caso de Rubiales y Hermoso, tras la victoria de España en el Mundial femenino, mostró que incluso un gesto presentado como espontáneo puede estar atravesado por relaciones de poder.
La idea central del libro, según resume Barclay, es que cada beso carga una historia larga de usos, normas y conflictos. La autora lo formula así: “cuando besamos, besamos con el peso de la historia”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Los jóvenes lectores ganan terreno y el libro impreso vuelve a liderar las preferencias
Un estudio de Cambridge University Press revela que el 65% de la Generación Z leyó al menos un libro en papel durante 2025, un crecimiento de seis puntos respecto de 2022 que consolida a este grupo como una fuerza lectora activa

Murió Griselda Gambaro, la escritora que convirtió el teatro argentino en espejo de su tiempo
La dramaturga y novelista, una de las voces más singulares de la literatura y las artes escénicas, falleció a los 97 años dejando una obra que atravesó más de seis décadas de nuestra cultura popular

No es la erosión: por qué las estatuas del Antiguo Egipto tienen la nariz rota
Investigaciones del Museo de Brooklyn determinaron que el daño en miles de esculturas faraónicas fue ejecutado con cinceles por trabajadores especializados, por razones religiosas y políticas

Del histórico triunfo de Matthew Rhys a los chistes fallidos de Mariska Hargitay: los mejores y peores momentos de los Emmy 2026
La gala apostó por sketches y números musicales en desmedro de los premios, pero el protagonista de ‘The Beast in Me’ y ‘Widow’s Bay’, Jean Smart y Allison Janney marcaron una noche de récords y sorpresas
Patricio Guzmán, director del documental ‘La batalla de Chile’, deja un legado que transformó el cine latinoamericano del siglo XX
El relevante realizador chileno, premiado en los Goya y en los festivales de Cannes y Berlín, falleció este martes a los 85 años en París tras décadas de exilio forzado



