
Capa tras capa, una voz, sosegada, hipnótica, algo susurrante, llama a acercarse. ¿Cuál es el ritual detrás de la pincelada de Carlos Cima?, ¿qué esconde esa pulsión?
Cima (Buenos Aires, 1990) es un artista sin agendas, como un espíritu libre de las lecturas y los temas de estos tiempos, pero a la vez preso de una obsesión: la pintura por la pintura. Su cómo, más que su porqué, su forma, su cuerpo, sus curvas, por sobre la representación. Es, en ese sentido, un navegante de tormentas en la sutil extrañeza de lo cotidiano.
PUBLICIDAD
Y en sus obras, esos combates con los elementos, ese internarse en profundidades, confluyen en pinceladas que se agolpan, se amontonan, se cubren con la paciencia y la fuerza de la naturaleza, hasta conseguir liberar esa voz, sosegada, hipnótica, que invita a observar el detalle.
Sombra Permanente es su cuarta muestra en galería Constitución, en el barrio de La Boca; la primera desde Ezeiza, realizada hace dos años, y es tanto una continuidad como, en un punto, una separación.
PUBLICIDAD

Salvo por una gran pintura, la expo presenta una serie de piezas en pequeño formato en papel, donde surgen el goauche, la tinta, el acrílico, el gesso y el lápiz de color, según el caso, a veces todos, a veces algunos, que revelan ese trabajo de esculpir un equilibrio en el cuerpo de las obras.
Son obras realizadas en su casa, en los momentos de ciega introspección, y poseen una climatología especial, una espectral mirada sobre los recuerdos, esa frontera donde la memoria se reconstruye a partir de las fotografías familiares que son, en su caso, la fuentes sobre las que elabora. Son en ese sentido un ejercicio de la persistencia, a la vez que una fragmentación al ingresar en los detalles por sobre un todo.
PUBLICIDAD
Entre la figuración y una abstracción lúgubre, Cima descompone estas escenas familiares y aisla, sintetiza, construye una épica de un olvido a partir de evocaciones incompletas; ora sillas frente a una mesa vacía, ora una estatuilla, ora una pared o una esquina, en las que se destacan sus propias combinaciones cromáticas.

“No quiero que las cosas sean muy claras. Me gusta tener ciertos borramientos o estar corrido”, comentó en un recorrido con Infobae Cultura sobre este énfasis en lo plástico por sobre lo narrativo: “Lo que me interesa es hacer una pintura que funcione en todos los términos, que un cuadro sea bueno. No tanto en la narrativa”.
PUBLICIDAD
Y agregó: “Más allá de que lo que yo te estoy pintando sea un espacio o una muñequita de porcelana o un angelito, a mí lo que me importa es cómo te lo estoy mostrando”.
El uso de una paleta reducida —donde no emplea negro puro y prefiere mezclas clásicas como tierra sombra tostada y azul ultramar para obtener grises y negros matizados— lo inserta en una línea de tradición pictórica que revisita desde una perspectiva personal.
PUBLICIDAD
“Generalmente el negro que hago es el típico que usaban los pintores barrocos, que es bastante profundo”, describió Cima, para quien la composición cromática es parte indisoluble de la experiencia visual completa del cuadro.

“Lo que para mí nunca hay que hacer es usar el color como viene del pomo. Sino que sea una herramienta para que ese marrón sea un marrón pintado por mí. Todo el tiempo estoy negociando entre poner un color que me guste y un color que necesito”, comentó sobre esta búsqueda explícita del “color que necesita la pintura, que muchas veces no es el que uno quiere”.
PUBLICIDAD
Sobre su pase del acrílico al guache, sostuvo que surgió a partir de su “preferencia por materiales que admiten manipulación y corrección”, “ya que permite ser reactivado con agua y modificado”.
Cima identificó a Guillermo Kuitca, Rómulo Macció y Carlos Gorriarena como referencias centrales, señalando que de estos maestros absorbió tanto procedimientos de color como enfoques de composición y de “versatilidad extrema”.
PUBLICIDAD

La influencia de Kuitca y Macció puede observarse sobre el lienzo. Es directa. Mientras que del primero aseguró que su influjo era “estudiado y consciente”, sobre el referente de la Otra Figuración comentó admirar su “capacidad de oscilar entre obras virtuosas y otras muy feas y que igual impactan”.
La asociación con Gorriarena, por composiciones y elección de colores, sin embargo no es tan directa. Sin embargo, ponderó su “entendimiento de la pintura como acción tonal”, en la que “el color es la forma”: “Aprendí mucho de entender la construcción a partir del color de él, porque en alguna entrevista yo lo escuchaba decir que si él quería pintar un amarillo apagado, empezaba pintando con un violeta claro”.
PUBLICIDAD
También confesó ser “muy fan de (Miguel Carlos) Victorica”, valorando su manejo de tierras y su pasaje de un claroscuro academicista a la reducción de profundidad de campo y el uso del color plano, elementos que en Cima funcionan como “cortocircuitos” visuales: momentos en que el cuadro indica al espectador cómo ver el objeto a partir del color.
Para Carlos Cima la pintura es un tema en sí mismo, en la que exhibe una relación tensa entre el deseo de innovar y cierta fidelidad a una tradición, donde el clímax es pictórico, donde la búsqueda se revela en las volutas, en remolinos de pincel, en la impresión óptica y en una construcción que con voz propia te llama, te pide que te acerques, como una sobra permamente que te rodeo y abraza.
*Sombra Permanente de Carlos Cima. En Galería Constitución, Del Valle Iberlucea 1140, La Boca. De miércoles a viernes de 15.30 a 19hs y sábados de 15 a 20hs, hasta el 16 de mayo. Entrada gratuita
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
De la leyenda a los hechos: los mitos sobre Shakespeare que la historia no logra confirmar
Desde su matrimonio con Anne Hathaway hasta la autoría de sus obras, un análisis sistemático revela los 13 relatos sobre el dramaturgo que resisten más como supuestos que como datos verificables

Rod Stewart fue operado del corazón y canceló sus próximos conciertos
El cantante británico anuló varios conciertos de su gira por Norteamérica tras una intervención coronaria

Anthony Hopkins, el actor que siempre quiso ser músico, debuta a los 88 años con una orquesta dirigida por Gustavo Dudamel
El actor galés ganador del Oscar publica su primer disco ‘La vida es un sueño’, con doce canciones creadas durante seis décadas. “Mi primer amor es la música”, afirma

“Crecer en Tijuana es hacerlo en dos lugares a la vez”: Julieta Venegas presenta su libro ‘Norteña’ en la Biblioteca Nacional
La autora conversará con Mariano Blatt esta tarde en el Auditorio Jorge Luis Borges. La entrada será libre y gratuita hasta agotar la capacidad de la sala. En esta nota, un fragmento del libro

Leer, estudiar y pensar: las herramientas que marcarán la diferencia en la era de la inteligencia artificial
El avance de la tecnología obliga a repensar el valor de la educación, la lectura y el pensamiento crítico para comprender la información, evitar la manipulación y tomar decisiones con criterio propio



