El gran regreso de Monet: una subasta histórica en París despierta la fiebre por el impresionismo

Tras permanecer más de un siglo en colecciones privadas, dos pinturas del artista francés se robaron el show en una subasta de Sotheby’s París

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El gran regreso de Monet: una subasta histórica en París despierta la fiebre por el impresionismo (REUTERS/Benoit Tessier)
El gran regreso de Monet: una subasta histórica en París despierta la fiebre por el impresionismo (REUTERS/Benoit Tessier)

En una subasta celebrada en París, Claude Monet y dos de sus pinturas recuperaron un protagonismo inesperado, marcando cifras récord y reavivando el interés global por el impresionismo.

Dos obras redescubiertas, tras permanecer más de un siglo en colecciones privadas, superaron generosamente las expectativas económicas, lo que confirma el atractivo persistente de los grandes maestros en el mercado del arte. La venta, organizada por Sotheby’s Paris, tuvo además un significado simbólico: se realizó en el país donde Monet forjó su legado y donde continúa, a cien años de su muerte, siendo referente universal del arte moderno.

Las cifras alcanzadas en la subasta ilustran la magnitud de este acontecimiento. Les Îles de Port-Villez (1883), que llevaba 115 años fuera del mercado, logró 6,5 millones de euros (USD 7,6 millones), muy por encima de su estimación previa de tres a cinco millones de euros. Otra pieza presentada en la misma jornada, Vétheuil, Effet du Matin (1901), estableció un nuevo récord para una obra de Monet en subasta francesa al alcanzar 10,2 millones de euros (USD 12,1 millones). Este resultado posiciona a ambas piezas como las más valiosas del artista vendidas en Francia desde 2001.

El récord absoluto para una obra de Monet sigue siendo los USD 111 millones pagados en 2019 en una subasta de Sotheby’s New York por "Meules" (1890)
El récord absoluto para una obra de Monet sigue siendo los USD 111 millones pagados en 2019 en una subasta de Sotheby’s New York por "Meules" (1890)

El redescubrimiento de Les Îles de Port-Villez ofrece una ventana al inicio de la vida de Monet en Giverny, donde se instaló en la primavera de 1883. Allí, el pintor llevó el concepto de pintura al aire libre hasta sus límites, utilizando un bote-estudio para recorrer el Sena y plasmar en lienzo la naturaleza indómita, en particular las islas boscosas frente a la aldea. La obra, desaparecida durante décadas y antes conocida solo por una fotografía en blanco y negro de los años 50, destaca por el vigor de sus trazos y el protagonismo otorgado a la vegetación, casi en exclusión de cualquier huella humana.

Según Thomas Bompard, codirector del departamento de arte moderno y contemporáneo en Sotheby’s Paris, Monet era “como un explorador que llega a un mundo nuevo y usa su bote para ser lo más libre posible”. Bompard añade que el artista, al seleccionar a voluntad su perspectiva, “se convierte en el verdadero dueño de su estética”.

 Vétheuil, Effet du Matin (1901), estableció un nuevo récord para una obra de Monet en subasta francesa al alcanzar 10,2 millones de euros (USD 12,1 millones) (REUTERS/Benoit Tessier)
Vétheuil, Effet du Matin (1901), estableció un nuevo récord para una obra de Monet en subasta francesa al alcanzar 10,2 millones de euros (USD 12,1 millones) (REUTERS/Benoit Tessier)

La subasta incluyó también Vétheuil, Effet du Matin, una composición que evidencia el cambio radical en la vida y estilo de Monet entre finales del siglo XIX y los primeros años del XX. Dieciocho años separan la realización de ambos lienzos, reflejando tanto el progreso técnico como la consolidación social del artista.

Para 1901, Monet ya disfrutaba de fama y prosperidad, lo que se traduce incluso en su modo de desplazamiento: el bote ha quedado atrás y ahora recorre la región en coche —un Panhard & Levassor, símbolo de modernidad—, expandiendo su radio creativo. En Vétheuil, Monet pinta desde lo alto de una colina tras instalarse temporalmente en Lavacourt, y logra en esta serie de 15 cuadros una síntesis entre el detalle —se distinguen remeros y jardines— y la sensación atmosférica. Bompard sostiene que en esta etapa, el pintor “consigue el equilibrio justo entre una impresión ambiental y el detalle”.

Empleados de la casa de subastas Sotheby's manipulan el cuadro "Les Iles de Port-Villez (1883)"  (REUTERS/Benoit Tessier)
Empleados de la casa de subastas Sotheby's manipulan el cuadro "Les Iles de Port-Villez (1883)" (REUTERS/Benoit Tessier)

El entusiasmo por las obras de Monet en la subasta de Sotheby’s Paris se manifestó en una competencia de ofertas global que, en el caso de Vétheuil, Effet du Matin, se prolongó durante diez minutos. Aurélie Vandevoorde, codirectora del área moderna y contemporánea de la casa de subastas, afirmó tras el evento que “la intensa puja proveniente de todo el mundo destaca la vigencia del entusiasmo de los coleccionistas por los grandes maestros impresionistas, exhibidos en el mismo lugar donde fueron creados”.

La mayoría de los cuadros realizados por Monet en Port-Villez durante la década de 1880 permanecen en museos, lo que hace extraordinario el acceso de un coleccionista privado a uno en condiciones óptimas. Bompard subrayó esta rareza: “Para un coleccionista poder pujar por un gran Monet en perfecto estado, que no se ha visto en un siglo, es algo que casi no existe ya”.

El récord absoluto para una obra de Monet sigue siendo los USD 111 millones pagados en 2019 en una subasta de Sotheby’s New York por Meules (1890). Otros hitos incluyen los USD 84,5 millones que alcanzó un lienzo de la serie de nenúfares en Christie’s en 2018.

La persistencia y expansión del mercado para las obras de Monet confirma la centralidad de su figura en la historia del arte. Incluso una venta previa en 2025 de un lienzo de Vétheuil en Christie’s New York alcanzó USD 3,2 millones, superando su estimación más baja. La reciente subasta en París no solo rindió tributo a la longevidad de su atractivo, sino que elevó el umbral de precios para el impresionismo en Francia.

Fotos: REUTERS/Benoit Tessier