
“Es un quilombo. Casi me muero tres veces armando esto... Es un quilombo ¡pero es fantástico! Tenemos que estar muy orgullosos de nuestra cultura y no debemos abandonarla por nada en el mundo. Hay que valorarla y seguir enriqueciéndola. Yo creo que en eso esta obra es un gran aporte”, dice entusiasmada Elena Roger en la previa del estreno de Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires, la ópera rock que debuta en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín. La pieza, una superproducción del Complejo Teatral de Buenos Aires con dirección de Ricardo Hornos, más de 30 artistas en escena y una banda en vivo, narra la primera invasión inglesa de 1806 a través de las canciones de Charly García. Si, un torbellino de canciones que Elena Roger enumera con una mezcla de asombro y entusiasmo: “‘Por probar el vino y el agua salada’, ‘Como mata el viento norte’, ‘Aprendizaje’, ‘Desarma y sangra’, ‘Rezo por vos’, ‘Canción para mi muerte’, ‘Raros peinados nuevos, ‘Eite leda’, ‘Buscando un símbolo de paz’ y muchas más...”
La mención del músico, un ícono cultural argentino para varias generaciones, cambia el tono del diálogo con Infobae Cultura. La actriz y cantante, una de las grandes figuras del espectáculo argentino para el mundo, habla a punto de lagrimear. “Mirá, te lo digo y me emociona (pausa). A mí Charly me toca, me parece exquisito desde todo punto de vista. Primero, su vida, su rebeldía... Yo creo que su rebeldía fue hacia el sistema. Él vino a romper los límites, a mostrarnos la música de otra manera, a mostrarnos qué hace un artista. Un artista baja data del universo y la plasma en el universo donde vivimos. No todos se animan a hacerlo, porque uno puede fracasar. Y de hecho, Charly fracasó, pero no en su totalidad de artista. Nos deja una obra increíble. Es un genio, realmente es un genio.”

—El título de la obra alude al episodio histórico de 1806 e incluye en el título la canción que Charly García escribió en 1982 ¿Cómo se construye el puente temporal entre las invasiones inglesas y la guerra de Malvinas en la obra?
—La historia es la historia. Nosotros somos argentinos y no hay mucho más que explicar, porque son dos hechos que nos han ligado a los ingleses... Estas invasiones son pintorescas, nos invadieron los ingleses y podríamos haber llegado a ser colonia de ellos. No sé si hubiese sido beneficioso, pero en ese momento tratábamos de dejar de ser colonia de alguien. Ahí empezó quizá la idea de defender nuestro lugar, de organizarnos. En las segundas invasiones inglesas, vinieron con mucho más para destruirnos, pero los sacamos de un soplido. Se entendió que teníamos poder como para ser un país y no tener que ser colonia de nadie. Estos dos episodios son importantes respecto a esas crisis que hacen crecer a los seres humanos y la conformación de una nación.
—Has protagonizada con singular éxito varias obras musicales en Londres ¿Aparecía el tema de la relación argentino-inglesa en tus encuentros con la prensa, el público o incluso tus compañeros de trabajo?
—Me contaban que para ellos la época de la guerra de Malvinas no fue buena porque estaba Thatcher, que tenía muchos problemas y de alguna manera sintieron que hizo esa guerra para desviar la atención. No sabían bien de qué se trataba: es más, ahí se enteraron de que había unas islas en el sur que eran de ellos. Algunos compañeros me decían que pensaban que era una guerra por una isla de Irlanda. Hasta que se enteraron dónde era y lo que pasaba. Fue una guerra donde ellos también perdieron un montón de gente y donde murieron seres humanos... A veces pienso en las piezas de ajedrez que los poderosos mueven para hacer y deshacer vidas. Trabajé con un irlandés que siempre me decía que los irlandeses nos amaban. Mi familia es galesa, tengo un tatarabuelo que vino a fines del 1800 y fue uno de los primeros maestros en Trelew, puso la primera librería allí. Por supuesto que hay lazos humanos. Por eso lo de las piezas de ajedrez: nos hacen pelear con gente que en realidad solo trata de sobrevivir.
En mi caso particular, me sentía orgullosa de cantar, sabiendo lo que pasó con Malvinas, “No llores por mí, Argentina” en la casa de Andrew Lloyd Webber frente a un grupo de ingleses. Me emocioné mucho cuando lo hice, sentía que estaba uniendo. Después hice un disco llamado Vientos del sur, con canciones inglesas adaptadas a ritmos argentinos y canciones argentinas. Fue como teñir la cultura inglesa con la mía en un grano de arena. No me hice la más famosa de Inglaterra, pero hice un camino en el teatro y me dieron un premio por Piaf muy relevante. Que se me haya abierto un camino tan importante en las islas británicas tiene un significado personal, incluso ancestral. Yo lo veo desde el amor: con amor todo se puede.

—¿Qué lugar ocupa la música de Charly García en tu vida?
—A mí Charly me toca profundamente. Su vida, su rebeldía, su manera de romper límites y mostrarnos la música y el arte de otra forma. Un artista baja data del universo y la plasma aquí, y no todos se animan, porque uno puede fracasar. Charly tuvo fracasos, pero nunca dejó de ser artista; su obra es increíble. Es un genio.
—¿Cómo se eligieron las canciones para la obra y cuáles están incluidas?
—Hay veces que salen fragmentos, frases que sirven para contar algo. Por ejemplo: “Por probar el vino y el agua salada”, “No te sobra una moneda”, “Como mata el viento norte”, “Aprendizaje”, “Los jóvenes de ayer”, “Desarma y sangra”, “Ella adivinó”, “Mientes”, “La mamá de Jimmy”, “Rezo por vos”, “No se va a llamar mi amor”, “El tuerto y los ciegos”, “Canción para mi muerte”, “Tribulaciones, lamentos y un ocaso de un tonto rey imaginario”, “Alicia en el País”, “El rap de las hormigas”, “Raros peinados nuevos”, “Bancate ese defecto”, “Peluca telefónica”, “Ángeles y predicadores”, “Piano bar”, “Eiti Leda”, “Buscando un símbolo de paz”, “El fantasma de Canterville” y muchas más. Ricardo Hornos usó casi toda las letras de Charly, y para hablar de ciertos temas, tuvo que adaptar algunas cosas.

Mi personaje se llama Cassandra Lange y su sobrenombre es Charly, porque es una farolera que vive en un mundo de hombres. A veces me da pudor y vergüenza, espero no faltarle el respeto a Charly, porque estamos jugando con su arte. Pero creo que es un lindo homenaje, porque tiene que ver con nuestra historia. Es una ópera rock, casi sin diálogos, la historia avanza por las canciones y lo que hacemos en escena.
—¿Qué significado tiene para vos protagonizar este musical, considerando tu trayectoria y experiencia?
—No es del todo mi proyecto, no sale de mí, pero me lo apropié bastante y opiné mucho en la puesta. Creo que logramos contar una historia que va a estar buena. Cantar la música con la que crecí ya es mucho. Y vuelvo a decir, con respeto y agradecimiento hacia Charly, que me hizo resignificar lo que es ser artista argentino. Valoro lo que es él y nuestra cultura. Estoy cansada de escuchar y ver cosas de afuera; y nosotros tenemos una cultura increíble y somos capaces de hacer todo. Sí, somos un quilombo. Para armar esto fue un quilombo, casi me muero tres veces... Pero es fantástico y debemos estar orgullosos de nuestra cultura, no abandonarla nunca y seguir enriqueciéndola. Creo que esta obra es un gran aporte.
* Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires se presenta de miércoles a sábado a las 20:30 y domingos a las 19:30 en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530, C.A.B.A.).
[Fotos: Carlos Furman/prensa CTBA]
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