
La restauración del acceso sur del Coliseo de Roma ha transformado una de las zonas más deterioradas del monumento tras cuatro años de trabajo dirigidos a recuperar la escala y el diseño original de esta entrada monumental, cuya degradación comenzó en el siglo VII debido a la inestabilidad del suelo y fue agravada por terremotos y saqueos. Parte de la financiación provino del desarrollo de una nueva línea de metro en la ciudad, que incluyó la inauguración de una estación justamente bajo el emblemático anfiteatro.
En la intervención, liderada por el estudio Stefano Boeri Interiors, no se reconstruyeron las columnas originales, que en la antigüedad alcanzaban hasta cincuenta metros de altura, pero se bajó la plaza semicircular exterior a su nivel original y se reinstalaron dos escaleras de acceso.
El proyecto también reintrodujo el pavimento de travertino procedente de las canteras de Tívoli, similares a las que se usaron cuando se erigió el Coliseo. Sobre el suelo bajo cada arco se destacan los numerales romanos que señalaban el acceso a las diversas secciones de asientos, mientras que en los antiguos emplazamientos de las columnas se dispusieron bloques de mármol de travertino para el descanso de los visitantes.

El deterioro acumulado durante siglos llevó a que el área de los antiguos ambulatorios del sur, por donde ingresaban los espectadores, fuera utilizada como establos y recintos para animales, a lo que se sumó la construcción de contrafuertes de ladrillo en el siglo XIX para evitar un colapso mayor. Una sección de la plaza –entre los arcos 65 y 71– se conservó en su estado original, lo que permite observar las bases y cimientos que han servido a los especialistas para comprender el antiguo sistema hidráulico del anfiteatro. Durante las excavaciones para recuperar el nivel primitivo de la entrada sur, los arqueólogos hallaron monedas, estatuas, huesos animales y joyas de oro.
En octubre del año pasado, se abrió por primera vez al público la restauración del Commodus Passage, una entrada subterránea secreta que permitía a los emperadores acceder a la arena sin mezclarse con el público. Esta galería toma su nombre del emperador Commodo, del siglo II, conocido por su gobierno problemático y su uso personal del recinto.
El arquitecto Stefano Boeri expresó en una declaración difundida por Artnet News que el proyecto ha “restaurado finalmente la percepción del tamaño original del monumento y el nivel del suelo”, al tiempo que “ofrece al público la posibilidad de acercarse a las paredes e imaginar el ritmo y la secuencia de los ambulatorios y arcos, hoy perdidos”. Boeri calificó la obra como “respetuosa y útil” y destacó que completa las investigaciones arqueológicas previas del Parque Arqueológico del Coliseo.
Últimas Noticias
La increíble historia de la joya de Georges Méliès hallada en el baúl de un granero de EE.UU.
La red de coincidencias y el resguardo de un antiguo cofre permitieron a especialistas recuperar una cinta cuyo contenido permaneció desconocido para los descendientes de un proyeccionista estadounidense a lo largo de varias generaciones

Polémica porque importantes museos británicos ceden ante presiones chinas para ajustar sus publicaciones
Instituciones culturales como el Museo Británico o el Victoria & Albert están cambiando mapas y contenido de exposiciones, generando preocupación sobre cómo la censura china impacta la libertad intelectual y artística más allá de sus fronteras
Roberto Carlos, un tesoro cultural de Brasil y América latina, cumple 85 años
Auténtico ídolo de la canción romántica, con más de 60 años de actividad y 100 millones de discos vendidos, su influencia artística y emocional marcó a varias generaciones de todo el continente
Federico Jeanmaire y su novela sobre el Alzheimer: “El mundo me sigue pareciendo un lugar muy inverosímil para vivir”
El escritor argentino habla sobre “Bali”, una ficción inspirada en historias familiares. La protagonista es una maestra jubilada que le escribe cartas a su hermano. Allí, con cierta dosis de humor, reflexiona sobre la vejez y cuenta cómo fue cuidar a su madre en pleno desvarío

“Hay algo profundamente argentino”: el documental que revisa la fascinación por Yiya Murano, asesina de sus amigas
Se estrenó en el BAFICI un documental que indaga en aspectos poco conocidos de la mujer que mató con cianuro mientras convidaba masitas para el té. El 23 arranca en Netflix. Aquí su director, Alejandro Hartmann y la productora, Vanessa Ragone



