El laboratorio del tenis: por qué el Masters de Madrid es el torneo más disruptivo del circuito

Es el único gran evento que cambió en todos sus aspectos a lo largo del tiempo: país, ciudad, superficie, color, fecha e identidad. Todo mutó, menos su relevancia

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La Caja Mágica durante un cruce entre Rafael Nadal y Carlos Alcaraz, en 2022 (Fuente: REUTERS/Isabel Infantes)
La Caja Mágica durante un cruce entre Rafael Nadal y Carlos Alcaraz, en 2022 (Fuente: REUTERS/Isabel Infantes)

El Masters 1000 de Madrid nunca fue un torneo más dentro del calendario. Desde su nacimiento, arrastró una particularidad que lo distingue hasta hoy. Es el único gran evento del circuito que cambió en todos sus aspectos: país, ciudad, superficie, color, fecha e identidad. Y en ese recorrido, fue construyendo una historia marcada por decisiones fuertes, algunas polémicas y otras -directamente- disruptivas.

Un torneo que no nació en Madrid

Para entender el Masters de Madrid hay que ir un poco más atrás, hasta comienzos de siglo. El torneo no nació en la capital española. Su denominación original agrupaba a 9 torneos de la misma categoría y comenzó llamándose Championship Series, denominación con la que se jugó en Estocolmo (1990-1994) y Essen (1995). A Stuttgart llegó en 1996 ya como Súper 9, pero en 1999 volvería a cambiar por el de Masters Series, antes de asentarse definitivamente en España en 2002, donde dio el salto definitivo.

Cuando el torneo desembarcó en la capital ibérica, tuvo como sede al Madrid Arena, un estadio cubierto y con el mismo tipo de cancha y superficie que se venía utilizando: dura indoor.

En ese momento, el torneo se jugaba en octubre, en el tramo final de la temporada, lejos de lo que hoy representa dentro del calendario.

Durante esos primeros años, el certamen tuvo distintos nombres comerciales -una constante que lo acompañó hasta hoy-, pero siempre bajo el paraguas del circuito Masters. Fue creciendo en importancia y atrayendo a las grandes figuras, aunque todavía no tenía la identidad propia que lo distinguiría más adelante.

La llegada de Ion Tiriac y el cambio de paradigma

El gran punto de inflexión llegó con la irrupción de Ion Tiriac, el ex tenista rumano, entrenador y manager de Guillermo Vilas, empresario y una figura tan influyente como controvertida en el mundo del tenis.

Tiriac adquirió el torneo y lo transformó. No sólo desde lo económico y lo organizativo, sino desde una idea mucho más ambiciosa: convertir a Madrid en una plaza central del circuito. Su llegada implicó inversión, cambios estructurales y, sobre todo, una mirada distinta sobre el espectáculo.

Fue él quien impulsó una de las decisiones más importantes en la historia del torneo: sacarlo del frío invierno y del indoor, para disputarlo en primavera al aire libre, con otra superficie y reposicionado en el calendario.

Ion Țiriac, ex entrenador de Guillermo Villas
Ion Tiriac, el hombre detrás de las transformaciones del Masters 1000 de Madrid (Fuente: IPA Sport/IPA/Sipa USA)

El año que cambió todo: 2009

La temporada de tenis 2009 volvió a ver mutar el nombre de los nueve torneos grandes, segundos en importancia, detrás de los de Grand Slam. A partir de ese momento comenzaron a llamarse como los conocemos hoy: Masters 1000. Ese año fue bisagra para el certamen español: dejó el encierro del Madrid Arena y el frío para mudarse a la primavera española en un complejo completamente nuevo, al que llamaron la Caja Mágica. Un estadio moderno, pensado para el tenis de alto nivel.

El cambio no fue sólo de sede: también se modificó la superficie y el torneo pasó de la pista dura al polvo de ladrillo, integrándose de lleno en la gira europea de canchas que desemboca en Roland Garros, segundo Grand Slam del año.

Además, luego de siete ediciones, se incorporó el cuadro femenino, lo que transformó al certamen en un Joint en el que conviven torneos de ATP y WTA, al nivel de Indian Wells o Miami.

La Caja Mágica, inaugurada ese año, se convirtió desde entonces en su casa permanente.

Un estadio distinto para un torneo distinto

La Caja Mágica no es un estadio tradicional. Es un complejo multifuncional, con techos móviles y una estructura pensada para albergar varios partidos en simultáneo.

Tiene tres estadios principales: Manolo Santana, Arantxa Sánchez Vicario y el Court 3.

Desde su apertura, fue presentada como una de las instalaciones más modernas del tenis mundial. Sin embargo, nunca terminó de generar unanimidad. Su arquitectura, su ubicación y hasta su ambiente la convirtieron en un escenario particular, distinto a los tradicionales templos de polvo de ladrillo como Montecarlo o Roma. Porque si algo define la era Tiriac es la búsqueda constante por innovar.

Una de las primeras decisiones que trajeron polémica fue la de reemplazar en la cancha central a los tradicionales niños alcanzapelotas por modelos. Primero fueron sólo mujeres, pero se agregaron luego los varones. El certamen realizaba un casting, en las semanas previas, y seleccionaba una docena de modelos que tomarían el rol de alcanzapelotas. La medida se implementó a mediados de los 2000 y generó críticas, pero también instaló al torneo en la conversación global.

Ese era el sello distintivo, la marca registrada de Ion Tiriac, hacer que todos hablen de lo que hacía y llevar el tenis hacia un terreno más cercano al espectáculo.

Modelos en la edición 2022 del Madrid Open. Al fondo, Rafael Nadal (Fuente: REUTERS/Vincent West)
Modelos en la edición 2022 del Madrid Open. Al fondo, Rafael Nadal (Fuente: REUTERS/Vincent West)

En 2012, el empresario rumano fue mucho más allá: el Masters de Madrid reemplazó la habitual tonalidad rojiza del polvo de ladrillo por un azul intenso, bajo el argumento de mejorar la visibilidad de la pelota tanto para el público como para la televisión.

Si lo que quería Tiriac era llamar la atención, lo consiguió, el torneo fue el centro de la escena.

Rafael Nadal y Novak Djokovic criticaron duramente la superficie, no sólo por su estética, sino por su comportamiento: el piso era más resbaladizo y alteraba las condiciones habituales del juego.

El experimento duró poco. Se utilizó sólo en la edición 2012 y, al año siguiente, la ATP decidió prohibir la superficie, obligando al torneo a volver al polvo de ladrillo tradicional.

Como si fuera poco, el Masters 1000 madrileño tiene otra particularidad que lo diferencia del resto de los torneos de polvo de ladrillo: la altitud.

Ubicada a más de 600 metros sobre el nivel del mar, la ciudad ofrece condiciones distintas a la hora de competir: la pelota viaja más rápido, el saque gana protagonismo y los puntos son más cortos.

Todo esto lo convierte en un híbrido dentro de la gira europea, un torneo de tierra que, por momentos, se comporta como uno de superficie algo más rápida.

Finalmente, y después de 20 ediciones, en diciembre de 2021 Tiriac vendió la licencia del torneo a la empresa estadounidense IMG (Endeavor), dueña del Miami Open y del Río Open, entre otros. De esta manera, cerró una etapa que había redefinido al certamen.

Para ese momento, el Masters de Madrid ya era un producto consolidado, con impacto deportivo, económico y mediático en la capital española.

David Nalbandian con el título del Masters 1000 de Madrid tras vencer a Roger Federer en la final
David Nalbandian con el título del Masters 1000 de Madrid tras vencer a Roger Federer en la final

Los argentinos y el Masters 1000 de Madrid: la hazaña de David Nalbandian

Él no ha sido muy benévolo con los argentinos. De hecho, en cualquiera de sus versiones europeas, el único tenista albiceleste que no sólo llegó a la final, sino que además lo ganó fue David Nalbandian.

En la inolvidable edición 2007, el cordobés logró la hazaña de vencer consecutivamente a Rafael Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer para obtener el título. Tres años antes, en 2004, había alcanzado la final, donde cayó en tres sets frente al ruso Marat Safin.

Para Horacio Zeballos y para el tenis argentino, el de Madrid tampoco es un torneo más. El marplatense se convirtió en el primer jugador nacional varón en ser N°1 del mundo, en este caso en dobles, en 2024. Además, se consagró campeón en los años 2021 y 2025, junto al español Marcel Granollers.

Horacio Zeballos y Marcel Granollers conquistaron dos veces el título (Fuente: AFP)
Horacio Zeballos y Marcel Granollers conquistaron dos veces el título (Fuente: AFP)