
Mensajes de amor y sexo, insultos, dibujos... Los muros de un corredor que une los teatros de Pompeya están llenos de grafitis que muestran cómo era la vida en la ciudad italiana destruida en el año 79 por una erupción del Vesubio.
“Estos grafitis fueron creados con distintos tipos de herramientas puntiagudas” en un revestimiento pintado, que era la decoración habitual de todas las paredes interiores, explica Eloïse Letellier-Taillefer, una de las investigadoras que dirige los trabajos. “Con el paso del tiempo, este revestimiento se deteriora y la lectura de los grafitis actualmente no es fácil”, añade.
Un equipo de científicos --encabezados por Letellier-Taillefer y Louis Autin, de la Universidad de la Sorbona (Francia), y Marie-Adeline Le Guennec, de la Universidad de Québec (Canadá)-- recurrieron a una nueva tecnología para captar hasta el más mínimo relieve de estas inscripciones y situarlas en su contexto espacial.
En 2022, los investigadores analizaron los 27 metros de largo, 3 metros de ancho y 8 metros de alto de este corredor descubierto en 1794.

“Esta campaña nos permitió identificar, leer, descifrar y recuperar grafitis que ya habían sido observados antes” por otros equipos, cuenta Letellier-Taillefer.
“Pero en esa ocasión, trabajando con linternas, también vimos que la luz rasante era necesaria para la observación minuciosa de estos grafitis. Y descubrimos muchos grafitis que nunca habían sido identificados antes que nosotros, textos e imágenes”, precisa.
En total, 79 nuevas inscripciones se sumaron al inventario de mensajes establecido a comienzos del siglo XIX.
Entre las inscripciones se puede leer una declaración de amor “Erato amat...” (Erato ama...), sin que se sepa quién era la persona elegida. “El trozo de revestimiento sobre el que estaba el grafiti se desprendió”, explica Marie-Adeline Le Guennec. “Desgraciadamente nunca sabremos quién es el ser amado”.

“No siempre se trata de declaraciones poéticas, muy cultas. También hay muchos insultos que utilizan el léxico sexual”, abunda Louis Autin.
Este investigador hace hincapié en “la diversidad de los dibujos”, que “son extremadamente ricos y detallados”. Como un excepcional grafiti en el que se ven dos gladiadores cara a cara en pleno movimiento.
“La habilidad gráfica de las personas que hicieron estos dibujos es impresionante”, dicen los científicos. Pero no quieren tampoco arriesgarse a identificar a estos artistas aficionados: según ellos son “gente que no iba al teatro porque no lo mencionan, soldados de paso...”.
“Nuestra intención es aplicar una mirada científica muy escrupulosa a estas inscripciones para convertirlas en objetos de historia de la cultura popular”, subrayan.

Pero avanzar en las investigaciones recurrieron a una innovación tecnológica llamada RTI (Reflectance Transformation Imaging), “una técnica fotográfica que permite obtener imágenes en 2D, pero con una dimensión adicional, que es la luz”, describe Eloi Gattet, fundador de la empresa Mercurio Imaging. “Está entre la fotografía y la 3D”.
La técnica, que permite identificar microrrelieves, ya se conoce para obras de arte, pero nunca se había utilizado a tan gran escala, sobre superficies enteras de muros.
Durante cinco noches de septiembre, los investigadores y los equipos técnicos de Mercurio Imaging fotografiaron y digitalizaron el corredor con un dispositivo rodeado de múltiples luces que formaban una cúpula.
Se tomaron cerca de 15.000 imágenes, que cubren el conjunto de los dos muros. El resultado puede verse en el proyecto “Bruits de couloir” (Ruidos de pasillo), y en una plataforma (www.bdc-pompei.com) que, aunque inicialmente está reservada a los investigadores, se abrirá al público en las próximas semanas.
Fuente: AFP
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