
La curadora Agustina Rinaldi concibe la sala de exposiciones como una “efervescente zona de contacto posthumana que irrumpe tras el cruce de tres cuerpos de obra en constante transformación”. Esta visión, que desafía el binarismo entre lo humano y lo no humano y reivindica la agencia de las fuerzas materiales, se materializa en la quinta edición del ciclo Desafíos, uno de los ejes de la nueva temporada de exhibiciones que Fundación Andreani inauguró este sábado 5 de julio.
Junto a esta propuesta, el espacio cultural del barrio de La Boca presenta las exposiciones individuales del artista brasileño Guto Nóbrega y de la argentina Natalia Forcada, conformando un recorrido por experiencias personales y colectivas desde la sensibilidad y la experimentación.

La muestra de Guto Nóbrega, con curaduría de Nara Cristina Santos, explora la intersección entre tecnología, robótica y botánica. El público podrá recorrer tres instalaciones: Respiración (2008), Encantamiento para la 4a Dimensión (2021) y Cuenca (2025), esta última concebida especialmente para la Fundación Andreani. En Cuenca, Nóbrega dialoga con la historia de la cuenca hidrográfica del río Matanza-Riachuelo, marcada por la degradación ambiental y los intentos de recuperación, invitando a reflexionar sobre la relación entre naturaleza y tecnología.
Por su parte, Natalia Forcada regresa tras haber sido seleccionada en la séptima edición del Premio Fundación Andreani. Su exposición, Fantasmática, propone repensar los vínculos interespecie a través de una experiencia sensorial que involucra tacto, olfato, vista y escucha. El público es invitado a percibir entornos naturales y artificiales, abriendo la pregunta sobre nuevas formas de relación entre personas, especies y materias. Como parte de la tradición iniciada en 2020, la exhibición cuenta con un texto original del escritor Santiago Loza, inspirado en la muestra.

El ciclo Desafíos V, bajo la curaduría de Agustina Rinaldi, presenta El problema de los tres cuerpos, un ensamblaje de instalaciones de Angel Salazar, Julieta Tarraubella y Lena Becerra. La propuesta refuerza la idea de que la realidad es un continuo devenir, movilizada por la potencialidad del “alboroto cósmico”, un enigma aún para la ciencia. La curadora plantea que la sala se convierte en un espacio donde las obras, en constante transformación, erosionan las fronteras entre lo humano y lo no humano, y reivindican la agencia de las fuerzas materiales como categoría constitutiva de todos los actantes.
Todas las exposiciones permanecerán abiertas hasta fines de octubre en Av. Pedro de Mendoza 1987, de miércoles a domingos, de 12 a 19h, con entrada libre y gratuita.
[Fotos: Fundación Andreani]
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