
De una línea dibujada con grafito puede nacer un universo entero, o cientos, de los que ya ha inventado el director de cine estadounidense Tim Burton, quien se ha encargado de capturarlos a todos en El Laberinto, la exposición inmersiva de pasadizos con insectos y puertas enigmáticas que se inauguró este miércoles en la Ciudad de México.
Antes de grabar con una cámara, Burton puso el grafito sobre el papel, y quien lo conoce sabe que sus historias más entrañables, como The Nightmare Before Christmas (1990), nacieron así: en el boceto y, a pesar de la llegada de la inteligencia artificial y el dibujo digital, el estilo del cineasta sigue siendo analógico, un rasgo latente del laberinto ‘burtoniano’.
<b>Dibujante analógico</b>
“Lo curioso de Tim Burton es que nosotros le conocemos porque es director de cine, pero en realidad él es un dibujante”, explicó a EFE el escenógrafo de la muestra Álvaro Molina, quien forma parte del equipo de Letsgo Entertainment, la compañía española que dio la idea original al cineasta de exhibir los más de 2.000 bocetos de películas que han marcado la visión del terror gótico desde los noventa.
Y es que, relató, “si tú vas a una cena con él estará con el cuaderno a un lado para dibujar, porque siempre tiene en la cabeza mundos y personajes nuevos, y cuando se enamora de uno de los personajes es cuando quiere llevarlos al cine”.

Además de Molina, lo que Felipe de Lyma, director artístico de la muestra, y la curadora de la obra del realizador, Sarah Brown, quieren lograr desde la primera puerta de dientes afilados -que bien podría ser el gusano de arena de Beetlejuice (1998)- es que el espectador “entre a la mente” del creador de Frankenweenie, a su proceso creativo.
<b>Las entrañas del laberinto</b>
Antes de entrar a una de las mentes más imaginativas del cine contemporáneo el azar se impone como el primer obstáculo del visitante, porque será un botón rojo el que detendrá y definirá su camino, uno que será dividido en cuatro puertas.
Al cruzar ese umbral, como del que entra y sale Lydia Deetz (Winona Ryder) o Víctor en Corpse Bride (2005), es que el visitante entra a una dimensión en la que un centenar de insectos proyectados en el suelo son parte del juego de los muros tapizados tanto de bocetos originales como de mensajes secretos de las personas que han acompañado a Burton en su trayectoria cinematográfica.
Una de ellas es Johnny Depp, con quien tiene una de las relaciones más duraderas desde que trabajaron por primera vez en Edward Scissorhands, una cinta a la que le dedica una sala entera de dibujos y una réplica a tamaño real del icónico personaje.

En ese espacio el actor escribe que “lo único que tenía” antes de interpretar a Edward era “un pequeño dibujo que Tim había hecho”.
“Una sola mirada a ese dibujo fue todo lo que necesité para entenderlo”, se lee en la frase inscrita sobre las paredes mientras de fondo se escucha el movimiento de las tijeras del personaje interpretado por Depp.
Antes de cruzar el último umbral de esta exposición, que tendrá lugar hasta el 5 de octubre en la capital mexicana, los más fanáticos de la obra del artista de 66 años notarán que hay cuadros nunca antes vistos, un guiño de cariño que hace el guionista a México en algunas salas, especialmente la de Beetlejuice.
El Laberinto de Tim Burton fue diseñado durante un año y tuvo su estreno mundial hace tres en Madrid, aunque también ha visitado las capitales más importantes de Europa como: París, Berlín, Bruselas, Barcelona y Milán, ciudades donde superó la audiencia de 600.000 personas.
Fuente: EFE
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