El recorrido internacional de la próxima gran exposición sobre Marcel Duchamp debutará en Nueva York el 16 de abril de 2026 y, posteriormente, se presentará en Filadelfia durante el otoño boreal. Será la primera retrospectiva de su obra en Estados Unidos por más de cincuenta años, una iniciativa conjunta del Museum of Modern Art (MoMA) y el Philadelphia Museum of Art. También incluirá una escala en París en 2027, donde se exhibirá en el Grand Palais debido a las renovaciones en el Centre Pompidou.
La organización de esta exposición recae en los curadores Ann Temkin y Michelle Kuo por parte del MoMA, junto a Matthew Affron del Philadelphia Museum of Art, quienes han reunido una selección de casi 300 piezas. La muestra busca ofrecer una visión integral de la trayectoria de Duchamp, abarcando desde sus primeras pinturas hasta sus célebres readymades y experimentos cinematográficos. La última vez que instituciones estadounidenses abordaron una revisión tan exhaustiva del artista fue en 1973, cuando ambos museos organizaron sendas retrospectivas.
La exposición, que posteriormente viajará a Francia, representa un acontecimiento poco frecuente en el circuito internacional. Las retrospectivas dedicadas a Duchamp son escasas: la realizada por el MMK Frankfurt en 2022 fue la primera de su tipo en dos décadas. La itinerancia de la muestra entre Estados Unidos y Francia responde a la naturaleza transatlántica de la vida y carrera de Duchamp, quien fue ciudadano de ambos países. “Era importante para él ese ir y venir. Formaba parte de su identidad y de cómo eligió desarrollar su carrera. Así que cualquier retrospectiva completa de Duchamp debe contar la historia de su vida entre dos continentes”, afirmó el curador.
Marcel Duchamp nació en Francia y, en los primeros años del siglo XX, comenzó a producir obras que fusionaban la figura humana con elementos mecánicos, en una suerte de cubismo industrial. Su pintura más famosa, Desnudo bajando una escalera, n.º 2 (1913), causó controversia en su país natal, pero alcanzó notoriedad en Estados Unidos tras su exhibición en la Armory Show de 1913 en Nueva York, evento que marcó un hito en el desarrollo del modernismo estadounidense. Actualmente, la obra pertenece al Philadelphia Museum of Art, pero en 2026 regresará temporalmente al MoMA, algo que no ocurría desde 1973.
Entre las piezas más emblemáticas que integrarán la retrospectiva figuran Fountain (1917), el famoso urinario firmado como “R. MUTT”, y L.H.O.O.Q. (1919), una postal de la Mona Lisa intervenida con bigote y perilla. También se incluirá Anemic Cinema (1926), un filme experimental considerado fundamental en la historia del cine de vanguardia. Sin embargo, dos obras clave de Duchamp, The Large Glass (1915–23) y Étant donnés (1946–66), permanecerán en Filadelfia y no viajarán a Nueva York ni a París, ya que forman parte de la colección permanente del museo.
Una sección central de la exposición estará dedicada a las Boîte-en-Valises, cajas portátiles que contienen miniaturas de los readymades de Duchamp. Affron explicó que estas piezas representan “una nueva forma de replicar la propia obra”. La muestra exhibirá estas cajas junto a materiales de archivo provenientes del estudio del artista, lo que permitirá al público acceder a aspectos poco conocidos de su proceso creativo.

El objetivo de la exposición, según explicó Michelle Kuo en declaraciones recogidas por ARTnews, es desafiar la percepción de que la figura de Duchamp está completamente comprendida. “Sigue siendo misterioso. La totalidad de su obra aún no se conoce bien. Lo que más se comenta es solo la punta del iceberg, y su producción diversa deja mucho por investigar. Duchamp cambió la definición misma de artista. Y cambió la definición de arte, de algo que emite significado a algo cuyo sentido depende de cómo se recibe”, escribió la curadora.
El fenómeno conocido como el “culto a Duchamp” ha persistido a lo largo de las décadas. En 1973, el periodista James R. Mellow escribió en The New York Times que “el culto de Duchamp siempre será un culto de verdaderos y ardientes creyentes”. Affron observó que este interés no ha disminuido, sino que cada generación se siente atraída por diferentes aspectos de la obra de Duchamp. “En los años cincuenta, el interés se centró en su relación con el arte de ensamblaje y el collage. En los sesenta, emergió el Duchamp conceptual. En los ochenta, cobraron relevancia sus juegos con las nociones de género y la relación entre género y creatividad”, explicó el curador.
Sobre el posible enfoque que adoptará el público en 2026, Affron prefirió no especular, limitándose a señalar: “Cada generación obtiene el Duchamp que desea”.
[Fotos: AFP; archivo Infobae]
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