
La Casa Batlló de Barcelona, una de las obras icónicas de Antoni Gaudí, recuperó el aspecto original de su fachada y patio traseros concebidos por el arquitecto modernista catalán hace más de un siglo, tras un proceso de restauración de 3,5 millones de euros.
El paso del tiempo, que incluyó los años de la Guerra Civil (1936-1939), cambios de propietarios y controvertidas reformas anteriores, habían alterado la apariencia que Gaudí había diseñado para la cara interior de este céntrico edificio ubicado en el tradicional Paseo de Gracia de Barcelona, que en 1906 acabó de remodelar para el industrial catalán Josep Batlló.
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Un equipo de arquitectos, historiadores y artesanos trabajaron durante más de un año para recuperar las piezas perdidas de sus mosaicos o las ennegrecidas forjas de los balcones con vistas a uno de los característicos patios interiores del Ensanche barcelonés.
“Lo que estás viendo es lo más parecido a 1906 que hemos sido capaces, con la tecnología de hoy, de conseguir”, explicó Xavier Villanueva, arquitecto director y responsable de las obras de restauración de la Casa Batlló. “Hemos hecho muchos análisis en laboratorios de varias universidades, muchas prospecciones, tenemos mucha información documental”, indicó.
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El equipo se llevó muchas sorpresas, como descubrir que el revestimiento decorativo de la fachada posterior era mucho más oscuro de lo que pensaban. En sentido contrario, las rejas de hierro de los sinuosos balcones, diferentes a los de la famosa fachada principal, han pasado de ser negras por el óxido a recuperar el color crema original. La carpintería ha vuelto a ser verde y los brillantes mosaicos, deteriorados por el tiempo, han recuperado el color y todas sus piezas.
También se ha reproducido la pérgola en forma de parábola que había en el patio de la llamada planta noble, desaparecida en los años 1940, y se ha replicado el pavimento de suelo con “más de 85.000 teselas, hechas a mano una a una, tal y como era de origen”, subrayó Villanueva.
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La reforma, cuyos resultados se presentaron oficialmente este jueves, tuvo un costo 3,5 millones de euros, según datos de la Casa Batlló. Situada en el Paseo de Gracia de Barcelona, lugar predilecto de la burguesía y los acaudalados industriales a inicios del siglo XX, es una de las obras más conocidas de Antoni Gaudí, artífice también del famoso templo de la Sagrada Familia.
El edificio, que dejó de pertenecer a la familia Batlló en la década de 1950, es desde finales de los 1990 propiedad de la familia Bernat, descendientes del creador de los caramelos “Chupa Chups”, que a partir del inicio de este siglo comenzó a abrirla al público.
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La casa, patrimonio Mundial de la Unesco desde 2005, recibió 1,9 millones de visitantes el año pasado, según sus propios datos, y es uno de los monumentos arquitectónicos más frecuentados de la turística Barcelona.
Fuente: AFP
[Fotos: Manaure Quintero/AFP]
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