
En un momento en el que el ruido se impone a la escucha y el vértigo digital amenaza a la calma, la autora española Irene Vallejo ha alzado la voz para reivindicar que “el libro es uno de los grandes supervivientes de la historia” y que, a pesar de las dudas en torno a su continuidad, “no va a desaparecer”.
“Vivimos una época en la que tenemos más bibliotecas que nunca, más ferias del libro que nunca, más festivales que nunca y más personas alfabetizadas que nunca. Eso habla de la buena salud de la literatura”, afirmó.
La escritora, autora de El infinito en un junco, ha participado esta semana en Barbitania, el festival literario que ha celebrado su cuarta edición en Barbastro (Huesca) y en el que se ha reforzado el papel de los espacios colectivos como bibliotecas, ferias del libro o clubes de lectura.
En este contexto, Vallejo ha reivindicado una mirada esperanzada sobre el presente y el futuro de la lectura. Frente al pesimismo habitual y “visión apocalíptica”, ha recordado que “estamos mejor que nunca” y que el discurso del declive no se ajusta a los datos.
“Las personas que amamos la lectura nunca hemos sido una mayoría social, pero, probablemente, en este siglo seamos más numerosos que nunca en la historia”, ha apuntado.
Del mismo modo, ha reconocido que “somos narrativos por naturaleza” y que “los libros nos atraen y nos sacan de casa”, por lo que “las historias seguirán estando presentes”.
Además, ha argumentado que “el libro es capaz de transformarse constantemente para adaptarse a un mundo cambiante” y, al final, “sea cual sea el vehículo al que confiamos nuestras historias”, la sociedad necesita que le cuenten relatos.

Entre esas nuevas formas, se encuentran las redes sociales. A pesar de que muchas personas piensan que han desdibujado la literatura, para Irene Vallejo se han convertido en espacios “cruciales”.
“No tiene que dar la sensación de que esto termine. Tenemos una mentalidad que nos lleva a crear competiciones, pero la pantalla y el papel coexisten”, ha indicado.
En este sentido, ha añadido que, de hecho, “están abriendo las posibilidades de lectura”, ya sea con audiolibros, libros electrónicos o textos adaptados.
No obstante, todo viaje al futuro conlleva mirar al pasado. En este caso, ha recordado que hace casi 50.000 años apareció arte rupestre en las cuevas, lo que significaría que “ya necesitaban contar historias y que se creó el arte incluso antes que el dinero”.
Esta conexión con el pasado, también se afianza con la importancia de unir los mitos clásicos y las lecturas contemporáneas. Para la escritora, “es esencial conectar con lo que se ha leído siempre porque nos ensancha la vida hacia atrás”.

“Gracias a los libros, podemos ser cosmopolitas en el tiempo, movernos a otras épocas y escuchar las voces de los muertos. Con los grandes clásicos, estamos en contacto con lo que fuimos y con aquellas interpretaciones de la realidad”, ha añadido.
Asimismo, ha considerado que “esa relación con los clásicos contrarresta algunos de los problemas de la comunicación efímera y apresurada de ahora”. “Al final, escribir es también viajar con ecos”, ha subrayado.
Clubes de lectura y bibliotecas: los nuevos foros cívicos
“Las bibliotecas me parecen lugares milagrosos. Sitios donde no se te pide que consumas, donde puedes acceder al conocimiento sin pagar”, ha explicado.
Ese valor simbólico y práctico convierte a las bibliotecas, en palabras de Vallejo, en “centros sociales” que permiten a todo el mundo tener acceso al conocimiento y elegir qué quiere leer.
“Estamos muy obsesionados con que lean las personas que habitualmente no leen, cuando la clave es que no se quede fuera nadie que quiera leer, independientemente de sus circunstancias económicas o sociales”, ha enfatizado.

No obstante, a su juicio las bibliotecas están en riesgo por la censura, los recortes y la falta de presupuesto. “Se ven como un ahorro y eso es un perjuicio para todos”, ha criticado, si bien, uno de los motivos de su entusiasmo es la expansión de los clubes de lectura: “Están siendo un gran acontecimiento social que se estudiará en el futuro”, ha aseverado.
A través de ellos, ha señalado, no solo se comparten libros, sino también ideas y miradas diversas. En un contexto de polarización, que la gente se escuche, que acepte otras versiones, le parece “valiosísimo”.
De la misma manera, ha reconocido que “los clubes de lectura contrarrestan el problema de soledad y fragmentación actual”. En su opinión, es importante crear comunidades en las que compartir, aprender, explorar y escuchar “ideas parecidas o muy distintas a las tuyas”.
Por todo ello, aunque se vive muy deprisa y sin tiempo para reflexionar, “estamos sedientos -ha concluido Vallejo- de sabiduría y siempre habrá gente dispuesta a profundizar en todo lo que rodea a una obra en concreto”.
Fuente: EFE
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