“Es frecuente escuchar de boca del extranjero que el paisaje pampeano no tiene atractivos”: cuando Alfonsina Storni fue, vio y refutó

En 1937, tras un viaje en tren, la poeta escribió “Kodak pampeano”, donde da cuenta de un recorrido que captó con ojos fotográficos. Sale ahora una edición ilustrada

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Alfonsina Storni, Kodak pampeano.
Alfonsina Storni, Kodak pampeano.

Es 1937 y una mujer cruza, en tren, la pampa argentina. Es poeta, ha tenido un hijo soltera, “Yo soy como la loba”, escribió, Y así se siente. Se llama -claro- Alfonsina Storni y es autora de algunos de los versos más recordados de la literatura argentina. Con los años, las décadas, las nuevas generaciones tomaron su voz potente y la hicieron suya.

Pero volvamos a 1937, a ese tren. Alfonsina mira y -según lo que escribe luego- discute con un extranjero, tal vez imaginario. “Es frecuente escuchar de boca del extranjero que el paisaje pampeano no tiene atractivos. ¿Y el color? Porque la pampa tiene color: un color”, dice. Para captarlo ahí está ella, la poeta. Y sus ojos fotográficos, de Kodak.

Ahora, la editorial cordobesa Fruto de Dragón -que publica libros ilustrados sobre viajes, territorios y ciudades- tomó ese texto breve que es Kodak pampeano y le pidió a una artista, Jimena Bordón, que lo interpretara. Bordón nació, justamente, en la ciudad de Córdoba en 1994 y suele jugar con lo irreal, llegar a lo irreal a partir de lo cotidiano y de lo íntimo.

"Kodak pampeano", de Alfonsina Storni
"Kodak pampeano", de Alfonsina Storni

Su encuentro con las palabras de Alfonsina Storni saca chispas. Aquí, algunos dibujos y algunos fragmentos de Kodak pampeano.

“Kodak pampeano” (Fragmentos)

Podría ciertamente bajarse el cielo a la

llanura y levantarse ésta al cielo y en cuanto

a cosas habría más en el espacio volcado

con sus nubes.

Para la modista más ultra el cuero brillante

de una vaca negra sobre un tapiz de ocres

rosas y verdes amarillentos.

Las ovejas pastando parecían, con las

cabezas pegadas al suelo, grandes hongos

amarillentos nacidos del humus negro.

Con el movimiento característico del

enjambre de moscas, pero notablemente

agrandadas las unidades, los caranchos

alzaban negreantes nubes sobre los pastos

resecos.

Largo tiempo la sinfonía de los rojos sobre

los verdes me tuvo abstraída porque los

vacunos cambiaban continuamente de sitio

y posturas y las manchas blancas mudaban

de lugar en sus cueros.

Y sobraba todo: las casas, los árboles,

los animales, los hombres, solo ella misma,

la pampa, no sobraba

Y Doña Señora la Muerte tenía en la soledad

verde su refugio: de pronto, extrañas flores

de piedra surgían en la planicie; los tallos

ocultos por un paredón, erguían capullos

de cruces y ángeles desteñidos.

Una vida de Alfonsina

El 25 de octubre de 1938, Alfonsina Storni, una de las voces más influyentes de la poesía argentina, decidió poner fin a su vida en el mar de Mar del Plata. La poeta, que había nacido en Suiza en 1892 y se había trasladado a Argentina desde muy joven, dejó un legado literario que sigue resonando en la actualidad. Su trágica muerte ha estado rodeada de mitos, pero las razones detrás de su decisión fueron claras y concretas.

Storni publicó su primer libro en 1916, enfrentándose a las críticas de la intelectualidad de su tiempo. Sin embargo, su pasión por la escritura nunca se apagó. A lo largo de su vida, la poesía fue su compañera constante, incluso en medio de dificultades económicas y personales. La poeta, que también fue maestra y madre soltera, abrió el camino para muchas otras escritoras, como destaca Marina Mariasch en el prólogo de la edición de su Poesía Completa publicada por Leamos, el sello editorial de Infobae.

En 1935, a Storni le diagnosticaron cáncer y le extirparon un pecho. En enero de 1938, le confesó a su hijo Alejandro que los síntomas habían regresado y que no estaba dispuesta a someterse a otro tratamiento invasivo. En octubre de ese año, viajó a Mar del Plata y se hospedó en el hotel San Jacinto, propiedad de una amiga. Allí, escribió su último poema, “Voy a dormir”, que envió al diario La Nación antes de su muerte.

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