
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba) anunció la exhibición de Las distracciones de Dagoberto (1945) de Leonora Carrington, una de las obras más significativas de la célebre artista surrealista, que fue adquirida el pasado mes de mayo en USD 28 millones por Eduardo F. Costantini en Sotheby’s a un precio récord, en una compra que la sitúa entre las cinco mujeres artistas más valiosas en subasta, junto a Georgia O’Keeffe, Frida Kahlo, Louise Bourgeois y Joan Mitchell.
Pintada por Carrington (Lancashire, Inglaterra, 1917- Ciudad de México, 2011) a los 28 años, en su momento de mayor expresión creativa, la obra ofrece un manifiesto del mundo visual que se desarrolla a lo largo de su producción posterior. Este óleo es una de las obras maestras de la larga e ilustre carrera de la pintora y presenta todo el simbolismo e iconografía distintiva de la artista en su máximo apogeo.
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Realizada en México en los años cuarenta, es una pintura fundamental del movimiento surrealista. Citando iconografía e ideas de fuentes que van desde la historia europea medieval y la literatura científica contemporánea hasta los mitos irlandeses y mexicanos, presenta una visión humanista e inventiva de un universo propio.
En palabras de Eduardo F. Costantini: “Es una pintura icónica, una de las obras más admiradas en la historia del surrealismo y una obra maestra incomparable del arte latinoamericano. Hacía 30 años que la obra no salía a la venta en una subasta pública y estuve esperando todo este tiempo. Estoy muy feliz de que la obra se exhiba en Malba y todos los visitantes puedan apreciarla en una sala dedicada al surrealismo, junto a otras importantes obras como las de Remedios Varo”.
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En Las distracciones de Dagoberto —título que hace referencia a un rey merovingio del siglo VII gobernante de la Galia— confluyen distintas escenas fantásticas que evocan la dimensión mística de la naturaleza a través de intercambios entre lo divino y lo terrestre, la flora y la fauna. Con citas directas a la obra de El Bosco, en esta obra Carrington hace referencia a rituales herméticos que apuntan a las transformaciones alquímicas y a búsquedas ocultistas. Quizás hayan sido las leyendas celtas, contadas por su abuela irlandesa repletas de animales, hadas, dioses y druidas, las que despertaron la fascinación de la artista por los universos mágicos en sus derivas artísticas.
La obra fue pintada en 1945, sólo dos años después de la llegada de Carrington a México procedente de Europa, como parte de una oleada de artistas surrealistas que emigraron a América tras la guerra, lo que supuso el inicio de un periodo de transformación productiva e independencia artística para la artista. Una vez en Ciudad de México, junto a la comunidad de surrealistas “exiliados” –entre los que se encontraban Remedios Varo, Wolfgang Paalen, Alice Rahon y otros–, y un grupo de pintores locales como Frida Kahlo y Diego Rivera, la artista Carrington alcanzó un nivel de maestría y libertad sin precedentes en su pintura. Las distracciones de Dagoberto es la culminación de este período clave, uno de los hitos más significativos de su carrera artística y un hito fundamental en la historia del surrealismo.
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La obra de Leonora Carrington se exhibe en Tercer ojo, que, desde agosto de 2022, reúne obras icónicas del arte latinoamericano en un recorrido que pone en diálogo la Colección Malba y la de su fundador, Eduardo F. Costantini.
Las distracciones de Dagoberto se presenta en una sección dedicada al surrealismo. Se exhibe junto a tres obras emblemáticas de Remedios Varo: Armonía (1956), Simpatía (la rabia del gato) (1955), de la Colección de Eduardo F. Costantini, e Icono (1945), de la Colección Malba. Las tres obras dan cuenta del gran universo fantástico de Varo, en el que se combina lo humano, lo animal, lo vegetal y lo mecánico, dando como resultado un relato visual complejo y único. La obra de Carrington y las tres obras de Varo están acompañadas por las fotografías de Kati Horna de la serie Oda a la Necrofilia (1962), quien fuera su amiga y compañera en el estudio en las prácticas rituales de la magia y el ocultismo, marcas distintivas de su producción artística.
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Tercer ojo, curada por María Amalia García, curadora en jefe de Malba, ocupa la recientemente nominada Sala Ricardo Esteves en el primer nivel del museo. Dividida en dos grandes núcleos conceptuales: Habitar y Transformar, fue modificando su puesta durante los dos años que lleva en exhibición. Se propone así el despliegue de un acervo en transformación que va cambiando de forma a lo largo del tiempo, iluminando los momentos claves del arte de la región en diálogo con temas artísticos y sociales, tanto históricos como contemporáneos.
En agosto, se sumaron a la exposición cinco piezas de arte latinoamericano recientemente adquiridas por Eduardo F. Costantini para su colección personal, que se exhiben por primera vez en el museo. En el lugar que ocupaba Manifestación (1934) de Antonio Berni, que desde junio forma parte de la exposición Manifestación de Mondongo, se encuentra la obra de grandes dimensiones Tragedia del Pongo (1932). Se trata de un óleo sobre arpillera del pintor y grabador boliviano Alejandro Mario Yllanes (1913-1960), cuya búsqueda artística se alineó con las manifestaciones del indigenismo en Perú y el muralismo mexicano, incorporando en sus obras de modo pionero los motivos y diseños de los pueblos indígenas. También se suma a la exhibición el dibujo Deidad con cabezas (s/f) realizado por el artista.
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En el núcleo Habitantes se puede ver Apoteosis del general Manuel Mondragón (1922), de Nahui Olin (n. Carmen Mondragón, Ciudad de México 1893 - 1978), que representa al fallecido padre de la artista, el general Mondragón. Importante militar y diseñador de armas en el ejército mexicano, Mondragón era venerado por su diseño especializado de cañones. En este óleo sobre madera, Olin honra a su padre, pintándolo con medallas militares y coronándolo con hojas de laurel, como hacían los griegos con sus héroes.
Además, se incorporaron los retratos Mariana da Costa (2023) y André Rebouças (2023) de Dalton Paula (Brasilia, 1982), obras que fueron realizados a partir de investigaciones que el artista desarrolló en torno al cuerpo negro silenciado por el miedo y la inseguridad. La producción artística de Dalton Paula aborda historias y experiencias afrobrasileñas a través de la pintura, el dibujo, el video, la performance y el objeto
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