
“Son tiempos difíciles para la cultura”. Así comenzó el discurso de Carlos Gamerro, escritor, crítico literario y traductor, en la Legislatura. Por iniciativa del legislador porteño Juan Manuel Valdés, Gamerro fue declarado personalidad destacada de la Ciudad. “Ninguno de los gobernantes liberales que el actual presidente evoca con distraída nostalgia manifestaron un desprecio tal por la cultura y sus manifestaciones; todo lo contrario. Un proyecto que renuncia a fomentar la producción cultural, la ciencia y la tecnología propias no es un proyecto neoliberal sino, como ya se ha dicho, un proyecto neocolonial”, sostuvo.
“Me pone muy feliz poder entregarle esta distinción a un autor que me ha marcado personalmente, y que se que ha marcado a todos sus lectores. La audacia con la que escribe sobre algunos de los períodos más difíciles de nuestra historia, la originalidad de sus textos sobre literatura y política, y en general la inteligencia de sus reflexiones, lo convierten en uno de los escritores más importantes de nuestro país”, expresó Valdés sobre el autor de libros como Facundo o Martín Fierro: los libros que inventaron la Argentina (2015) y Borges y los clásicos (2016).
En el acto en el que estuvieron la académica Laura Destéfanis y los legisladores Alejandro Grillo y Claudia Neira, Gamerro contó que trabaja en un nuevo libro: Tamerlán desencadenado, continuación de su famoso Las Islas. “A causa del calentamiento global toda la zona ribereña de la ciudad está bajo el agua, y en los meses de verano se invierte el orden de la jornada: se vive de noche y se duerme de día (...) Las zonas tropicales y subtropicales del mundo ya no son aptas para la vida humana, y sus desesperados habitantes intentan por cualquier medio emigrar hacia los países fríos o templados”, anticipó el autor y luego leyó un fragmento.

En la historia, el presidente tiene “su tez botoxeada y blanqueada y su ondulado cabello entrecano”, y ordena “con gesto firme a un sonriente Jefe del ejército que repusiera los cuadros de Videla y Bignone en las paredes del Colegio militar, y finalmente, contra el fondo de los colores vivos y ondulantes de nuestra enseña patria: 24 de marzo. Día de los Salvadores de la Patria - 2 de abril. Día de los Héroes de Malvinas”. “Hasta acá, la novela. Ahora viene la parte que no me van a creer: esto que acabo de leerles lo escribí en el 2022. Iba a traerles las páginas originales fechadas pero no sé adónde fueron a parar”, aclaró Gamerro.
Entonces fue directamente a la actualidad: “Lo que está sucediendo en nuestro país ya sucedió en los Estados Unidos con Trump, en Brasil con Bolsonaro y bajo otras formas en tantos otro países. Me interesaba al escribir estas páginas menos pegarla con un vaticinio que tratar de entender si hay una explicación más general y abarcadora para estos fenómenos, que ya no son aberrantes o aislados sino sistemáticos y, sí, predecibles. Son muchos los factores y sin duda peculiares a cada país, pero en estas páginas exploro la posibilidad de que haya una lógica más global”.

“La humanidad entera empieza a dividirse en dos categorías, las mismas que señaló Primo Levi respecto de los campos de exterminio nazis: los hundidos y los salvados. A los salvados, que podrían ver empañada su satisfacción por la consabida culpa del sobreviviente, los voceros de estas nuevas ultraderechas les proponen una salida: trocar la culpa en exultación, celebrar, no ya la propia salvación, sino el hundimiento de los ahogados, y celebrarlo con la burla y el escarnio: que sepan que si se hunden es porque se lo merecen, y que si nosotros flotamos es porque nos lo ganamos”, sostuvo.
Y agregó: “El hundido siempre será el otro. Lo que se quiere hacer desaparecer de nuestra sociedad, de nuestra vida cotidiana, de nuestras interacciones con los demás, es todo atisbo de solidaridad, de empatía, hasta de compasión. Se construye una sociedad donde ya no hay derechos, solo privilegios”.
“Celebrar la angustia y la desesperación de los demás como un logro y un triunfo e invitar a los que por ahora no las sufren a festejarlo, parece un proceder más adecuado a los demonios que en el infierno se burlan de los condenados. Bajo los repetidos golpes del presente, tendemos a preocuparnos sobre todo por lo que puedan hacernos, o quitarnos. Pero quizás lo más preocupante sea en qué pueden llegar a convertirnos”, concluyó el autor para luego recibir los aplausos.
[Fotos: Gentileza Juan Manuel Valdés]
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