
El “enfant terrible” del arte contemporáneo Günter Brus, último representante del Accionismo Vienés, falleció a los 85 años, informó el domingo el museo de la capital austriaca dedicado a este movimiento radical y provocador de después de la guerra.
“Murió el sábado”, indicó a la AFP una portavoz del museo, que abrirá sus puertas en marzo, confirmando una información de la agencia de noticias APA.
Brus, nacido el 27 de septiembre de 1938, era el único de los cuatro principales artistas del Accionismo que estaba vivo. Residía en Graz, en el este de Austria, donde hay un museo centrado en su obra.

“Günter Brus es seguramente uno de los pocos (artistas austriacos) con tanta relevancia internacional. Es imposible imaginar la historia del arte sin él”, aseguró en septiembre su director, Roman Grabner, con motivo de una retrospectiva por los 85 años del artista.
Con Otto Mühl, Hermann Nitsch y Rudolf Schwarzkogler, fundó en los años 1960 “el ‘Body Art’, como se llamó luego”, explicó Grabner. “También cruzó una etapa más radical, al renunciar a todos los materiales de pintura y trabajar sólo con su propio cuerpo”, agregó.
En 1966 estuvo con Gustav Metzger, Otto Muehl, Wolf Vostell, Yoko Ono y otros participantes del Simposio sobre la destrucción en el arte (DIAS) en Londres. También fue editor de la publicación Schastrommel a partir de 1969, y participó en el movimiento NO!Art.

En una de sus acciones más recordadas, cruzó Viena totalmente recubierto de pintura blanca y partido en dos por una línea negra. En otra ocasión, también orinó, defecó y se masturbó en público mientras cantaba el himno nacional.
Fue condenado a seis meses de cárcel por “afrenta a los símbolos del Estado”. Para escapar de esta pena, huyó con su mujer Anna y su hija, y se refugió en 1969 en Berlín donde residió por una década.
Brus realizó su última “performance” en 1970 en Múnich, en la que se desgarró la piel con una hoja de afeitar: Zerreissprobe (Prueba de desgarro), que incluía automutilaciones.

Sus acciones consistían en exploraciones radicales de la propia corporeidad, en las que tanto su capacidad de intérprete como la capacidad de percepción de los espectadores eran sometidas a pruebas extremas. Por ejemplo, esta radicalidad era poco aceptaba en aquel tiempo.
En sus últimos años se dedicó al dibujo y la pintura, y también desarrolló una obra literaria controvertida. Su obra se ha presentado en numerosas exposiciones internacionales, como la Documenta V y VII de Kassel y las bienales de Venecia y Sidney.
Con información de AFP
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