
El calendario se renueva y empieza la cuenta regresiva de los últimos meses del 69 para inaugurar una nueva década. El mundo y el país viven cambios y turbulencias. En ese contexto, Mar del Plata recibe a miles de turistas y las radios suenan sin parar en toda la costa. En eso se escucha una nueva canción. Cuando comienza, la gente la confunde con “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, el último éxito de Los Beatles. Pero no, se trata de “Bailando en una pata”, de Eduardo Rubén y Enrique Raúl, o como los bautizó popularmente el primer productor de Almendra, Ricardo Kleinman, Juan y Juan.
Para los 70, la perla del Atlántico se constituía como una ciudad turística de primer nivel no solo en el país sino también en la región. La canción, a la que también se la conoce popularmente como “Qué lindo que es estar en Mar del Plata”, fue un éxito que sonó en todas las discotecas de entonces y que al día de hoy, generaciones mediante, sigue siendo un tema insignia, sin necesidad de remasterización, “En Mar del Plata, felices y bailando en una pata”.
Hay otro más en esta ola pop que no puede faltar a la hora de enumerar canciones que nos lleven a la costa marplatense, y es sin duda Donald Clifton McCluskey, o simplemente Donald. En el 68, mientras París se convulsionaba, en Argentina el hijo del jazzista Don Dean evocaba a Mar del Plata con su “Tiritando”, y rompe récord de ventas luego de ser incluido por el Nono Pugliese en un comercial de cigarrillos de la época. Estamos hablando del hit pop argentino “Las olas y el viento, sucundum, sucundum”. Y eso no fue todo, Mar del Plata inspiraba aún más, y llegó luego otra canción tendencia, “En una playa junto al mar”, o también conocida como “Playa Grande”.
Pero no comienza aquí la tendencia de los músicos de hacer canciones con la ciudad como protagonista. Ya en 1935, décadas antes de los sucesos pop, es nada menos que Carlos Gardel el que interpreta en el disco de Francisco Lomuto y su orquesta típica la canción “En la tranquera”, también conocida como “A Mar del Plata, yo me quiero ir”.
En esas estrofas, el Zorzal Criollo, entona con su voz inigualable: “Tengo un chalet en la calle Colón, a pocos metros del viejo Torreón, es un cottage al estilo antiguo, que me ha prestado, claro, un buen amigo. No crean por eso que vivo de arriba, que no pago a nadie que soy tiburón, para que sepan yo soy muy decente, culto, inteligente y de buen corazón”.
Si de música y Mar del Plata hablamos, es evidente que no puede faltar el maestro Piazzolla. Astor tiene un capítulo exclusivo en la historia de la ciudad, y a su vez esa historia es también parte de la historia de la música a nivel internacional. Así de trascendental.

En todo el acervo que Astor Piazzolla logró crear, hay una pieza llamada “Mar del Plata 70″. Esta obra, poco conocida pero como todo Piazzolla, contundente, lleva el nombre de un libro escrito por Jorge Lombardo, que en realidad se trata de un plan de gestión de gobierno, pensado y escrito en 1965, por quien fuera intendente de la ciudad por el Partido Socialista y amigo de la infancia de Piazzolla.
También, otro gran maestro de nuestra cultura, Ariel Ramírez, compuso junto a Félix Luna “Alfonsina y el mar”. En 1969 es Mercedes Sosa quien le da voz a una de las canciones fundacionales de nuestro repertorio nacional. Resuena al día de hoy internacionalmente, en diferentes voces que van desde coros folklóricos en el interior de la Argentina, hasta cantantes contemporáneas como Natalia Lafourcade y Rosalía.

Y de Storni también hablan Los Tucu Tucu. En tono típico de nuestro norte, con su canción “Zamba de amor y mar”, cantan: “El nombre de Alfonsina me llegó, para mostrarme el corazón de Mar del Plata, aquella que en la muerte enalteció, todo el amor con que la nombra mi guitarra”. La lista puede seguir mucho más, en el cancionero infantil también la ciudad cuna de los alfajores, tiene su espacio. Ahí es Carlitos Balá quien compone su hit “Me largo a Mar del Plata”, y lo dice clarito: “De La Perla hasta Mogotes, mar y sol”.
Músicos oriundos y adoptivos, como el madrileño Joaquín Sabina, se inspiraron en la ciudad. El español dedicó una estrofa a Mar del Plata, en su canción “Cerrado por derribo”, del disco 19 días y 500 noches. También, vale la pena contarlo, le ha escrito poemas a la ciudad, entre ellos uno recitado al comienzo de un concierto suyo en 2006, en el Estadio Islas Malvinas, y es algo así como “Balneario de todos y cualquiera (...) Duende con lamparones de Aladino, bandiera nera, código pirata, prófugo de los puertos sin destino, Paquebote con mástil de hojalata. Mi postrero crucero ultramarino sueña con naufragar en Mar del Plata”.

Mar del Plata cumple 150 años de vida. Estas son algunas canciones que hicieron ruido y que siguen haciendo eco, en una ciudad tan rock, tan pop, tan folklórica, tanguera e internacional. Desde el primer tarareo que habrá entonado Peralta Ramos, hasta el retumbe de La Joaqui en todas las calles, pasando por Estelares que se preguntan cantando “¿Quién no se ha besado en Mardel?”, hay un sinfín de canciones, poemas y rasgueos de guitarra en la sierra o en el mar que son fruto de la inspiración de una ciudad que es, en nuestra identidad argentina, un punto que nos une a todos.
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