
Cuando Mariah Costa Pena quedó embarazada de Gal supo que tendría una hija ligada a la música. A principios de 1945, en su casa de Salvador de Bahía, ponía música clásica no sólo para deleitarse ella en el momento del embarazo sino también para sembrar una influencia en el bebé que crecía en su panza. Lo dijo alguna vez: tenía la intención expresa de crear una fuerte motivación musical en su hija. Cuando nació, la ligación al arte fluyó sola.
Tenía diez años cuando conoció a Sandra y Dedé (Andreia) Gadelha, las futuras esposas de los compositores Gilberto Gil y Caetano Veloso. A los catorce escucha por primera vez a João Gilberto cantando “Chega de saudade” de Tom Jobim y Vinícius de Moraes. Uno puede imaginarla con las orejas bien abiertas dejándose poseer por esa música nueva, eso que necesitaba para comenzar a ser todo lo que quería ser.

Corría el año 1966 cuando participó en el Primer Festival Internacional de la Canción. Allí interpretó la canción “Minha senhora” de Gilberto Gil y Torquato Neto. Al año siguiente lanzó el primer LP, Domingo, realizado junto a su compañero, también debutante, Caetano Veloso. Lo publicó el sello Philips, que más tarde se convirtió en Polygram (hoy Universal Music). En este álbum el hit fue la canción “Coração vagabundo” de Caetano.
Desde entonces todo fue hacia arriba. Poco a poco se convirtió en un ícono musical, en la mujer de la voz suave, inmaculada, afinada, perfecta, preciosa. Esa voz ahora queda en el recuerdo de muchos que la escucharon en vivo. También en las cientos de canciones que se escuchan en todo el mundo. La mujer que conquistó el mundo con temas como “Baby”, “Vapor Barato” y “Meu Nome é Gal” falleció hoy a los 77 años. Aún se desconocen las causas de su muerte.
“Una de las más grandes voces de la música brasileña”, titularon los medios de Brasil. Aún hay conmoción en el país que vio nacer, crecer y brillar a una de sus mejores cantantes. Su nombre completo era Maria da Graça Costa Penna Burgos pero todos la conocían como Gal Costa, una de las máximas estrellas de la llamada Música Popular Brasileña (MPB), uno de los géneros más importantes del país junto a la bossa nova.
En los últimos meses debió cancelar presentaciones por su estado de salud luego de ser sometida a la cirugía para retirar un nódulo en la fosa nasal derecha. Luego de un freno en sus shows durante la pandemia, Gal Costa había reiniciado su vida sobre los escenarios brasileños con gran éxito hasta que una operación detuvo ese proceso. También estaba preparando una serie de conciertos por Europa que debió cancelar.

En las redes sociales hay conmoción y un duelo que, parece, se extenderá por varios días. Artistas de todo el mundo despiden a una cantante sin igual. Es una despedida extraña, la noticia fue una gran sorpresa, sin embargo hay cierta alegría. Es que su música trascendió su vida y vive más allá de ella misma. Hoy las redes se inundan con sus canciones y la potencia de su voz, esa voz suave, inmaculada, afinada, perfecta, preciosa.
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