
Este sábado y domingo, más de 160 edificios icónicos de la ciudad abrirán sus puertas al público en lo que será la décima edición de Open House en Buenos Aires. Como todos los años, el festival de arquitectura y urbanismo con sedes en los principales destinos del mundo, invita a conocer por dentro y de forma gratuita espacios de gran valor arquitectónico, cultural y patrimonial, a través de visitas y actividades que acercan una mirada distinta del paisaje porteño. El aniversario es redondo con creces, ya que el evento retoma la presencialidad plena luego de la pandemia y además comparte su agenda con la 18° Bienal Internacional de Arquitectura, a la que aportará su fuerza con reflexiones sobre el patrimonio futuro.
A diferencia de ediciones anteriores, casi la totalidad de los 168 establecimientos que participan se podrán recorrer sin inscripción previa, aunque habrá cupos por orden de llegada. Cerca de la mitad se suman por primera vez al evento, como la casa Roseti, en Villa Ortúzar, o el edificio Ciudad de La Paz 90 (Caram Aguirre Arquitectos), un lote de esquina atípico a un costado de las vías del Mitre en el límite entre Palermo y Colegiales, que fue distinguido este año por la Sociedad Central de Arquitectos en vivienda multifamiliar. También, entre muchos otros, se integrarán al circuito la vivienda Fonrouge, en Villa Lugano, el edificio de estilo neorrenacentista La Inmobiliaria sobre Avenida de Mayo, la Facultad de Ingeniería, el Faena Art Center, el Hipódromo de Palermo, la Asociación Cultural Inglesa, una veterinaria en Caballito y varias galerías comerciales.

“Además de los edificios con valor patrimonial e histórico, nos interesa mostrar arquitectura con maneras de hacer diferentes y dar a conocer los procesos de producción de las obras. Por eso sumamos, por ejemplo, a las cooperativas de vivienda, realizadas por equipos multidisciplinarios con procesos de integración sociourbana en los barrios populares que combinan arquitectura y urbanismo, entre otras dimensiones”, dice Elisa Rocca, una de las organizadoras de Open House Buenos Aires.
En la recorrida de la que participó Infobae Cultura, esos criterios quedaron expuestos en una caminata que incluyó a la moderna torre corporativa del Banco Macro creada por César Pelli, al vanguardista Atelier para artistas de Paraguay y Suipacha diseñado en 1938 por el arquitecto catalán Arturo Bonet, Horacio Vera Barros y Abel López Chas, integrantes del grupo Austral y discípulos de Le Corbusier, para culminar en el lobby del imponente Hotel Jousten, construido en 1928 y remodelado por la cadena española NH en el año 2000.
Los propietarios y los arquitectos responsables de los inmuebles, junto a un equipo de más de 800 voluntarios, acompañarán a los visitantes durante los recorridos, para sumar detalles valiosos y de primera mano sobre cada sitio. “En otras ciudades las charlas dentro de los edificios son limitadas, es más la experiencia de ver y recorrer los lugares. Creo que nuestra cultura nos permite un espacio más amplio para la conversación, con muchas preguntas y repreguntas por parte de los visitantes. Los voluntarios a su vez estudian sus edificios y plasman ese conocimiento en las visitas. Y los anfitriones suelen apropiarse de su edificio como un evento en sí mismo, muchas veces hasta reinventan nuestra propuesta, por ejemplo agasajando a las visitas con alguna comida”, dice Rocca, que ha trabajado con Open House en Barcelona y Londres.

El listado completo se puede consultar en la web del festival, donde hay información de cada edificio y sus horarios de visita. También está abierta allí la inscripción para los inmuebles que la solicitan. Los edificios que requieren inscripción online son: Planetario Galileo Galilei, Banco Hipotecario (ex Banco de Londres), Barrio Parque Los Andes, Casa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Edificio Corporativo Banco Macro, Edificio La Inmobiliaria (ex Palacio Henlein), Mueblería Díaz (Chalet de la 9 de Julio), Zanjón de Granados, CeDIAP, Edificio IBM y el CCK.
A lo largo de estos diez años, más de 200.000 personas han participado de la propuesta de Open House y más de 300 edificios formaron parte de los itinerarios. “El evento creció mucho en estos años. En la primera edición no había más de 60 edificios, y aunque es clave la calidad y la curaduría de los edificios que mostramos, también la cantidad es importante para poder poner a disposición de un público heterogéneo la agenda de la ciudad”, afirma Elisa Rocca. “Si bien todavía tenemos edificios concentrados en una parte de la ciudad, nuestra intención es poder abarcar de una forma más homogénea toda la capital y darle también más visibilidad a otras zonas donde encontramos buena arquitectura”, agrega.

En línea con la bienal de arquitectura, el festival propone abrir la discusión a través de sus redes, y en los paseos, sobre la rehabilitación de los centros urbanos, el transporte público, los espacios verdes, el agua, la infraestructura y la integración sociourbana, entre otros tópicos. “Nos reunimos meses atrás con arquitectos y referentes de las universidades y nos preguntamos qué podía empezar a pasar después de diez años de Open House. De esa reflexión surgió la idea de buscar ciertas pistas para que haya un debate sobre la agenda de la ciudad”, dice una de las responsables de Open House Buenos Aires.
Esta edición también ofrece actividades complementarias que suman circuitos y nuevas propuestas. Para quienes quieran recorrer las distintas zonas en el marco del evento, habrá una serie de itinerarios guiados con temáticas específicas. Algunos se realizan a pie, con el foco en la Buenos Aires histórica, y otros en bicicleta, atravesando los distintos barrios porteños. Además estará abierto el concurso Open Foto, que con la temática “Hacia un Patrimonio Futuro” invita a registrar los detalles que se destacan en la nueva arquitectura de la ciudad.
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