
El escritor Luis Gusmán recibirá hoy a las 18 en la Sala Augusto Raúl Cortazar, de la Biblioteca Nacional, el Premio Rosa de Cobre que entrega la institución en reconocimiento a la trayectoria y a su aporte a la literatura nacional y sobre esta distinción el autor de El frasquito y Villa aseguró que “el premio que viene de una biblioteca siempre es el mejor recibido para un escritor lector”.
El escritor contó que se comunicó con autoridades de la Biblioteca como Juan Sasturain, el actual director, y Carlos Bernatek, uno de los asesores, y les transmitió su decisión de todos sus manuscritos queden en esa institución.
Desde la Biblioteca Nacional informaron que participarán de la entrega de la distinción a Gusmán, que ya han ganado entre otros Juan Gelman, Marcelo Cohen, Adolfo Colombres, Eduardo Romano y Alberto Szpunberg, la editora Leonora Djament, el escritor y editor Luis Chitarroni y la periodista Silvina Friera.
Gusmán, cuya novela El frasquito, publicada en 1973 y prohibida en 1977, fue el comienzo de una carrera que los hizo parte del canon de la literatura del país, al enterarse de la distinción reveló a Télam que donará todos sus originales a la Biblioteca Nacional.
“Mis lecturas de Arlt y Borges, en ese orden, en mi juventud, y más allá influyeron en mí. Como una boya y una ancla. El resto fue mi trabajo”, agregó.

Gusmán publicó más de diez libros de ficción, entre ellos, En el corazón de junio (Premio Boris Vian, 1983), Villa, El peletero y La casa del Dios oculto. También realizó trabajos más autobiográficos como “La rueda de Virgilio” (1989) y ensayos eclécticos como “La ficción calculada”, “Epitafios. El derecho a la muerte escrita” (2005), “La valija de Frankenstein” (2018) y “Flechazo” (2021).
En mayo de 2022, lanzó Avellaneda profana, que reúne sus memorias partiendo de sus propias lecturas infantiles como hasta llegar a la calle Corrientes de su juventud, con las librerías Fausto y Martín Fierro como emblema.
En “Avellaneda profana”, publicado por editorial Ampersand, Gusmán recupera una geografía de su vida, pero también de su literatura. Si bien en los primeros libros como El frasquito (1973), Brillos (1975) o En el corazón de junio (1983) no hay una referencia explícita al lugar donde suceden las historias que el narrador cuenta y le cuentan, Avellaneda aparece en 1989 con las vueltas de La rueda de Virgilio. Allí irrumpen referencias de lugares reales, pero es en el cuento “Tennessee” con que comienza el volumen “Lo más oscuro del río” donde esa localidad se corporiza más explícitamente a partir de la historia que transcurre en el club Regatas, al borde del Riachuelo. El texto concluye precisamente con un relato titulado “El Regatas”.
“El Regatas” se transforma o prosigue en la novela “Tennessee”, que el realizador Mario Levin filmó con el nombre de “Sotto Voce” y que incluye una escena al borde del Riachuelo donde Norma Pons, Lito Cruz y Martín Adjemián cantan el tango “Intimas”, una escena que para el narrador significó un cambio en la manera de plantear sus historias: “Hay una tristeza en la que el río es testigo de ese vacío. Un amor que te llena de preguntas. Ver a los dos actores y a la actriz diciendo el cuento, su voz saliendo de su cuerpo, desde la sonrisa hasta las lágrimas me los volvió reales. Y a partir de ahí me di cuenta: quería que mis personajes fueran de carne y hueso”, indicó Gusmán.

Sobre la figura del autor y ensayista, Carlos Bernatek, escritor además de asesor literario de la Biblioteca, reflexionó: “Luis Gusmán ha construido, lejos de los grandes fastos, una obra múltiple y trascendente para cualquier lector que pretenda aproximarse a la dinámica de la literatura argentina que va desde los ‘70 hasta nuestros días”.
“Ya en la ficción o el ensayo, Gusmán ha desplegado su propia evolución estética, una inquietud que lo ha llevado a no estacionarse en ninguna comodidad. Desde sus míticos comienzos con ‘El frasquito’, hasta su participación en revistas fundamentales para la crítica –Literal, Sitio, Conjetural-, la obra de Gusmán no ha cesado de ramificarse superando la veintena de libros, que interrogan a la tradición de los clásicos, a la erudición y a la misma experiencia sensible de la propia historia”, agregó.
En ese sentido, Bernatek aseveró que “sus libros revelan también el entramado de sus interlocutores, los reales y los literarios, un diálogo ininterrumpido que prosigue, y lejos de aceptar una evocación nostálgica, continúa interpelándonos a nosotros como lectores”.
De este modo, con este premio creado en 2013, la Biblioteca Nacional homenajea a los grandes creadores de las letras nacionales en agradecimiento al valor de sus aportes. La entrada a la entrega de la distinción será libre y gratuita.
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