Hay artistas que ganan notoriedad internacional por asomarse a las vanguardias, a la mirada de los grandes centros del arte, y otros que son amados por poner el corazón de su obra en su propia cultura, en la identidad local, como es el caso de la pintora ucraniana María Prymachenko. Hoy, parte de su legado ha desaparecido para siempre bajo el bombardeo de las fuerzas invasoras rusa, en la ciudad Uvankiv.
Allí, al noroeste de Kiev, se alojaba el Museo de Historia Local e Histórica de Ivankiv, que durante el domingo fue incendiado hasta los cimientos, junto con 25 obras de Prymachenko, informaron desde el periódico The Kyiv Independent.
“Numerosos monumentos históricos y arquitectónicos y sitios arqueológicos están bajo la amenaza de bombardeos de artillería y movimiento descontrolado de camiones militares pesados”, escribió Vlada Litovchenko, director de la Reserva Histórica y Cultural de Vyshhorod, quien en un comunicado en Facebook confirmó la “pérdida irreparable”.

“La destrucción del Museo de Ivankiv por parte del agresor en estos días infernales para nuestro país es una pérdida irreparable de la autoridad histórico-cultural de Ucrania”, sostuvo.
El trabajo de Maria Prymachenko tiene un profundo simbolismo para el pueblo ucraniano, ya que supo rescatar las tradiciones bajo una obra profundamente colorida, entre el arte naíf y el arte folcórico. Autodidacta, nació en 1909 en Bolotnia en el óblast de Kiev, donde pasó toda su vida y fue enterrada cuando murió en 1997.
Con cierto paralelismo a la historia de la canadiense Maud Lewis, Prymachenko sufrió poliomielitis durante su niñez, y desde se juventud comenzó a pintar los paisajes de su pueblo. Su primer público fueron, entonces, sus vecinos, quienes le pedían que decorara sus hogares. La artista se casó (su marido falleció durante la guerra) y tuvo un hijo, Fedir, quien también es pintor.

Su talento fue descubierto en 1936 por una maestra de bordado, quien la incentivó a seguir trabajando. Sus pinturas fueron ampliamente exhibidas en el país, aparecieron en estampillas durante la década de 1970, y tuvo exposiciones en París, Varsovia, Sofía, Montreal y Praga. En 1996, fue honrada con el Premio Nacional Taras Shevchenko de Ucrania y para su centenario, la UNESCO lo declaró su año conmemorativo.
Tras la destrucción del museo, desde el Ministerio de Cultura y Política de Información de Ucrania se ha pedido a la UNESCO que revoque la membresía de Rusia.

“La idea de crear un movimiento internacional para proteger los monumentos históricos en caso de conflicto armado se incorporó a los principios básicos de las actividades de la UNESCO”, dijo Litovchenko. “Desde 2014, la Federación Rusa ha violado sistemáticamente el derecho internacional humanitario y el convenciones para la protección del patrimonio cultural, especialmente en la península de Crimea”.
De el sitio Arnet informaron que el ministro de la cartera cultural, Oleksandr Tkachenko, escribió en Telegram que “las acciones [de Rusia] ya han causado daños a la antigua ciudad de Tavriian Khersones, incluida en la lista del Patrimonio Mundial, así como al Palacio Bakhchisaray de los Khans de Crimea”.
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