
A veces el amor tiene formas erráticas o fugaces, otras definitivamente imborrables. Sea el amor a un hombre perdido o muerto, cuyo rostro se espeja en el de un desconocido cualquiera, en algún lugar imprevisto del mundo. O sea el amor a una ciudad, a una comarca, a un pueblo, a una provincia del litoral como Corrientes o a una isla perdida entre los cerros, donde una mujer ha pasado su niñez y ha conocido el miedo, el deseo, la tierra, el agua, el fuego. Parajes es el tercer libro de relatos de Cristina Iglesia, tan pequeño en volumen como intenso en emociones, donde cada episodio lleva hacia la felicidad más genuina o el dolor más palpable.
Un caballo revolcándose con frenesí en el piso durante una siesta en el campo, más allá de las tranqueras. Unos niños tan pobres que incluso jugando parecen muertos, o un hombre que se desploma ante el teléfono de un locutorio en el barrio de Balvanera donde vive la protagonista, viajera empedernida por el mundo, dispuesta a observarlo todo como si fuera una voyeur que busca en lo ajeno remedos de lo propio. Porque no se trata esta vez de una turista sino más bien de una exiliada que acaso nunca se ha ido, pero que recorre ciudades lejanas buscando aligerar la tristeza o la parte amputada de la propia vida, con la convicción de que no hay nada peor que la indiferencia o el olvido. Nada peor que dejar de sentir la intensidad de los carnavales de comparsas en Goya, a los veinte años. Ni nada mejor que teñir de rojo fuego un relato entero, hablando de altares que levantan los fieles al costado de una ruta para honrar al Gauchito Gil, patrón de viajeros y necesitados.
De los pueblitos del litoral al barrio del Once donde reposa o escribe cada tanto esta viajera; de Mercedes a New York, a París, a Berlín o a Roma, adonde va para mirar y escuchar hablar en otras lenguas, la intimidad está siempre llena de prójimo para esta narradora. También del silencio que abrieron los montes o el río inefable en las vueltas sucesivas a los parajes de infancia. Junto con Corrientes y Justo entonces, publicados por la editorial Beatriz Viterbo hace pocos años, este nuevo libro de relatos de Cristina Iglesia consolida un estilo, una voz propia o un tono de autora completamente singular, que deja una marca en la narrativa argentina contemporánea. El verano parece una ocasión bien propicia para entrar de lleno en la potencia abrasadora de sus páginas.
* Graciela Batticuore es escritora, investigadora, docente. Acaba de publicar por editorial Conejos su novela La caracola. Dirige en Ampersand la colección Lector&s.
SEGUIR LEYENDO
Últimas Noticias
7 libros que muestran la fuerza de las autoras latinoamericanas
La selección recorre desde la crónica patagónica hasta el folkhorror brasileño, con historias sobre cárceles, fronteras, guerras domésticas y pueblos arrasados que amplían el mapa literario de la región

Werner Herzog recibirá la mayor distinción honorífica del Festival de Cine de San Sebastián
El director alemán de ‘Aguirre, la ira de Dios’ y ‘Fitzcarraldo’ protagonizará la gala de apertura del certamen vasco, donde también presentará su nueva película ‘Bucking Fastard’
Los 12 libros que no hay que perderse en la Feria de Editores 2026
La FED reúne este fin de semana a sellos de todo el país, con una oferta que incluye títulos de Romina Paula, Renata Schussheim, Santiago Gerchunoff, Belén Mentasti e Inés Ulanovsky, entre otros

Sofía Balbuena, una escritora entre Salto y Madrid: “Cuento la mugre de ser mujer”
Este año se llevó el Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve por un libro cuyas protagonistas no son heroínas. "El gesto feminista es romper, me parece infantil", dice. Se presenta esta tarde en la Feria de Editores.

La FED 2026 arrancó con premios a una librería cordobesa, una ilustradora y una editorial de libros de música
Volcán Azul fue reconocida por “labor librera”, Ornella Pagliaruolo se llevó el galardón “Afiche” y Gourmet Musical Ediciones obtuvo la distinción “Camino a Guadalajara”


