
A los 84 años, el artista británico David Hockney, calificó sus meses de confinamiento en Francia por la pandemia como “una bendición”, y se valió de esa “oportunidad de profundizar en la observación de la naturaleza” para darle forma a “Un año en Normandía”, muestra que se exhibe en el Museo de l’Orangerie en París.
“Me encanta mirar. Si observas el mundo, es realmente bonito. Pero tienes que tener la cabeza clara, hay muchas cosas que te impiden mirar”, sostuvo Hockney al analizar cómo nació la muestra durante una entrevista con la agencia AFP.
La muestra se basa en un enorme friso impreso de 91 metros de largo, ensamblado a partir de las 220 obras que creó durante durante el extraño año de encierro y es también una suerte de homenaje al gran maestro impresionista francés Monet, cuyos legendarios “Nenúfares” ocupan las salas vecinas.
“Cuando se produjo el confinamiento no me importó en absoluto. Estábamos en un lugar aislado y trabajé cada día porque no había visitantes. Los visitantes me importunan”, contó sobre aquellos días y confesó que todos los bocetos los trabajó con un iPad, su herramienta de trabajo preferida desde hace años.
“Dejé la fotografía. Todo el mundo es fotógrafo. Todo el mundo tiene un teléfono móvil en su bolsillo. La fotografía se ha vuelto muy aburrida”, advirtió y defendió las posibilidades que le da trabajar en un iPad: “Es una técnica nueva. No creo que haya mucha gente que la utilice”.

Hockney se mudó a Francia en 2019, tras tres años intensos en Londres, “justo después de haber terminado una vitral para la reina Isabel II en la abadía de Westminster”.
En Normandía tenía ante sus ojos la contemplación de una “maravillosa puesta de sol en el estuario del Sena”. Cuando llegó la primavera, Hockney se dedicó primero a reproducir en detalle las flores, los brotes incipientes de la extensa variedad de árboles frutales.
“Cancelaron los Juegos Olímpicos, pero no pueden cancelar la primavera”, sostuvo con ironía sobre las posibilidades infinitas que la naturaleza parece darle.
Luego llegó el verano, con sus manzanas centelleantes al sol. Era el momento de alejarse, de tomar distancia del paisaje.
“Luego llega el otoño, la caída de las hojas, y por fin el invierno, con un poco de nieve”, que el pintor “esperaba”.

Esa nieve ansiada llegó por fin en enero de 2021. Ese día “la luz no llegó antes de las 8H30; hacia las 9H15 me dije que me iba a quedar en la cama, pero de repente se puso a nevar. Creó que capturé ese instante. Duró 35 minutos aproximadamente. Por la tarde todo se había fundido”.
Cécile Debray, directora de l’Orangerie, cree que “Un año en Normandía” es “una obra de 360º en torno a su casa” y considera que con su retrato pixelado de la realidad, Hockney resuelve lo que Monet buscaba desesperadamente: “Atrapar un momento”.
*Con información de AFP y Télam
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