
El artista británico Anish Kapoor, uno de los más respetados creadores contemporáneos, denuncia el encasillamiento y la utilización que sufren los artistas no occidentales por parte de los grandes museos para “enmascarar” su falsa defensa de la diversidad en el mundo del arte.
Desde que comenzó su carrera hace más de cuatro décadas, Kapoor ha sido casi siempre presentado como “artista indio”, un apelativo al que se refiere como “indigno”, porque, más allá de su nombre, no tiene nada que ver con su trabajo y sus orígenes son “mucho más complejos”. Esta presentación le ha acompañado desde que presentó sus primeros trabajos en Inglaterra a finales de los setenta y le acompaña hasta nuestros días, según señala en un editorial en la web especializada Artnet.
“Esto fue un enigma para mí, pero entendí que provenía de una noción medio entendida o equivocada de mi origen indio y su relación con el trabajo que hice. Trataré de explicar: mis orígenes reales son más complejos que esto, pero esa es otra historia”, escribió.

Cita como ejemplo su primera exposición en 1998 en la prestigiosa Galería Hayward, cuando un importante critico de arte, Waldemar Januszczak, se refirió a su trabajo como una revisión “del truco de la cuerda indio”. “Ja, ja. Debería sentirse avergonzado”, dice Kapoor. “Un artista con mis orígenes, o cualquier artista con orígenes no occidentales, tiene que sufrir la indignidad de que su arte sea atribuido a sus orígenes o su etnia, algo que no les sucede a los artistas estadounidense, franceses o ingleses”, asegura.
A la luz del movimiento Black Lives Matter, que ha generado un fuerte movimiento en Estados Unidos, Kapoor anima a los artistas a que digan basta y no permitan a los “fanáticos neocoloniales de mente pequeña” que determinen su “creatividad solo por su lugar de origen, el color de su piel o su género”. El escultor arremete abiertamente en su escrito contra varios grandes museos, pero especialmente contra el MoMA de Nueva York. El museo reabrió en octubre pasado, tras una reforma de varios años en la que aprovechó para reformular su colección con parámetros más diversos, con, por ejemplo, más mujeres artistas.
Artistas de todo el mundo, según Kapoor, están representados en este museo “como si fueran pequeñas joyas encontradas en mercados callejeros, exhibido como trofeos uno apilado encima del otro”, mientras Richard Serra, un artista que admira pero al que califica, con mayúsculas, como el “artista hombre blanco”, tiene su propia sala para su obra, “como si fuera su magnífico dominio”. “Fuck you MoMA. Qué desgracia”, sentencia.
Kapoor asegura que los artistas de origen no occidental son tratados como meros objetos por los grandes museos, entre los que cita a la Tate, el mencionado MoMA, que para su nuevo espacio invirtió USD 450 millones, el Pompidou y otros, y que estos centros aprovechan su presencia para defender la diversidad de su colección, algo que no es real. “Si los museos nos quieren, deben ofrecer una representación plena de nuestras voces (…) Los artistas debemos tener coraje y decir NO, y seguir diciendo NO hasta que tengamos una representación honesta”.
Kapoor acaba de inaugurar en Londres una exposición en los jardines de una antigua mansión inglesa, Houghton Hall, en Norfolk. Es la primera gran exposición inaugurada tras la pandemia en el país. Durante la presentación, comentó a The Guardian: “Artistas como yo, artistas de otros lugares, tenemos que rechazar, no debemos decir más al tokenismo. Recoja el trabajo correctamente o no lo recoja en absoluto, ambos están bien”.
El tokenismo es un término que proviene del inglés (token: símbolo), hace referencia a la práctica de efectuar pequeñas concesiones superficiales hacia un colectivo discriminado, con una influencia de estas escasa o nula en la modificación del statu quo y evitar así acusaciones de prejuicio y discriminación.

“Los museos están prestando atención al arte mundial. Tenemos que pensarlo de nuevo... radicalmente. Es algo difícil de hacer. ¿Pero cuándo fue fácil? Nuestros museos tienen mucho trabajo por hacer. Para los grandes museos históricos tienen que reconocer, de qué legado provienen las colecciones“, dijo al medio británico.
“No podemos y no debemos aceptar esto por más tiempo”, escribió Kapoor en su columna, apelando al resto de la comunidad de artistas.
Kappor es un artista que ha construido una obra en relación con los entornos y las circunstancias políticas y culturales de diferentes momentos y en distintas ciudades. esde las consignas antisemitas que se pintaron en Dirty Corner en 2015 en el Palacio de Versalles hasta su intervención artística sobre el mapa de Gran Bretaña a propósito del Brexit, este artista se sitúa lejos de los slogans para hacer reflexionar.
Su obra ha sido expuesta en museos como el Guggenheim de Bilbao, el Reina Sofía, el Kunsthalle de Basilea o la Tate de Londres, entre otros. En Argentina, su última muestra fue Surge, en Fundación PROA, a fines de 2019.
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