Una obra musical del Padre Mugica destruida por la censura regresa después de 44 años

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El padre Carlos Mugica
El padre Carlos Mugica

El 23 de septiembre de 1974 un grupo de policías entró al Instituto de Cultura Religiosa Superior y fue directo a la sala donde Galo García, en aquel momento barítono del Grupo Vocal Argentino, probaba sonido para la función de esa noche. Iban a presentar por primera vez la Misa Para el Tercer Mundo del Padre Carlos Mugica, el cura villero, que hacía apenas cuatro meses había sido asesinado por una ametralladora anónima -o no tanto- en Villa Luro. "Desconecten todo muchachos", dijo el agente que parecía al mando y por si quedaran dudas, agregó: "Esto está prohibido".

El Padre Mugica murió atravesado por la ráfaga de una ametralladora que el 11 de mayo de 1974, lo alcanzó pasadas las 8 de la noche subiéndose a su Renault 4 azul, después de dar misa en la  iglesia de San Francisco Solano. Un comando lo emboscó en plena calle Zelada y entre los responsables de su asesinato varios testigos creyeron reconocer a Rodolfo Almirón, el comisario en jefe de la "Triple A" (Alianza Anticomunista Argentina) comandada por José Lopez Rega, el grupo paramilitar artífice de amenazas, ejecuciones y desapariciones forzadas de personas durante la década de 1970.

El escritor argentino Julio Cortázar escucha a Mugica
El escritor argentino Julio Cortázar escucha a Mugica

Existen varias versiones sobre cuáles fueron sus últimas palabras. Algunas llegan desde los médicos que lo atendieron, desde las enfermeras que lo asistieron, desde los supuestos testigos. Frases que en medio de la muerte violenta de la figura se confunden entre la fantasía y los recuerdos, entre los relatos de los que dicen haberlo escuchado de su boca y esos a los que se los contaron. Puede que todas sean ciertas o ninguna. En todo caso las únicas que sin lugar a equivocaciones le pertenecen al cura del "Barrio Comunicaciones", actual Villa 31, son esas a las que había terminado de darles forma apenas cuatro meses antes de la noche en que lo asesinaron: las de su Misa Para el Tercer Mundo. Su obra prohibida.

Entre el 10 de diciembre del año 1973 y el 8 de enero de 1974 el Padre Mugica escribió la Misa para el Tercer Mundo. En ella, lejos de lo que podría pensarse de una tradicional misa católica, intentó dar cuenta en un registro testimonial de la realidad más palpable de América Latina, esa que ya les dolía a varios intelectuales de la época, que hablaba de la opresión sobre los que menos tienen, de las diferencias, de la explotación del hombre por el hombre. Que tenía pasajes tan gráficos como reales en los que ponía en palabras a las víctimas de turno, los hacheros del norte, los mineros bolivianos, los pobres:

Señor Dios, cordero de Dios,
que sigues desangrándote, en
los hacheros del Norte,
desangrándote.

En los mineros bolivianos, desangrándote.
En las favelas del morro, desangrándote.
En el frío de los pobres, desangrándote.
La carne del torturado, desangrándote.

(Fragmento de Gloria de Misa para el Tercer Mundo)

Cantar las palabras de Mugica 44 años después

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El Grupo Vocal Argentino grabó entre ese diciembre de 1973 y enero de 1974, la misa. Más de 50 músicos participaron de ese registro histórico y entre las voces originales que la cantaron por primera vez, esas que ensayaron bajo la supervisión del propio Mugica, que en paralelo iba adaptando y dándole forma a la letra, estuvieron las de Galo García y Fernando Collados.

Galo es el que estaba sobre el escenario del Instituto de Cultura Religiosa Superior de calle Paraguay cuando vio entrar a "las fuerzas del orden" que suspendieron la primera presentación. Fernando en cambio se enteró por teléfono: "No vengas, nos van a secuestrar la obra", se acuerda que le dijeron.

A esa noche de septiembre de 1974 le siguió un acto todavía más cobarde: el operativo en los estudios RCA Victor en el que la policía se llevó los másters y destruyó las 50.000 copias que se habían hecho del disco, esas que iban a ser distribuidas en toda Latimoamérica con el mensaje de Mugica. Asesinado el cura, un intento  por desaparecer también sus últimas palabras. Sólo sobrevivieron unos pocos ejemplares, esos que estaban en manos de los músicos a los que les habían regalado las primeras copias.

El padre Carlos Mugica escribía la letra a medida que el Grupo Vocal Argentino ensayaba la obra
El padre Carlos Mugica escribía la letra a medida que el Grupo Vocal Argentino ensayaba la obra

El poder de una obra de arte es incierto, pero a veces se lo sospecha en el miedo que provoca. Durante la última dictadura militar en Argentina fueron prohibidos, entre otros y según consta en los registros de la Biblioteca de Libros Prohibidos del Archivo Nacional de la Memoria:  El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, Crimen y castigo, de Fiodor Dostoievski, The Buenos Aires Affair y Sangre de amor correspondido, de Manuel Puig, Cuarteles de invierno y No habrá más penas ni olvido, de Osvaldo Soriano, Variaciones en rojo y Operación Masacre, de Rodolfo Walsh. La Misa para el Tercer Mundo de Mugica los antecedió a todos.

"Éramos totalmente conscientes, sabíamos que estábamos haciendo algo que en aquel entonces molestaba a muchos", admite en diálogo con Infobae Cultura, Fernando, que trae a la charla un primer recuerdo de los ensayos con Mugica: "Él iba y lo que le interesaba mucho es que los textos se entendieran, que fueran audibles, porque él daba un mensaje a través de estas letras y opinaba".

"Carlos Mugica era un tipo muy querible, muy inteligente, muy inquieto, era fácil hacerse amigo de él", lo describe Galo, el otro sobreviviente de esos músicos que estuvieron en el registro original. "Yo no podía entender cómo podía haber una persona capaz de apretar el gatillo de una ametralladora y reventarlo", agrega inmediatamente después, con la crudeza de los hechos cuando se cuentan sin adornos, sin mediadores, sin frases hechas que amortigüen el golpe.

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"Yo estaba muy entusiasmado en dar un testimonio en ese momento, pero sin tener conciencia de que el enemigo era muy potente", reflexiona el hoy farmacéutico de 76 años, que no puede con su genio y necesita decir en voz alta lo que se le acaba de venir a la cabeza, una letra del folclorista Raúl Carnota: "Pecado de juventud no imaginar las traiciones…", deja flotando en el aire.

"Después de eso como que estuvimos medio ocultos porque la mano estaba pesada", reconoce Fernando, sobre los días que siguieron a la muerte de Mugica, la suspensión del primer show, la prohibición del disco. Pero con ese fuego que despiertan las cuentas pendientes, los sueños inconclusos, hace unos años volvió a juntarse con Galo, a encontrarse cantando con una nueva agrupación, Quinto de Cantares, las mismas canciones, y tuvieron una idea revolucionaria.

"Surgió la idea de hacer la misa, este testimonio que no queríamos que la gente se quedara sin conocer", resumen ambos y llevan la charla al show que el próximo 12 de abril presentan con Quinto de Cantares en el Teatro La Casona (Corrientes 1975). Una versión basada en la misa con música original de Roberto Lar y letras de Mugica, que ahora Oscar Escalada adaptó y arregló para un grupo reducido.

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Hoy el Quinto de Cantares está integrado por  Fernando (tenor), Galo , el propio Escalada (bajo y guitarra), Eduardo Rozas (barítono y bombo), Rodolfo Amy (tenor segundo, charango y bajo eléctrico) y el hace apenas un año incorporado Guillermo Montecchia (bajo), el más nuevo del grupo, que en una charla casual le confía a Infobae Cultura un secreto sobre las razones que realmente lo empujaron a sumarse al proyecto.

"Yo la realidad es que había dejado la actividad, hacía un par de años que no cantaba, pero cuando me dicen de hacer la misa del cura Mugica, la que cantó el Grupo Vocal Argentino, que para mí son próceres, no dudé", comparte sobre las circunstancias que lo llevaron a convertirse en el sexto de un quinteto, que desde abril del año pasado ya presentó tres veces la obra.

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"Cuando la cantamos por primera vez, que fue en la Municipalidad de La Plata, había una mixtura de gente muy particular, gente suelta, muy variada, unas 400 personas y pocos amigos y conocidos, es decir, no sabían qué iban a escuchar y sin embargo se encendieron", recordó Montecchia. Sin la historia la misa pesa la mitad. Por eso antes del show Quinto de Cantares decidió proyectar un video con fragmentos de entrevistas de Mugica, declaraciones, frases, palabras, ideas, que ayudan a los que no lo conocieron, no lo escucharon, a poner en contexto lo que viene después.

"Mi hijo Agustín nos vino a ver y me dio esta devolución, me dijo: 'No sabés lo que me aclaró la historia el video ese', él nació en el 90 y no tiene la situación de la época. En ese momento el cura decía cosas que no se volvieron a decir nunca más en televisión", insistió sobre la importancia del mensaje Montecchia, que asegura, las palabras del cura asesinado siguen teniendo la misma potencia de entonces.  "Canto cantos desde que tenía 8 años, tengo mucha experiencia, hemos recorrido todas las provincias, siempre la gente te aplaude, te felicita, pero esto es especial", dice.

Quinto de Cantares
Quinto de Cantares

Las palabras de Mugica van a estar otra vez sonando en Buenos Aires a más de cuarenta años. Palabras escritas para otros pobres, para otros explotados, pero que podrían ser estos. "En otro contexto, en otra coyuntura social, pero sigue pasando. Por esto también queremos darlo a conocer, porque esto sigue vigente", remarca Fernando, mientras Galo vuelve a sentir la necesidad de citar al folclore: "En un momento se decía de Cafrune que era más peligroso él con la guitarra que un tipo con un fusil, por la pasión que generaba en la gente. Deseamos que no se apague este fuego, seguir sosteniendo esta velita, que se conozca, que la gente se pregunte cómo es y venga a vernos".

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