Paloma Herrera : "Nunca tuve que sacarle tiempo al amor para ocuparlo en mi carrera"

La gran bailarina argentina, hoy retirada y a cargo de la dirección del ballet del Colón, acaba de publicar "Una intensa vida", un libro autobiográfico en el que cuenta cómo llegó a convertirse en una estrella de la danza.

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Paloma Herrera comenzó su carrera a los siete años, cuando descubrió su pasión y su amor por la danza. Con un talento único, a partir de los 15 años comenzó a recorrer el mundo y a formarse de una manera más profesional: así fue como esa niña ingresó por primera vez a estudiar en el Colón y comenzó a dejar huella en distintos lugares para, paso a paso, iniciar una carrera internacional.

En diciembre de 2015 anunció su retiro y un nuevo desafío la esperaba. Actualmente se desempeña como directora de Ballet del Teatro Colón. Ya puso bajo su dirección su primera producción, Sylvia, con la que cosechó las mejores críticas. Más allá de este nuevo camino que transita, se le sumó su libro en el que a través de una biografía publicada por la editorial Penguin Random House, hace escuchar en primera persona sus experiencias. Uno de los temas en los que hace hincapié es el apoyo de sus padres, quienes a través de su amor incondicional y la libertad que le dieron, le permitieron abrirse a nuevas aventuras y a tener seguridad en sus decisiones.

En su libro, en el que refleja toda su carrera, explica que en la profesión del bailarín no solo se llega con talento y con trabajo sino que se debe tener en cuenta un conjunto de factores como la disciplina, la pasión y el amor por la profesión. Más allá de haber comenzado muy chica, no siente haber quemado etapas sino todo lo contrario: volvería a elegir lo mismo, dice. Así es Paloma Herrera, una bailarina que a los argentinos nos hizo sentirnos orgullosos de tenerla como representante.

-¿Cómo nace la necesidad de contar tu historia?

-Pienso que fue un año clave para mí, justo me retiré en diciembre en el 2015, a fines de noviembre fue mi última función y justo cuando estaba en la gira final vino la editorial y me propuso escribir un libro. Yo siempre tuve la idea de escribir, de poner en papel todas mis experiencias de vida pero nunca me imagine que fuera tan rápido. Fui muy clara desde el principio: quería que la gente que lo leyera escuchara mi voz y me parece que eso sí está súper en evidencia; no quería que otra persona de afuera fuera contando que me conoce mucho sino que fuera una conversación con la gente y enseguida fue como súper natural. Fue justo el año que yo dejé y eso hizo que tuviera todo muy fresco pero al mismo tiempo con otra perspectiva. Yo ya había dejado de bailar, ya era otra vida. Esto para mí, interiormente en lo personal, fue muy importante.

-¿Te costó mirar para atrás?

-En realidad yo tengo mis agendas de todos los años. Soy tipo dinosaurio, no soy mucho de la tecnología. Guardo todas mis agendas de papel. Entonces, por supuesto, mis vivencias son como muy marcadas a fuego y las tengo muy presentes todo el tiempo pero, además, saber que tenía en mis agendas día por día mis ensayos o dónde iba a cenar o con quién estaba, me ayudó un montón. Estuvo buenísimo poder ver el día a día y poder tener conciencia de mi carrera ahora más que en el momento que lo iba viviendo. Poder mirar un poco para atrás y mirar lo que había hecho fue fuerte, fue como tomar conciencia de ver todo eso.

En tu libro hablás qde ue se necesita mucho más que trabajo y talento para llegar a dónde estás. ¿Qué otras cosas se necesitan?

-Muchísimas. Por eso pienso que la carrera del bailarín es tan difícil. Porque, es verdad, no solamente es trabajo y talento, me encantaría poder decir que si uno trabaja muchísimo va a llegar, como en otras carreras que si uno le pone muchísimo empeño lo logra. En la carrera del bailarín uno tiene que nacer con ciertas condiciones como con pies, con piernas, con cuello, con brazos, hay muchas cosas que vienen de base pero además hay gente que tiene todo eso y le falta algo especial que, a veces, hay bailarines que tienen y bailarines que no lo tienen, uno no sabe por qué. A veces se da en todas las personas que vas saludando por la calle y tienen un algo especial y gente que pasa por la calle y nada. Además se necesita de mucha fortaleza física porque las horas de ensayo, la dedicación, la disciplina y también una fuerza mental, de espíritu, de la cabeza, que pueda contra todas las experiencias que uno va viviendo, algunas son maravillosas, otras son muy duras, pero bueno… Uno tiene que mantener siempre el equilibrio y no subirse a cualquier lado cuando van bien y bajarse cuando están mal. Mantener el equilibro en estas carreras a veces es difícil. Por eso, de repente, alguno ve un talento enorme y a veces desaparece porque no se pudieron ubicar o perdieron pie. Hay un montón de cosas que pasan, no es solamente el talento a veces.

-También hablas de la toma de decisiones. Porque quisiste ser bailarina y lo hiciste. Quisiste irte a American Ballet Theatre y lo hiciste. Quisiste retirarte y también. Siempre fueron decisiones ea las que apostaste y lo lograst.

-Sí. La verdad que sí. Las decisiones muy importantes de mi vida fueron como totalmente seguras. Hay algo que remarco un poco en el libro y fue esa seguridad que me han dado mis padres, un poco fue dedicado a ellos. Pienso que esa libertad y ese amor incondicional que me han tenido siempre, que jamás me presionaron para "tenés que ser bailarina, tenes que ser buena, tenes que ir a tomar clases", jamás. Todo lo contrario. Me han dicho: "Paloma sé feliz, lo que te haga feliz adelante". Sin ningún tipo de presión. Pienso que esa seguridad interna me ha dejado ser súper segura en lo que realmente quería. Esa seguridad me parece que viene con ese amor incondicional, de sentirse amada, de sentirse querida y no importara qué pasara. Yo iba por la vida segura de mis decisiones.

-En algún momento ser perfeccionista o tan estructurada como contás que sos, ¿se volvió negativo?

-Pienso que sí. Es fundamental el equilibrio. En muchas cosas esa perfección me ayudó muchísimo en mi carrera porque es la perfección sin límite. Es lo maravilloso también de la carrera, que uno nunca llega, y muchas veces me dijeron "vos ya llegaste" y no, uno nunca llega. Justamente eso es lo maravilloso de saber que uno puede estar en lo máximo con un teatro maravilloso, flores y aplausos y uno vuelve al día siguiente y se agarra de la barra y vuelve a empezar porque uno siempre tiene que mejorar, perfeccionarse cada vez más y eso es lo lindo: que uno siempre puede más, siempre puede avanzar. Pero bueno, en la personalidad uno también tiene que encontrar el equilibrio y saber que no hay perfección y seguir avanzando pero al mismo tiempo tratar de disfrutar el momento, disfrutar lo que uno está haciendo. Entonces el equilibrio es fundamental.

-¿Sentís que quemaste etapas o que te perdiste de disfrutar salidas con amigas, cumpleaños, cosas que en su momento no las hiciste?

-No. La verdad que no. Definitivamente no fue una vida igual al resto, fue muy diferente. Cuando chicos de 15 años estaban de fiesta festejando o saliendo, sin muchas responsabilidades, yo tenía una responsabilidad enorme de estar sola en Nueva York, de estar viviendo en una ciudad que en ese momento era mucho más dura que ahora y acostumbrarme a una nueva sociedad y a una nueva cultura y una de las mejores compañías del mundo. Era muy chica y tenía una responsabilidad enorme en comparación con otros chicos de mi edad. De repente era como que iba adelantada en muchas cosas pero nunca sentí que quemé etapas, creo que uno va eligiendo en la vida y eso es lo lindo de saber que uno elige y cuando hice mis decisiones estaba totalmente segura y por eso nunca miré para atrás y me lamenté. Jamás. Si tuviera la posibilidad de volver a elegir, elegiría exactamente lo mismo.

-En una parte del libro contás cuando le preguntaste a Olga cuándo ibas a poder usar las puntas y ella te respondió: "en el momento adecuado". ¿Crees que todas tus cosas en la vida pasaron en el momento adecuado?

-Soy tal vez de ver la mitad llena del vaso. Pienso que sí, cosas que se dieron muy de casualidad, justo cuando estaba por volver hay audiciones y a los 15 entro, justo cuando vamos haciendo cosas tengo como nuevas oportunidades. Es como una sumatoria de cosas. También lo que hablábamos antes: para ser bailarín hay cosas que se necesitan pero también hay que tener suerte. Hay gente que cuando está por tener la mega oportunidad le pasa algo, se lesiona, también hay un toque de eso del momento justo. Pienso que se fueron dando muchas cosas y todavía yo las fui acomodando para que fueran justo en el momento o escuchar al cuerpo, escuchar las posibilidades y ser atento a eso.

-¿Qué pasaba con la envidia? ¿Te sentiste envidiada en algún momento?

-¿Sabés que jamás? Siempre dicen que esta carrera es muy envidiada, muy cruel en algunas formas y yo jamás la sentí así. Para mí fue puro placer, puro disfrute y yo iba haciendo mi camino, yo estaba como en mi burbuja y la competencia que tenía conmigo misma, yo quería ser mejor pero yo estaba enfocada en mi camino. Jamás atenta a qué decían otros, qué pensaban. Yo quería dar lo mejor de mí y ese era mi único foco.

-¿Tu familia cómo te acompañaba?

-Maravillosamente. Mis padres fueron importantísimos. Jamás se metieron pero siempre me acompañaron, siempre me apoyaron, siempre me escucharon y para mí eso fue la herramienta fundamental, fue como mi gran secreto en mi carrera: saber que siempre estaba apoyada. Hacía lo que quería pero sabía que tenía esa contención y para mí eso fue una gran ventaja en mi carrera.

Durante mucho tiempo a las mujeres se la obligó a ser mamás, se entiende en tu libro que no querés ser mamá o por lo menos hoy a los 41 no es un deseo. ¿Sentís que la gente te lo cuestiona? ¿Te lo preguntan? ¿Todavía está mal visto o no?

-Justamente en mi libro cualquiera me mandaría a la hoguera por mis pensamientos, pero es lo que pienso. Soy muy transparente en lo que siento y en lo que pienso. Por eso lo puse en el libro, soy así y por eso llegué a esas conclusiones. Nunca me molestó ser diferente o pensar diferente, por eso cuando era muy chica, cuando tenía una vida diferente, cuando no iba a los cumpleaños desde muy chiquita desde los ocho años o estaba en los recreos con rodete tirante y hacía mis pasos en los recreos y la gente me miraba como diciendo que estaba loca. Nunca me importaba. Nunca quería ser diferente ni llamar la atención pero nunca tuve que seguir la línea, nunca tuve que seguir la línea que ahora en la adolescencia es tan fundamental como te pones una colita y todo el mundo se pone colita o te pones un jean y todo el mundo se pone los mismos. Esa cosa que todos tienen que hacer lo mismo, de pertenecer, yo nunca tuve eso. Yo siempre seguí lo que necesitaba, yo necesitaba bailar, yo necesitaba hacer mi carrera, yo necesitaba mi libertad y por eso creo que mi nombre me marcó muchísimo esa cosa de totalmente libre. Fui totalmente libre y sigo con eso. Esos parámetros de lo que se debe ser o hacer jamás me importaron. Yo sigo lo que pienso que está bien y respeto muchísimo todos los puntos de vista pero no pienso jamás que mi punto es el punto perfecto. Tengo mis opiniones pero soy abierta a lo que piensa el resto, lo que quiere el resto pero justamente por eso es como que sigo mi vida. No pretendo que todo el mundo esté de acuerdo conmigo por lo que pienso yo.

-¿Esto en el amor te jugaba en contra? ¿En algún momento generó alguna pelea o una discusión con alguna pareja?

-No. Pienso que nunca se planteó. Yo siempre estuve abierta, no planeo nada, es como que voy viendo el día a día. Mientras estuve a larga distancia sí era más difícil pero había un momento que yo sabía que me quería retirar joven, yo sabía que iba a volver a mi país. Entonces pienso que no fue un tema. Si se hubiese dado en ese momento, tal vez lo hubiese pensado. No se dio, como no planeo las cosas, no creo que haya sido un tema. El tema de los hijos o el tema de que mi carrera era como que tomaba foco, pienso que hay tiempo para todo. Pienso que mi carrera no me sacó tiempo. Cuando estuve en pareja estuve muy feliz, no es que tuve que sacarl tiempo al amor para ponerle a mi carrera o viceversa. Pienso que perfectamente uno puede hacer todo.

– ¿Cómo hacías para que un hombre no se sintiera menos estando al lado tuyo? Porque siendo una figura reconocida mundialmente generaba inseguridad en el otro…

-Sí. Tal vez ese sea un factor. Pero yo tal vez nunca tomé conciencia de esas cosas. Yo siempre fui muy bajo perfil. Siempre hice mi carrera porque amaba lo que hacía no porque era lindo el título o el título de celebrity porque para mí era todo exactamente igual. Nunca sentí que mi trabajo era más importante.

-Hoy estás en el Colón pero desde otro lado, como directora. ¿Cuáles son las cosas que notás? Vos hablás de que hoy vivimos en una cultura más light, por así decirlo, que no tiene las mismas cosas que tenía en tu época. ¿Qué cosas tienen hoy de diferentes?

-Lo que trato de poner hoy es mi secreto, para mí mi carrera ha sido realmente muy linda, la he disfrutado enormemente porque la he hecho con pasión y la he hecho por puro disfrute. Entonces yo lo que pretendo es poner un sello de que para mí ese es el secreto. A los bailarines no los tengo que obligar para que ensayen o vayan, tiene que salir de ellos. Ese es el gran secreto. Yo tengo que lograr que estén inspirados, que quieran trabajar, por eso estoy pendiente de que tengan funciones, que tengan giras, que tengan buenos maestros para trabajar. Yo estoy todo el tiempo involucrada porque necesito que estén inspirados para que salga de ellos solos. A mí no me sirve para nada ponerlos ahí, obligarlos a ensayar o poner mano dura. No soy de las que piensan que la mano dura sirve. Yo pienso que en la disciplina, obviamente, el trabajo no es garantía y yo soy un ejemplo de eso. Yo era la primera en llegar y la última en irme. No creo que uno haya llegado solamente por suerte. Entonces trato de desvelar mis secretos, lo que a mí me ayudó, la disciplina y el trabajo pero siempre con amor, con esa pasión, no con la mano dura. Todo lo contrario. Tiene que salir de ellos y eso es lo que estoy tratando desesperadamente que ellos sientan: que salga de ellos.

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